/ miércoles 6 de abril de 2022

Argentina, Polonia y Arabia Saudita

Por Mario Ramírez

El sorteo de la Copa Mundial de Qatar 2022 por fin sucedió. El día extra-cancha más emocionante del mundo deportivo tuvo lugar el pasado viernes en la capital qatarí. Y con dicho sorteo llegó también la hora definitiva en la que muchos mexicanos deciden bajarse del barco azteca, porque dentro de su fobia a estar equivocados han elegido el camino que según ellos y desde un análisis pobre, es el más fácil, aunque este signifique traición. Decisión que no discrimina absolutamente a nadie, pues puede abarcar desde la persona más ignorante sobre futbol hasta periodistas deportivos profesionales.


México finalmente descubrió a quienes serán sus primeros rivales y el destino optó por acomodarnos en el Grupo C. Acompañado de Polonia, Arabia Saudita y nuestra conocidísima República Argentina. La guerra en este grupo desde luego que no será fácil, nada rumbo a la fiesta más grande del planeta lo es. Argentina es el campeón de Sudamérica y cuenta con un Lionel Messi que puede despertar en cualquier momento. Polonia tiene al elegido por la FIFA como el mejor jugador del mundo en Robert Lewandowski y Arabia Saudita aunque pueda parecer ser una victoria segura para los otros 3, recordemos que Macedonia del Norte recién dejó muy claro que nada está escrito en el futbol por más obvio que parezca un resultado. Sin embargo víctimas no somos y no estamos ni cerca de serlo, somos una auténtica amenaza para nuestro grupo. Polonia es sólo un equipo gris si se logra anular a su centro delantero, la dependencia enfermiza de su 9 es la causante de sus constantes decepciones internacionales. A Arabia Saudita se le supera hombre por hombre y línea por línea. Mientras que en Argentina, varios de sus medios de comunicación deportivos han externado su preocupación por los problemas que México pueda suponer para su Albiceleste. La presión está del otro lado.


Este simple aficionado, como parte de la hinchada azteca entiende que existe mucha incertidumbre alrededor de la Selección Mexicana actualmente, y esta columna no pretende ser una inyección barata de esperanza para el país, sino un recordatorio del modus operandi de nuestro equipo y de nuestros futbolistas. Como un arma de doble filo nuestra selección ha creado una bendición/maldición de ser tan fuerte como su rival en turno. Es decir, si tenemos a Honduras enfrente en unas eliminatorias, posiblemente jugaremos pésimo, y si tenemos enfrente a Alemania en una Copa del Mundo, existen posibilidades de derrotarlo. Para bien o para mal muchos de nuestros futbolistas deciden “ponerse las pilas” únicamente cuando reconocen un reto interesante enfrente de ellos, y ese polémico tipo de actitud así como nos ha hecho pasar muchos corajes, también nos ha regalado nuestras victorias más importantes en la historia. Así que estén preparados, porque tendrán un México del Tata Martino totalmente diferente a lo que hemos visto en los últimos tiempos.


México es la única nación junto con Brasil que ha superado la fase de grupos en las últimas siete ediciones mundialistas. Por más sencillo o complicado que pueda parecer este grupo, nuestra selección nos ha acostumbrado a siempre encontrar la manera de imponerse ante la adversidad en esta etapa (Los problemas vienen más adelante). Así que quien quiera bajarse de este barco es libre de hacerlo, pero quienes decidan quedarse, mis hermanos mexicanos, tendrán el derecho divino de festejar como nadie, nuestra llegada… al quinto partido.


Mario Ramírez / @LaFutboliza


Por Mario Ramírez

El sorteo de la Copa Mundial de Qatar 2022 por fin sucedió. El día extra-cancha más emocionante del mundo deportivo tuvo lugar el pasado viernes en la capital qatarí. Y con dicho sorteo llegó también la hora definitiva en la que muchos mexicanos deciden bajarse del barco azteca, porque dentro de su fobia a estar equivocados han elegido el camino que según ellos y desde un análisis pobre, es el más fácil, aunque este signifique traición. Decisión que no discrimina absolutamente a nadie, pues puede abarcar desde la persona más ignorante sobre futbol hasta periodistas deportivos profesionales.


México finalmente descubrió a quienes serán sus primeros rivales y el destino optó por acomodarnos en el Grupo C. Acompañado de Polonia, Arabia Saudita y nuestra conocidísima República Argentina. La guerra en este grupo desde luego que no será fácil, nada rumbo a la fiesta más grande del planeta lo es. Argentina es el campeón de Sudamérica y cuenta con un Lionel Messi que puede despertar en cualquier momento. Polonia tiene al elegido por la FIFA como el mejor jugador del mundo en Robert Lewandowski y Arabia Saudita aunque pueda parecer ser una victoria segura para los otros 3, recordemos que Macedonia del Norte recién dejó muy claro que nada está escrito en el futbol por más obvio que parezca un resultado. Sin embargo víctimas no somos y no estamos ni cerca de serlo, somos una auténtica amenaza para nuestro grupo. Polonia es sólo un equipo gris si se logra anular a su centro delantero, la dependencia enfermiza de su 9 es la causante de sus constantes decepciones internacionales. A Arabia Saudita se le supera hombre por hombre y línea por línea. Mientras que en Argentina, varios de sus medios de comunicación deportivos han externado su preocupación por los problemas que México pueda suponer para su Albiceleste. La presión está del otro lado.


Este simple aficionado, como parte de la hinchada azteca entiende que existe mucha incertidumbre alrededor de la Selección Mexicana actualmente, y esta columna no pretende ser una inyección barata de esperanza para el país, sino un recordatorio del modus operandi de nuestro equipo y de nuestros futbolistas. Como un arma de doble filo nuestra selección ha creado una bendición/maldición de ser tan fuerte como su rival en turno. Es decir, si tenemos a Honduras enfrente en unas eliminatorias, posiblemente jugaremos pésimo, y si tenemos enfrente a Alemania en una Copa del Mundo, existen posibilidades de derrotarlo. Para bien o para mal muchos de nuestros futbolistas deciden “ponerse las pilas” únicamente cuando reconocen un reto interesante enfrente de ellos, y ese polémico tipo de actitud así como nos ha hecho pasar muchos corajes, también nos ha regalado nuestras victorias más importantes en la historia. Así que estén preparados, porque tendrán un México del Tata Martino totalmente diferente a lo que hemos visto en los últimos tiempos.


México es la única nación junto con Brasil que ha superado la fase de grupos en las últimas siete ediciones mundialistas. Por más sencillo o complicado que pueda parecer este grupo, nuestra selección nos ha acostumbrado a siempre encontrar la manera de imponerse ante la adversidad en esta etapa (Los problemas vienen más adelante). Así que quien quiera bajarse de este barco es libre de hacerlo, pero quienes decidan quedarse, mis hermanos mexicanos, tendrán el derecho divino de festejar como nadie, nuestra llegada… al quinto partido.


Mario Ramírez / @LaFutboliza


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