/ domingo 9 de mayo de 2021

AMLO: entre la legalidad y la violación electoral

A diario, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el Presidente de la República se mueve en la delgada línea que separa la necesidad de informar al pueblo, con la libertad de expresión y el irrespeto a la Constitución.

Los dichos, acusaciones y señalamientos de Andrés Manuel López Obrador en ocasiones son actos de provocación, en otras se trata de acciones premeditadas para desacreditar al adversario y, muy pocas veces, son producto del desconocimiento de las leyes.

Si bien es cierto que la Constitución Política mexicana es una de las más enmendadas a nivel mundial, debe recordarse que el 1 de diciembre de 2018, cuando AMLO rindió protesta como Jefe del Ejecutivo, juró guardar y hacer guarda la Carta Magna, junto con todas sus leyes secundarias y derivadas.

Antes de las campañas, el Primer Mandatario supo separarse de los conflictos internos del partido que él mismo fundó y que lo llevó a la Presidencia. Sin embargo, en cuanto arrancó el proceso electoral se ha referido a conflictos entre candidatos y ha expresado su punto de vista, en ocasiones en estricto apego a la libertad de expresión pero, en otras, transgrediendo los reglamentos electorales.

Prueba de ello son las constantes opiniones que López Obrador hace desde el Salón Tesorería, por ejemplo cuando, a pesar de la veda electoral, defendió a Félix Salgado a quien el INE le quitó la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero, decisión que fue avalada por el Tribunal Electoral.

En contraparte, antes de arrancar las campañas, a Salgado Macedonio tres mujeres lo denunciaron por presunto abuso sexual, amenazas y otros delitos, las fiscalías General de la República y la del estado hicieron caso omiso y el Presidente López Obrador esquivó las respuestas, se limitó a acusar a los opositores de emprender una campaña de desprestigio en contra de su gobierno y de su partido, Morena.

AMLO ES PRESIDENTE DE DÍA Y DE NOCHE

Esta semana, el Primer Mandatario volvió a generar controversia y la molestia de muchos, al exhibir durante la conferencia “mañanera” la imagen de una tarjeta que está entregando el candidato de la alianza PRI-PRD al gobierno de Nuevo León, Adrián de la Garza, en la que promete depositar mil 500 pesos mensuales, en caso de ganar el 6 de julio.

El tema, AMLO lo abordó durante tres días consecutivos, siempre con el argumento de que se trataba de una “denuncia ciudadana”. Olvidó que es Presidente de la República de día y de noche, que es un cargo irrenunciable a complacencia personal.

Es cierto que esa práctica de entregar “plásticos bancarios” sin fondos es una mala estrategia de los candidatos en época de campaña, como ocurrió en 2012 con el PRI y Enrique Peña Nieto, empero también es innegable que López Obrador no debió difundir la imagen en las pantallas de la conferencia, porque los magistrados del Tribunal Electoral podrán interpretarlo como una intromisión al proceso y la promoción del voto en contra de un partido desde Palacio Nacional.

Incluso, para aumentar más la molestia de los opositores, el jueves pasado la Presidencia envió a la Casa Blanca una carta diplomática para exigir que explique el presunto financiamiento, a través de la Embajada estadounidense a la organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad.

“Sí, hay ese financiamiento, desde el 2018. Están financiando a este grupo. Es algo reprobable que un grupo opositor a nuestro gobierno, que se ha dedicado a obstaculizar todas las obras que se están llevando a cabo mediante la promoción de amparos, como fue en el caso del Aeropuerto de la CDMX, el Tren Maya, se den estos financiamientos de un Gobierno extranjero”, dio el viernes pasado.

La intromisión del gobierno de Washington en México es un tema que se sabe desde hace décadas y que ninguna administración hizo nada para evitarlo, ahora se actúa de la manera correcta pero en el momento menos indicado, porque el próximo mes habrá elecciones.

LAS RESPUESTAS A MODO

Los señalamientos presidenciales durante las mañaneras son materia recurrente, que le permiten estar siempre en los reflectores de todos los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, tal y como ocurría cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal.

Desde el edificio del Ayuntamiento, AMLO respondía lo que quería, “bateaba” lo que no deseaba y terminaba por dictar la agenda nacional. Ahora, ocurre exactamente lo mismo. La estrategia de aparecer a primera hora en las pantallas, es su estrategia para exhibir sus propuestas y propagar su ideología.

Obviamente esta acción no ha sido siempre bien recibida, porque cuando ocurren acontecimientos como la terrible caída del vagón del Metro en la Línea 12 de la Ciudad de México, el lunes pasado, el Presidente evita dedicarle mucho tiempo al asunto, apenas responde unas preguntas y cambia el asunto, por lo que es duramente criticado.

Mucho se le ha criticado que durante la noche del lunes y la madrugada del martes, no se haya presentado en el lugar de la tragedia y ni siquiera haya subido un mensaje en redes sociales para informar que estaba pendiente de lo ocurrido sobre Avenida Tláhuac. Guardó silencio hasta la mañana del martes.

Ante el clamor de las víctimas y sus parientes, quienes reclaman ayuda de parte del gobierno y la aplicación de las leyes a los responsables, AMLO sólo ha expresado su apoyo a la jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum.

Por tal motivo, algunos legisladores han manifestado su intención de promover una controversia constitucional y acudir ante las instancias electorales para que el Presidente de la República suspenda definitivamente sus conferencias matutinas, lo cual sería un error cancelarlas totalmente porque también son fuente de información para el pueblo y los medios de comunicación.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.


manuelmejidot@gmail.com

A diario, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el Presidente de la República se mueve en la delgada línea que separa la necesidad de informar al pueblo, con la libertad de expresión y el irrespeto a la Constitución.

Los dichos, acusaciones y señalamientos de Andrés Manuel López Obrador en ocasiones son actos de provocación, en otras se trata de acciones premeditadas para desacreditar al adversario y, muy pocas veces, son producto del desconocimiento de las leyes.

Si bien es cierto que la Constitución Política mexicana es una de las más enmendadas a nivel mundial, debe recordarse que el 1 de diciembre de 2018, cuando AMLO rindió protesta como Jefe del Ejecutivo, juró guardar y hacer guarda la Carta Magna, junto con todas sus leyes secundarias y derivadas.

Antes de las campañas, el Primer Mandatario supo separarse de los conflictos internos del partido que él mismo fundó y que lo llevó a la Presidencia. Sin embargo, en cuanto arrancó el proceso electoral se ha referido a conflictos entre candidatos y ha expresado su punto de vista, en ocasiones en estricto apego a la libertad de expresión pero, en otras, transgrediendo los reglamentos electorales.

Prueba de ello son las constantes opiniones que López Obrador hace desde el Salón Tesorería, por ejemplo cuando, a pesar de la veda electoral, defendió a Félix Salgado a quien el INE le quitó la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero, decisión que fue avalada por el Tribunal Electoral.

En contraparte, antes de arrancar las campañas, a Salgado Macedonio tres mujeres lo denunciaron por presunto abuso sexual, amenazas y otros delitos, las fiscalías General de la República y la del estado hicieron caso omiso y el Presidente López Obrador esquivó las respuestas, se limitó a acusar a los opositores de emprender una campaña de desprestigio en contra de su gobierno y de su partido, Morena.

AMLO ES PRESIDENTE DE DÍA Y DE NOCHE

Esta semana, el Primer Mandatario volvió a generar controversia y la molestia de muchos, al exhibir durante la conferencia “mañanera” la imagen de una tarjeta que está entregando el candidato de la alianza PRI-PRD al gobierno de Nuevo León, Adrián de la Garza, en la que promete depositar mil 500 pesos mensuales, en caso de ganar el 6 de julio.

El tema, AMLO lo abordó durante tres días consecutivos, siempre con el argumento de que se trataba de una “denuncia ciudadana”. Olvidó que es Presidente de la República de día y de noche, que es un cargo irrenunciable a complacencia personal.

Es cierto que esa práctica de entregar “plásticos bancarios” sin fondos es una mala estrategia de los candidatos en época de campaña, como ocurrió en 2012 con el PRI y Enrique Peña Nieto, empero también es innegable que López Obrador no debió difundir la imagen en las pantallas de la conferencia, porque los magistrados del Tribunal Electoral podrán interpretarlo como una intromisión al proceso y la promoción del voto en contra de un partido desde Palacio Nacional.

Incluso, para aumentar más la molestia de los opositores, el jueves pasado la Presidencia envió a la Casa Blanca una carta diplomática para exigir que explique el presunto financiamiento, a través de la Embajada estadounidense a la organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad.

“Sí, hay ese financiamiento, desde el 2018. Están financiando a este grupo. Es algo reprobable que un grupo opositor a nuestro gobierno, que se ha dedicado a obstaculizar todas las obras que se están llevando a cabo mediante la promoción de amparos, como fue en el caso del Aeropuerto de la CDMX, el Tren Maya, se den estos financiamientos de un Gobierno extranjero”, dio el viernes pasado.

La intromisión del gobierno de Washington en México es un tema que se sabe desde hace décadas y que ninguna administración hizo nada para evitarlo, ahora se actúa de la manera correcta pero en el momento menos indicado, porque el próximo mes habrá elecciones.

LAS RESPUESTAS A MODO

Los señalamientos presidenciales durante las mañaneras son materia recurrente, que le permiten estar siempre en los reflectores de todos los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, tal y como ocurría cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal.

Desde el edificio del Ayuntamiento, AMLO respondía lo que quería, “bateaba” lo que no deseaba y terminaba por dictar la agenda nacional. Ahora, ocurre exactamente lo mismo. La estrategia de aparecer a primera hora en las pantallas, es su estrategia para exhibir sus propuestas y propagar su ideología.

Obviamente esta acción no ha sido siempre bien recibida, porque cuando ocurren acontecimientos como la terrible caída del vagón del Metro en la Línea 12 de la Ciudad de México, el lunes pasado, el Presidente evita dedicarle mucho tiempo al asunto, apenas responde unas preguntas y cambia el asunto, por lo que es duramente criticado.

Mucho se le ha criticado que durante la noche del lunes y la madrugada del martes, no se haya presentado en el lugar de la tragedia y ni siquiera haya subido un mensaje en redes sociales para informar que estaba pendiente de lo ocurrido sobre Avenida Tláhuac. Guardó silencio hasta la mañana del martes.

Ante el clamor de las víctimas y sus parientes, quienes reclaman ayuda de parte del gobierno y la aplicación de las leyes a los responsables, AMLO sólo ha expresado su apoyo a la jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum.

Por tal motivo, algunos legisladores han manifestado su intención de promover una controversia constitucional y acudir ante las instancias electorales para que el Presidente de la República suspenda definitivamente sus conferencias matutinas, lo cual sería un error cancelarlas totalmente porque también son fuente de información para el pueblo y los medios de comunicación.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.


manuelmejidot@gmail.com

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