Antes que se nos olvide | Pasta de Conchos, 18 años después
El 19 de febrero del 2006, mientras 73 trabajadores laboraban en la Mina 8 Unidad Pasta de Conchos en Nueva Rosita, Coahuila, la alta concentración de gas metano, ocasionó una fuerte explosión, dejándolos atrapados. El rescate se complicó, logrando sacar únicamente a 8 personas, los 65 restantes quedaron bajo tierra, se dice que el mismo día de la explosión, el gobierno estatal realizó 65 actas de defunción. Semanas después, consiguieron sacar dos cuerpos más.
Posteriormente, Grupo México, concesionario de la mina, informó que un estudio realizado a la zona dictaminó que un 75 % de la mina estaba inundada de agua contaminada presuntamente de tuberculosis, hepatitis y VIH, siendo un alto riesgo para los rescatistas, además, las excavaciones implicaban un alto costo, por lo cual, el 2 de abril del 2007 suspendieron la búsqueda, el caso estaba cerrado. El dueño de la compañía German Larrea, actualmente el segundo hombre más rico de México, nunca se presentó en el lugar, ni siquiera envió condolencias a los deudos. Tiempo después, entregó la concesión de la mina al Gobierno Federal.
Después de cancelar las excavaciones, ningún funcionario se quejó o dio seguimiento al asunto, el lamentable hecho fue borrado de su “apretada agenda”. El entonces presidente Vicente Fox, jamás se presentó en la mina. Al siguiente sexenio, los deudos solicitaron audiencia a Felipe Calderón, pero éste evitó el diálogo, ellos solo querían pedir que se continuará con la búsqueda de cadáveres. Tiempo después, siendo presidente Enrique Peña Nieto, el asunto quedó literalmente sepultado. La administración de López Obrador retomó el caso, pero debido a la pandemia de Covid-19, las excavaciones iniciaron en septiembre del 2021 y fue hasta diciembre del 2023, cuando encontraron tres cuerpos, luego en enero del 2024, otro más. A unos meses de que finalice su gestión, trabajan a marchas forzadas, pues López Obrador prometió que durante su mandato se rescatarían los 63 cuerpos restantes, sin embargo, ha sido más complicado de lo que imaginó, hace unos días señalaron que habían encontrado 13, pero solo fueron dos.
Sin duda, rescatar esos cuerpos, es importante, pero las autoridades también debieron de darse a la tarea de encontrar a los culpables, pero no movieron ni un solo papel del expediente, para retomar la investigación. En marzo del 2016, la revista Proceso, señaló que el sindicato minero, dirigido por Gómez Urrutia presuntamente recibió 500 mil pesos de IMMSA, filial de Grupo México, para que la mina siguiera funcionando, aun cuando los trabajadores se habían quejado por sensación de asfixia debido al exceso de gas metano. El acuerdo entre sindicato y empresa para continuar operaciones fue testificado por un subsecretario de gobierno federal, las partes implicadas sabían de lo inseguro de la mina y no hicieron nada. Gómez Urrutia, fue señalado como uno de los culpables de la tragedia, además, lo acusaron de un presunto fraude al sindicato, por lo que huyó del país, refugiándose en Canadá y no regresó hasta que López Obrador llegó a la presidencia. Posteriormente, para estar bien “protegidito”, le cedieron un puesto en el Senado por Morena, vía plurinominal, hasta la fecha, sigue siendo secretario del sindicato minero, todo igual, como si la tragedia no hubiese ocurrido, la cual, cumplió 18 años y aun cuando rescaten todos los cuerpos, (que se ve muy difícil), todo parece indicar, que será un caso más de impunidad en nuestro México lindo y querido.