/ jueves 19 de mayo de 2022

Cartucheras al cañón… | Oñate y las expediciones al norte

Ernesto Visconti Elizalde

“Al norte su expedición, fue antecedida por nueve; y la décima se atreve… ‘tierra adentro’ al septentrión”.

A partir de establecido el Virreinato de la Nueva España, en 1535, a la caída de Tenochtitlan, los virreyes en turno habrían de autorizar expediciones al norte, mismas que seguirían diferentes rutas, casi todas siguiendo las riberas de los distintos ríos, para asegurar el vital recurso… el agua; y movidos por la ambición que despertarían “los cuentos” de Estebanico, aquel esclavo moro de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, náufrago español que desde las costas de Florida recorrió junto a otros gran parte del norte de la Nueva España, durante nueve años, en calidad de náufragos extraviados y no, de exploradores o conquistadores. Así en primera instancia sería Fray Marcos de Niza quien en 1539 fuera en busca de “Cíbola”, la mítica ciudad de oro, turquesas y esmeraldas. Luego lo haría Francisco Vázquez de Coronado en pos de Quvira y Cíbola, para encontrar que sólo era un mito el fabuloso “Dorado”, en tercer lugar don Cristóbal de Oñate, oficial de don Nuño de Guzmán y padre de don Juan de Oñate, llegaría en 1541 al Valle de San Bartolomé -hoy Valle de Allende; en cuarto lugar, seguiría Ginés Vázquez de Mercado, descubriendo tierras del centro norte de la Nueva España. En quinto lugar don Francisco de Ibarra, “fénix de los exploradores”, quien descubrió Santa Bárbola, en 1564, y quien en 1550 llegó segundo al Valle de San Bartolomé; fue él quien bautizaría la enorme provincia del norte, como Nueva Vizcaya; logrando además la hazaña de cruzar la Sierra Madre Occidental, desde Paquimé, hasta el Valle de Sonora; llegando ahí con sus hombres casi moribundos por el hambre y las inclemencias. En sexto lugar, el franciscano Fray Agustín Rodríguez, llegó al Valle de San Bartolomé; y unió los dos poblados ahí fundados, San Miguel, de mestizos y el de El Rosario, de expedicionarios españoles, más indios tobosos, formando el pueblo del Valle de San Bartolomé, en 1563, la población más antigua del estado de Chihuahua; compitiendo con ella el Real de Minas de Santa Bárbola –hoy Santa Bárbara-, que sería la primera población en recibir la categoría de “Villa”, en 1645, en nuestro estado. Pero la sexta expedición la realizaría más tarde en 1581, el mismo Fray Agustín Rodríguez, en compañía de Fray Francisco López, Fray Juan de Santa María y del capitán Francisco Sánchez Chamuscado, que seguirían el río de “Las Conchas” -hoy río Conchos- hasta Nuevo México, todos ellos perecerían en el intento. Sería don Antonio de Espejo, quien siguiendo la ruta del río de “Las Conchas”, con tan sólo catorce soldados y mucho valor, organizaría la séptima expedición; que buscaría recuperar los cadáveres de la expedición de Fray Agustín Rodríguez. Continuará


Ernesto Visconti Elizalde

“Al norte su expedición, fue antecedida por nueve; y la décima se atreve… ‘tierra adentro’ al septentrión”.

A partir de establecido el Virreinato de la Nueva España, en 1535, a la caída de Tenochtitlan, los virreyes en turno habrían de autorizar expediciones al norte, mismas que seguirían diferentes rutas, casi todas siguiendo las riberas de los distintos ríos, para asegurar el vital recurso… el agua; y movidos por la ambición que despertarían “los cuentos” de Estebanico, aquel esclavo moro de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, náufrago español que desde las costas de Florida recorrió junto a otros gran parte del norte de la Nueva España, durante nueve años, en calidad de náufragos extraviados y no, de exploradores o conquistadores. Así en primera instancia sería Fray Marcos de Niza quien en 1539 fuera en busca de “Cíbola”, la mítica ciudad de oro, turquesas y esmeraldas. Luego lo haría Francisco Vázquez de Coronado en pos de Quvira y Cíbola, para encontrar que sólo era un mito el fabuloso “Dorado”, en tercer lugar don Cristóbal de Oñate, oficial de don Nuño de Guzmán y padre de don Juan de Oñate, llegaría en 1541 al Valle de San Bartolomé -hoy Valle de Allende; en cuarto lugar, seguiría Ginés Vázquez de Mercado, descubriendo tierras del centro norte de la Nueva España. En quinto lugar don Francisco de Ibarra, “fénix de los exploradores”, quien descubrió Santa Bárbola, en 1564, y quien en 1550 llegó segundo al Valle de San Bartolomé; fue él quien bautizaría la enorme provincia del norte, como Nueva Vizcaya; logrando además la hazaña de cruzar la Sierra Madre Occidental, desde Paquimé, hasta el Valle de Sonora; llegando ahí con sus hombres casi moribundos por el hambre y las inclemencias. En sexto lugar, el franciscano Fray Agustín Rodríguez, llegó al Valle de San Bartolomé; y unió los dos poblados ahí fundados, San Miguel, de mestizos y el de El Rosario, de expedicionarios españoles, más indios tobosos, formando el pueblo del Valle de San Bartolomé, en 1563, la población más antigua del estado de Chihuahua; compitiendo con ella el Real de Minas de Santa Bárbola –hoy Santa Bárbara-, que sería la primera población en recibir la categoría de “Villa”, en 1645, en nuestro estado. Pero la sexta expedición la realizaría más tarde en 1581, el mismo Fray Agustín Rodríguez, en compañía de Fray Francisco López, Fray Juan de Santa María y del capitán Francisco Sánchez Chamuscado, que seguirían el río de “Las Conchas” -hoy río Conchos- hasta Nuevo México, todos ellos perecerían en el intento. Sería don Antonio de Espejo, quien siguiendo la ruta del río de “Las Conchas”, con tan sólo catorce soldados y mucho valor, organizaría la séptima expedición; que buscaría recuperar los cadáveres de la expedición de Fray Agustín Rodríguez. Continuará