/ martes 20 de abril de 2021

Aprendiendo a vivir con la pandemia

A más de un año de que iniciaron las medidas contra la pandemia se han visto afectadas gran parte de las vidas de muchos ciudadanos. Las estadísticas y las medidas decretadas por los gobiernos han sido de un punto de vista reactivo y repetidas una y otra vez.

Dicen por ahí que si seguimos haciendo lo mismo que hemos estado haciendo tendremos los mismos resultados que hemos tenido hasta ahorita. ¿Qué no hemos aprendido cómo enfrentar esta contingencia? Un año de información y ¿no podemos hacer cosas diferentes para “convivir” con la pandemia? Lo único que se les ha ocurrido y se les sigue ocurriendo es parar la economía y encerrarnos. ¿Qué no entienden que no se puede detener la economía? Los semáforos disfrazados, discrecionales y sin fundamento científico, sólo porque “creen” que ahí se genera contaminación. En lugar de estar pensando medidas para experimentar o implementar para vivir con la pandemia.

Es absurdo pensar que podemos vivir encerrados y la economía parada, movámonos a un siguiente nivel y desarrollemos acciones para que la economía no se detenga y podamos convivir con el Covid, que llegó para quedarse. Es absurdo pensar que la población se puede quedar confinada más de un año en su casa. Otra vez, ¿cómo podemos socializar y que al mismo tiempo tengamos la pandemia? El gobierno podrá cerrar negocios, multar personas o grupos, impedir eventos, seguir con sus discursos, pero eso no detendrá la necesidad de convivir, la necesidad de mover la economía, la necesidad de socializar.

Debemos implementar medidas innovadoras para que podamos convivir con este virus, ahí es donde hay que invertirle presupuesto e intelecto. Por lo menos en nuestro país, no estamos preparados para que la población de los primeros niveles educativos pueda desarrollarse en los diferentes aspectos de conocimientos y habilidades utilizando las tecnologías. Primero, porque no todos tienen acceso a dispositivos y conexión a internet. Segundo, la pedagogía en línea es diferente. Tercero, falta preparación de profesores. Cuarto, la infraestructura en los hogares no está preparada. Creemos que con el simple hecho de “transmitir” los cursos es suficiente. Probablemente para el inicio hubiera sido una solución de emergencia, pero ¿después de un año?, ¿tenemos información de la eficiencia?, ¿sabemos dónde nos falló?, ¿realizamos ya los cambios?, ¿o simplemente nos conformamos a continuar de la misma manera, sabiendo que no está siendo efectivo?

Debemos dejar la estrategia del discurso y del regaño por un empoderamiento de la sociedad, empezando por la persona (acceso a fuentes de información confiables), la familia (comunicación y prácticas de seguridad-ser ejemplo), los grupos de interés (consciencia crítica), las organizaciones comunitarias (confianza a través de las redes, ser un puente), los movimientos sociales (tácticas-acción para cambios sociales en el tema de protección de la salud) y los cambios para mejorar la salud (influyendo en el corto plazo con exigencias y acciones legales).

La nueva realidad no significa estar encerrados o detener la economía, es reconocer e innovar, dado que el contexto sociocultural, político, económico e histórico de un país tiene un efecto directo en aprender a vivir con la pandemia y garantizar, con información confiable la seguridad de los ciudadanos

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.

A más de un año de que iniciaron las medidas contra la pandemia se han visto afectadas gran parte de las vidas de muchos ciudadanos. Las estadísticas y las medidas decretadas por los gobiernos han sido de un punto de vista reactivo y repetidas una y otra vez.

Dicen por ahí que si seguimos haciendo lo mismo que hemos estado haciendo tendremos los mismos resultados que hemos tenido hasta ahorita. ¿Qué no hemos aprendido cómo enfrentar esta contingencia? Un año de información y ¿no podemos hacer cosas diferentes para “convivir” con la pandemia? Lo único que se les ha ocurrido y se les sigue ocurriendo es parar la economía y encerrarnos. ¿Qué no entienden que no se puede detener la economía? Los semáforos disfrazados, discrecionales y sin fundamento científico, sólo porque “creen” que ahí se genera contaminación. En lugar de estar pensando medidas para experimentar o implementar para vivir con la pandemia.

Es absurdo pensar que podemos vivir encerrados y la economía parada, movámonos a un siguiente nivel y desarrollemos acciones para que la economía no se detenga y podamos convivir con el Covid, que llegó para quedarse. Es absurdo pensar que la población se puede quedar confinada más de un año en su casa. Otra vez, ¿cómo podemos socializar y que al mismo tiempo tengamos la pandemia? El gobierno podrá cerrar negocios, multar personas o grupos, impedir eventos, seguir con sus discursos, pero eso no detendrá la necesidad de convivir, la necesidad de mover la economía, la necesidad de socializar.

Debemos implementar medidas innovadoras para que podamos convivir con este virus, ahí es donde hay que invertirle presupuesto e intelecto. Por lo menos en nuestro país, no estamos preparados para que la población de los primeros niveles educativos pueda desarrollarse en los diferentes aspectos de conocimientos y habilidades utilizando las tecnologías. Primero, porque no todos tienen acceso a dispositivos y conexión a internet. Segundo, la pedagogía en línea es diferente. Tercero, falta preparación de profesores. Cuarto, la infraestructura en los hogares no está preparada. Creemos que con el simple hecho de “transmitir” los cursos es suficiente. Probablemente para el inicio hubiera sido una solución de emergencia, pero ¿después de un año?, ¿tenemos información de la eficiencia?, ¿sabemos dónde nos falló?, ¿realizamos ya los cambios?, ¿o simplemente nos conformamos a continuar de la misma manera, sabiendo que no está siendo efectivo?

Debemos dejar la estrategia del discurso y del regaño por un empoderamiento de la sociedad, empezando por la persona (acceso a fuentes de información confiables), la familia (comunicación y prácticas de seguridad-ser ejemplo), los grupos de interés (consciencia crítica), las organizaciones comunitarias (confianza a través de las redes, ser un puente), los movimientos sociales (tácticas-acción para cambios sociales en el tema de protección de la salud) y los cambios para mejorar la salud (influyendo en el corto plazo con exigencias y acciones legales).

La nueva realidad no significa estar encerrados o detener la economía, es reconocer e innovar, dado que el contexto sociocultural, político, económico e histórico de un país tiene un efecto directo en aprender a vivir con la pandemia y garantizar, con información confiable la seguridad de los ciudadanos

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.