/ lunes 10 de mayo de 2021

A todos los maestros de Chihuahua, con afecto

En esta fecha es muy oportuno hablar de los retos que enfrenta nuestro estado de Chihuahua para cumplir con el sueño de ofrecer educación de calidad a todos los niños, adolescentes y jóvenes que ya están inscritos o que lo harán en el ciclo escolar 2021-2022.

Todos sabemos que hay un gran reto, sin precedente, jamás enfrentado: el regreso a clases, a las aulas, después de que los estudiantes y sus familias han hecho lo posible para hacer de sus hogares centros de aprendizaje.

Durante casi tres semestres las familias se han esforzado para adaptar espacios para que sus hijos continúen sus estudios; los maestros, sin esperarlo, se han convertido en mediadores de una nueva metodología de enseñanza, centrada en el uso de tecnologías y plataformas de telecomunicación; en cuanto a los alumnos, sin mayor oportunidad de prepararse para este cambio de ambiente, han vivido un experiencia de trabajo única, pero inesperada, que los tiene bajo la incertidumbre del verdadero alcance de sus aprendizajes.

Quienes están evaluando los resultados y logros de este proceso coinciden en señalar como principal limitación la alta deserción de los alumnos que nunca tuvieron los medios para estar conectados; también reconocen que al no tener alumnos y profesores un dominio de las estrategias de aprendizaje a distancia, el aprovechamiento de una proporción elevada de los estudiantes ha sido muy bajo.

En este balance hay otros temas que nos hablan de grandes problemas que deben en lo inmediato atenderse, pero hay un último aspecto sobre el cual también hay coincidencia; todos, familias, alumnos, pero especialmente nuestros maestros, enfrentan una disonancia: tienen la certeza de haber hecho un esfuerzo extraordinario, sin tener claro cuáles son los resultados, les preocupan profundamente los logros académicos de los estudiantes.

Estamos viviendo una situación extraordinaria, una emergencia social que pronto debe ser atendida y para lo cual mi equipo de campaña está trabajando, con sumo cuidado; para que en este verano, después de la confirmación de nuestro triunfo, se convoque a un gran encuentro con representantes de todos los sectores sociales, en el cual se haga una evaluación integral de las limitaciones que enfrentaron todos los procesos de aprendizaje durante la pandemia.

Con base en las recomendaciones y propuestas que resulten de este gran foro formularemos un programa especial para que los estudiantes chihuahuenses, de todos los niveles escolares, tengan oportunidad de alcanzar los logros de aprendizaje que la emergencia sanitaria no les permitió concretar.

Sin embargo, soy consciente que además de este gran reto la educación en Chihuahua enfrenta otro desafío de gran envergadura, se trata del trato injusto que el magisterio chihuahuense recibió a cambio de su esfuerzo, del gobierno de Peña Nieto y del gobierno del estado en tiempos de Duarte.

Desde que se lanzó el proyecto para introducir la supuesta Reforma Educativa, los profesores de educación básica y de media superior han recibido un trato inmerecido, inconcebible si se tiene a la vista que nunca, como ahora, contamos con un magisterio con niveles de formación académica, significativamente superiores; que la mayoría cuenta con una larga experiencia áulica; que sus conocimientos, competencias pedagógicas y didácticas son notablemente superiores a las que solían tener los profesores en otro tiempo y que, además, su actitud y voluntad de acompañar a sus estudiantes en procesos de aprendizaje, cada día más complejos, son generosas e incuestionables.

Nunca entenderemos por qué razón se les culpó de los rendimientos limitados en pruebas internacionales estandarizadas y con ese solo argumento, en un plazo breve se establecieron acciones gubernamentales para generar un nuevo sistema de evaluación del desempeño de los docentes, centrado en castigos y medidas punitivas que pusieron en riesgo el derecho más sagrado de toda carrera magisterial digna, que no es otro que el de conservar y disfrutar de un empleo estable y justamente remunerado.

Con la llegada de la cuarta transformación se liquidó la principal amenaza que atentaba contra la estabilidad laboral del magisterio, pero la escasez de recursos del gobierno del estado de Chihuahua, resultante del saqueo y la mala administración de las finanzas gubernamentales, ha generado nuevos problemas que atenderé con inteligencia, honestidad y justicia.

Entre estos problemas destaca el asociado a las plazas “L” y “L plus” que por el descuido del gobierno estatal de César Duarte no se resolvió con oportunidad. Son cerca de 1,300 los maestros afectados y a todos ellos los atenderemos con cuidado y respeto.

La abrogación de la Ley del Servicio Profesional y algunas decisiones tomadas por la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm) han puesto en riesgo a 1,154 profesores de nuevo ingreso, quienes se habían incorporado al servicio después de haber obtenido resultados favorables en el concurso de ingreso celebrado en el verano de 2020. También a ellos ofrezco mi solidaridad y aunque la atención a su problema debe darse en lo inmediato, estaré vigilante de que obtengan una respuesta justa a sus demandas.

La crisis de Pensiones Civiles del Estado será puntualmente atendida. Diagnosticaremos con detalle su situación financiera; plantearemos una reingeniería administrativa que aproveche sus fortalezas; tendremos una revisión de su marco jurídico que sea equitativo a las nuevas generaciones de trabajadores; recurriremos a nuestra capacidad de gestión ante las autoridades federales para resolver los adeudos que algunos organismos descentralizados tienen ante Pensiones Civiles y no descansaremos hasta mejorar radicalmente la calidad de los servicios médicos que reciben los profesores.

Mi compromiso, mi solidaridad y mi agradecimiento a los maestros son tan grandes que no descansaré hasta lograr que reciban una atención oportuna y justa. Siempre seré sincero y, cuando sea el caso, daré cuenta de los límites que tiene el gobierno de Chihuahua para resolver los problemas que hoy enfrenta el magisterio.

Felicidades, las peticiones que planteen en el futuro siempre serán escuchadas y atendidas oportunamente, dentro del marco de las posibilidades materiales de un gobierno austero, honrado y eficiente, y cuando sea preciso, seré el gran gestor de sus grandes y pequeños problemas.

En esta fecha es muy oportuno hablar de los retos que enfrenta nuestro estado de Chihuahua para cumplir con el sueño de ofrecer educación de calidad a todos los niños, adolescentes y jóvenes que ya están inscritos o que lo harán en el ciclo escolar 2021-2022.

Todos sabemos que hay un gran reto, sin precedente, jamás enfrentado: el regreso a clases, a las aulas, después de que los estudiantes y sus familias han hecho lo posible para hacer de sus hogares centros de aprendizaje.

Durante casi tres semestres las familias se han esforzado para adaptar espacios para que sus hijos continúen sus estudios; los maestros, sin esperarlo, se han convertido en mediadores de una nueva metodología de enseñanza, centrada en el uso de tecnologías y plataformas de telecomunicación; en cuanto a los alumnos, sin mayor oportunidad de prepararse para este cambio de ambiente, han vivido un experiencia de trabajo única, pero inesperada, que los tiene bajo la incertidumbre del verdadero alcance de sus aprendizajes.

Quienes están evaluando los resultados y logros de este proceso coinciden en señalar como principal limitación la alta deserción de los alumnos que nunca tuvieron los medios para estar conectados; también reconocen que al no tener alumnos y profesores un dominio de las estrategias de aprendizaje a distancia, el aprovechamiento de una proporción elevada de los estudiantes ha sido muy bajo.

En este balance hay otros temas que nos hablan de grandes problemas que deben en lo inmediato atenderse, pero hay un último aspecto sobre el cual también hay coincidencia; todos, familias, alumnos, pero especialmente nuestros maestros, enfrentan una disonancia: tienen la certeza de haber hecho un esfuerzo extraordinario, sin tener claro cuáles son los resultados, les preocupan profundamente los logros académicos de los estudiantes.

Estamos viviendo una situación extraordinaria, una emergencia social que pronto debe ser atendida y para lo cual mi equipo de campaña está trabajando, con sumo cuidado; para que en este verano, después de la confirmación de nuestro triunfo, se convoque a un gran encuentro con representantes de todos los sectores sociales, en el cual se haga una evaluación integral de las limitaciones que enfrentaron todos los procesos de aprendizaje durante la pandemia.

Con base en las recomendaciones y propuestas que resulten de este gran foro formularemos un programa especial para que los estudiantes chihuahuenses, de todos los niveles escolares, tengan oportunidad de alcanzar los logros de aprendizaje que la emergencia sanitaria no les permitió concretar.

Sin embargo, soy consciente que además de este gran reto la educación en Chihuahua enfrenta otro desafío de gran envergadura, se trata del trato injusto que el magisterio chihuahuense recibió a cambio de su esfuerzo, del gobierno de Peña Nieto y del gobierno del estado en tiempos de Duarte.

Desde que se lanzó el proyecto para introducir la supuesta Reforma Educativa, los profesores de educación básica y de media superior han recibido un trato inmerecido, inconcebible si se tiene a la vista que nunca, como ahora, contamos con un magisterio con niveles de formación académica, significativamente superiores; que la mayoría cuenta con una larga experiencia áulica; que sus conocimientos, competencias pedagógicas y didácticas son notablemente superiores a las que solían tener los profesores en otro tiempo y que, además, su actitud y voluntad de acompañar a sus estudiantes en procesos de aprendizaje, cada día más complejos, son generosas e incuestionables.

Nunca entenderemos por qué razón se les culpó de los rendimientos limitados en pruebas internacionales estandarizadas y con ese solo argumento, en un plazo breve se establecieron acciones gubernamentales para generar un nuevo sistema de evaluación del desempeño de los docentes, centrado en castigos y medidas punitivas que pusieron en riesgo el derecho más sagrado de toda carrera magisterial digna, que no es otro que el de conservar y disfrutar de un empleo estable y justamente remunerado.

Con la llegada de la cuarta transformación se liquidó la principal amenaza que atentaba contra la estabilidad laboral del magisterio, pero la escasez de recursos del gobierno del estado de Chihuahua, resultante del saqueo y la mala administración de las finanzas gubernamentales, ha generado nuevos problemas que atenderé con inteligencia, honestidad y justicia.

Entre estos problemas destaca el asociado a las plazas “L” y “L plus” que por el descuido del gobierno estatal de César Duarte no se resolvió con oportunidad. Son cerca de 1,300 los maestros afectados y a todos ellos los atenderemos con cuidado y respeto.

La abrogación de la Ley del Servicio Profesional y algunas decisiones tomadas por la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm) han puesto en riesgo a 1,154 profesores de nuevo ingreso, quienes se habían incorporado al servicio después de haber obtenido resultados favorables en el concurso de ingreso celebrado en el verano de 2020. También a ellos ofrezco mi solidaridad y aunque la atención a su problema debe darse en lo inmediato, estaré vigilante de que obtengan una respuesta justa a sus demandas.

La crisis de Pensiones Civiles del Estado será puntualmente atendida. Diagnosticaremos con detalle su situación financiera; plantearemos una reingeniería administrativa que aproveche sus fortalezas; tendremos una revisión de su marco jurídico que sea equitativo a las nuevas generaciones de trabajadores; recurriremos a nuestra capacidad de gestión ante las autoridades federales para resolver los adeudos que algunos organismos descentralizados tienen ante Pensiones Civiles y no descansaremos hasta mejorar radicalmente la calidad de los servicios médicos que reciben los profesores.

Mi compromiso, mi solidaridad y mi agradecimiento a los maestros son tan grandes que no descansaré hasta lograr que reciban una atención oportuna y justa. Siempre seré sincero y, cuando sea el caso, daré cuenta de los límites que tiene el gobierno de Chihuahua para resolver los problemas que hoy enfrenta el magisterio.

Felicidades, las peticiones que planteen en el futuro siempre serán escuchadas y atendidas oportunamente, dentro del marco de las posibilidades materiales de un gobierno austero, honrado y eficiente, y cuando sea preciso, seré el gran gestor de sus grandes y pequeños problemas.