/ miércoles 6 de mayo de 2020

Comiendo con responsabilidad

Es domingo y se nos antoja un rollo de sushi, así que hablamos para hacer un pedido y avisar que pasaría por él, que no lo pusieran en recipientes desechables, que llevaría mis contenedores reusables para que ahí los sirvieran.

Como en otras ocasiones entregué mis refractarios con tapa, y me senté a esperar, el restaurante estaba vacío, por esto de la pandemia, pero vi al personal ocupado, parece que sí tenían bastantes pedidos a domicilio, porque entraban y salían de la cocina con las comandas que se pedían por teléfono. Observé que había una muchacha sentada en una mesa trabajando y me asomé para ver qué hacía, tenía un montón de tenedores desechables, servilletas de papel, palillos, no sé qué más y bolsitas de plástico. Su labor consistía en meter los utensilios en la bolsita para dejarlos listos y sumarlos a los pedidos. Estas bolsitas se proporcionan según el criterio del restaurante, que si se pidieron dos rollos pues de seguro es para dos personas, entonces se incluyen dos cubiertos. Los que ya me conocen sabrán que al ver ese montón de futura e inmediata basura me perturbé bastante. Ya en una ocasión anterior le sugerí al encargado de este establecimiento que al recibir el pedido pregunten si los utensilios son necesarios, dando una pequeña explicación del compromiso del restaurante de reducir basura plástica, pero comprobé que no les pareció buena la sugerencia.

Un gran porcentaje de los pedidos van a casas donde todos tenemos cubiertos y en muchas ocasiones los desechables que mandan ni son usados. Creo que en todo establecimiento se debe preguntar si los requieren, e inclusive dar un aliciente de rebajarle al total unos pesos, una contribución del restaurante al planeta para educar a las personas.

¡Señoras, señores! ¿Qué estamos esperando?, se me hace una actitud de proporciones enormes de ignorancia, de descuido, de evasión, tenemos que reducir basura y lo mínimo es hacernos cargo de tener siempre a la mano todo utensilio reusable que requiramos para comer y beber ¡un mínimo esfuerzo para reducir una gran corriente de basura!

El automático en el que estamos sumergidos no nos despierta. ¡Tenemos hambre! ¡Pues a comer! ¿Pero no podremos masticar y beber con un poco de responsabilidad?

Creo que las futuras generaciones nos verán ese tinte cavernícola de tirar al ahí se va lo que vamos usando, pero con la gran diferencia que los hombres prehistóricos lo que desechaban era biodegradable y no hacían ningún daño al medio ambiente, en cambio en la “civilización actual” vamos deseche y deseche como unos locos inconscientes e inmaduros sin visualizar la gran montaña contaminante que se acrecienta segundo a segundo.

Ni los contenedores biodegradables nos deben consolar, todo lo que es desechable “orgánico” significa tala de árboles, y los que se hacen con semillas requieren de una elaboración que lleva adherida la contaminación de una fábrica.

¡Ya desechables no! Vámonos por lo reusable.

Así como este establecimiento del que hablo hay millones en el mundo, imagina toda la basura que podemos evitar si siempre cargáramos todo lo que requerimos para comer y beber. Inclusive los lugares que venden pizza, pueden hacerse de sus contenedores reusables y llegando a las casas servir la pizza en una charola de la casa.

Creo que la falta de creatividad está dañada por la prisa en la que vivimos, los automáticos son aterradores.

Vigilante: A crear, renovar, inventar, proponer con amor a la naturaleza, nuestra fuente de vida.

Es domingo y se nos antoja un rollo de sushi, así que hablamos para hacer un pedido y avisar que pasaría por él, que no lo pusieran en recipientes desechables, que llevaría mis contenedores reusables para que ahí los sirvieran.

Como en otras ocasiones entregué mis refractarios con tapa, y me senté a esperar, el restaurante estaba vacío, por esto de la pandemia, pero vi al personal ocupado, parece que sí tenían bastantes pedidos a domicilio, porque entraban y salían de la cocina con las comandas que se pedían por teléfono. Observé que había una muchacha sentada en una mesa trabajando y me asomé para ver qué hacía, tenía un montón de tenedores desechables, servilletas de papel, palillos, no sé qué más y bolsitas de plástico. Su labor consistía en meter los utensilios en la bolsita para dejarlos listos y sumarlos a los pedidos. Estas bolsitas se proporcionan según el criterio del restaurante, que si se pidieron dos rollos pues de seguro es para dos personas, entonces se incluyen dos cubiertos. Los que ya me conocen sabrán que al ver ese montón de futura e inmediata basura me perturbé bastante. Ya en una ocasión anterior le sugerí al encargado de este establecimiento que al recibir el pedido pregunten si los utensilios son necesarios, dando una pequeña explicación del compromiso del restaurante de reducir basura plástica, pero comprobé que no les pareció buena la sugerencia.

Un gran porcentaje de los pedidos van a casas donde todos tenemos cubiertos y en muchas ocasiones los desechables que mandan ni son usados. Creo que en todo establecimiento se debe preguntar si los requieren, e inclusive dar un aliciente de rebajarle al total unos pesos, una contribución del restaurante al planeta para educar a las personas.

¡Señoras, señores! ¿Qué estamos esperando?, se me hace una actitud de proporciones enormes de ignorancia, de descuido, de evasión, tenemos que reducir basura y lo mínimo es hacernos cargo de tener siempre a la mano todo utensilio reusable que requiramos para comer y beber ¡un mínimo esfuerzo para reducir una gran corriente de basura!

El automático en el que estamos sumergidos no nos despierta. ¡Tenemos hambre! ¡Pues a comer! ¿Pero no podremos masticar y beber con un poco de responsabilidad?

Creo que las futuras generaciones nos verán ese tinte cavernícola de tirar al ahí se va lo que vamos usando, pero con la gran diferencia que los hombres prehistóricos lo que desechaban era biodegradable y no hacían ningún daño al medio ambiente, en cambio en la “civilización actual” vamos deseche y deseche como unos locos inconscientes e inmaduros sin visualizar la gran montaña contaminante que se acrecienta segundo a segundo.

Ni los contenedores biodegradables nos deben consolar, todo lo que es desechable “orgánico” significa tala de árboles, y los que se hacen con semillas requieren de una elaboración que lleva adherida la contaminación de una fábrica.

¡Ya desechables no! Vámonos por lo reusable.

Así como este establecimiento del que hablo hay millones en el mundo, imagina toda la basura que podemos evitar si siempre cargáramos todo lo que requerimos para comer y beber. Inclusive los lugares que venden pizza, pueden hacerse de sus contenedores reusables y llegando a las casas servir la pizza en una charola de la casa.

Creo que la falta de creatividad está dañada por la prisa en la que vivimos, los automáticos son aterradores.

Vigilante: A crear, renovar, inventar, proponer con amor a la naturaleza, nuestra fuente de vida.

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