/ miércoles 15 de julio de 2020

Creencias

Unen y separan las creencias ¿Pero de dónde vienen esas creencias y por qué defendemos, o atacamos algunas con tanta determinación?

Imaginemos un líder capaz de manejar masas y convencer, ya sea por argumentos convincentes o por la imposición de la fuerza, el odio o el miedo. Muchas creencias se han adoptado sin ninguna resistencia porque en el momento de rechazarlas resultaba en quedar desprotegido, aislado, expulsado del grupo, o había hasta el peligro de ataque o muerte.

Y muchos de ustedes podrán sentirse aliviados pensando ¡Qué bueno que me tocó vivir en esta época de “libertad” de pensamiento y acción! ¿Pero realmente tenemos hoy ese privilegio? ¿Y si lo tenemos, lo ejercemos?

En primer lugar mucha de la información que recibimos es falsa, está manipulada por un sinfín de intereses, titulares van y vienen, pero está la incertidumbre de su veracidad. ¿Entonces cómo podremos hacernos de una idea real y formarnos un criterio para basar una creencia en roca, si bastante de lo que recibimos es mentira? ¿En qué nos basamos para adoptar una creencia? ¿Qué nos consta, qué sabemos? ¿Desde dónde estamos entendiendo?

Es sin duda muy desalentador no contar con datos precisos, verídicos, para hacer una conciencia basada en la verdad. Lo que un día hizo posible que los seres humanos se congregaran en grupo, fue la comunicación, esa habilidad de expresar ideas, de compartirlas y hacer equipo.

El cerebro humano se ha expandido y sigue en desarrollo, cada vez hace más conexiones, en conjunto somos aprendices y maestros que se funden en una enseñanza y aprendizaje mutuo que va despertando nuevos caminos.

Lo que un día llevó al ser humano a la unión, a la protección de la especie, hoy peligra en llevarnos a un camino contrario, por ese chismorreo mentiroso manipulador que entretiene por ventajoso, novedoso y escandaloso.

Cuando la grandiosidad auténtica y bondadosa de un personaje toca los intereses de quienes practican el control y el hipnotismo humano, se hace inminente destruir al intruso con la descalificación y si ésta no basta, habrá que asesinarlo. ¡Cuántas veces lo hemos visto en la historia!

Nos peleamos por las creencias y creemos que sólo las nuestras son la salvación para el mundo ¡Si se hiciera esto o lo otro el mundo sería distinto! ¿Pero qué estás haciendo además de opinar? ¿Con qué acciones le das fuerza a ésa, tu gran idea?

Hoy la fuerza de los grupos opositores tiene resultados cuando se hacen presentes. No caigamos en el conformismo de sólo usar redes sociales, los grandes cambios del mundo se han hecho con multitudes en las calles exigiendo, y no hablo de agresiones, de destrucciones, simplemente de presencia. La constancia presencial de una exigencia termina por doblegar las grandes fuerzas que sólo están en nuestra mente.

Y hablando de fuerza ¿En qué momento de la historia el ser humano creyó que unos cuantos en el poder tienen más fuerza que un pueblo de millones? Una ciudad, un país es un grupo invencible que sin duda con estrategias inteligentes logra y hace que dimitan los “pocos” que no están cumpliendo con el encargo de guiar con honestidad, eficacia y justicia.

Los verdaderos valores los impartimos en casa y cimentarlos bien no implica obstinarnos en que los demás practiquen lo mismo que nosotros. Seamos respetuosos en esa modalidad de poner límites a las demás personas, pero dejando vivir a cada cual su elección, no te cierres, puedes asombrarte de lo que te puede enseñar al que más rechazas.

Vigilante: La meditación te lleva al privilegio de conocerte, y sin duda si te quitas cualquier máscara que portas, te darás cuenta que no eres mejor ni peor que nadie, eres tú y en esa autenticidad te podrás convertir en el mejor aprendiz, en el mejor maestro.

ROBERTA CORTAZAR B.


Unen y separan las creencias ¿Pero de dónde vienen esas creencias y por qué defendemos, o atacamos algunas con tanta determinación?

Imaginemos un líder capaz de manejar masas y convencer, ya sea por argumentos convincentes o por la imposición de la fuerza, el odio o el miedo. Muchas creencias se han adoptado sin ninguna resistencia porque en el momento de rechazarlas resultaba en quedar desprotegido, aislado, expulsado del grupo, o había hasta el peligro de ataque o muerte.

Y muchos de ustedes podrán sentirse aliviados pensando ¡Qué bueno que me tocó vivir en esta época de “libertad” de pensamiento y acción! ¿Pero realmente tenemos hoy ese privilegio? ¿Y si lo tenemos, lo ejercemos?

En primer lugar mucha de la información que recibimos es falsa, está manipulada por un sinfín de intereses, titulares van y vienen, pero está la incertidumbre de su veracidad. ¿Entonces cómo podremos hacernos de una idea real y formarnos un criterio para basar una creencia en roca, si bastante de lo que recibimos es mentira? ¿En qué nos basamos para adoptar una creencia? ¿Qué nos consta, qué sabemos? ¿Desde dónde estamos entendiendo?

Es sin duda muy desalentador no contar con datos precisos, verídicos, para hacer una conciencia basada en la verdad. Lo que un día hizo posible que los seres humanos se congregaran en grupo, fue la comunicación, esa habilidad de expresar ideas, de compartirlas y hacer equipo.

El cerebro humano se ha expandido y sigue en desarrollo, cada vez hace más conexiones, en conjunto somos aprendices y maestros que se funden en una enseñanza y aprendizaje mutuo que va despertando nuevos caminos.

Lo que un día llevó al ser humano a la unión, a la protección de la especie, hoy peligra en llevarnos a un camino contrario, por ese chismorreo mentiroso manipulador que entretiene por ventajoso, novedoso y escandaloso.

Cuando la grandiosidad auténtica y bondadosa de un personaje toca los intereses de quienes practican el control y el hipnotismo humano, se hace inminente destruir al intruso con la descalificación y si ésta no basta, habrá que asesinarlo. ¡Cuántas veces lo hemos visto en la historia!

Nos peleamos por las creencias y creemos que sólo las nuestras son la salvación para el mundo ¡Si se hiciera esto o lo otro el mundo sería distinto! ¿Pero qué estás haciendo además de opinar? ¿Con qué acciones le das fuerza a ésa, tu gran idea?

Hoy la fuerza de los grupos opositores tiene resultados cuando se hacen presentes. No caigamos en el conformismo de sólo usar redes sociales, los grandes cambios del mundo se han hecho con multitudes en las calles exigiendo, y no hablo de agresiones, de destrucciones, simplemente de presencia. La constancia presencial de una exigencia termina por doblegar las grandes fuerzas que sólo están en nuestra mente.

Y hablando de fuerza ¿En qué momento de la historia el ser humano creyó que unos cuantos en el poder tienen más fuerza que un pueblo de millones? Una ciudad, un país es un grupo invencible que sin duda con estrategias inteligentes logra y hace que dimitan los “pocos” que no están cumpliendo con el encargo de guiar con honestidad, eficacia y justicia.

Los verdaderos valores los impartimos en casa y cimentarlos bien no implica obstinarnos en que los demás practiquen lo mismo que nosotros. Seamos respetuosos en esa modalidad de poner límites a las demás personas, pero dejando vivir a cada cual su elección, no te cierres, puedes asombrarte de lo que te puede enseñar al que más rechazas.

Vigilante: La meditación te lleva al privilegio de conocerte, y sin duda si te quitas cualquier máscara que portas, te darás cuenta que no eres mejor ni peor que nadie, eres tú y en esa autenticidad te podrás convertir en el mejor aprendiz, en el mejor maestro.

ROBERTA CORTAZAR B.


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