/ sábado 17 de agosto de 2019

Cuando el Ejecutivo dirige al Legislativo

Estimados lectores, los alcances de la 4ª Transformación me asustan, la división del pueblo mexicano me asusta; haber estudiado y trabajado para que mañana, por el solo hecho de no presentar algunas declaraciones a Hacienda (según la nueva ley fiscal y penal), me convierta en una delincuente al nivel de un sicario o violador, me aterra; y además, antes de ser juzgada y encontrada culpable, el Gobierno dispondrá de mis bienes de inmediato (según la Ley de Extinción de Dominio ya publicada en el Diario Oficial) hace que se me vuele el sueño y me mate, de nuevo, mi tío loco, con quien tengo pesadillas desde niña.

Se están haciendo muchos cambios, algunos con demasiados errores, y por querer atrapar a los peces gordos caerán civiles inocentes como nosotros. Además, no están surgiendo del Legislativo, sino del Ejecutivo.

Sé perfectamente que ya han habido presidentes que intentaron equilibrar la situación económica entre el pueblo mexicano, creando leyes nuevas, como Cárdenas (1934) con la creación de sindicatos y la educación socialista en las escuelas, donde los alumnos tenían que cantar cada lunes el Himno de la Internacional Socialista que se coreaba en Rusia:

Arriba los pobres del mundo
en pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués.

Ah, esto sí que fue una mala puntada de un buen presidente como Cárdenas.

Luego, Echeverría (1970), coqueteó también con el socialismo: incrementó la burocracia hasta la locura (dio trabajo, pero en las instituciones de Gobierno) también desalentó la iniciativa privada (no sabía que eran los empresarios los que producían y pagaban su sueldo), hubo tanta represión política que hasta prohibió los conciertos de rock, y que se grabaran y difundieran este tipo de canciones.

En fin, querido lector, lectora, me he ido a la historia para convencerme de que tal vez esto que está pasando no es tan grave, sin embargo, sé porque soy lectora de novelas de dictadores latinoamericanos, que cuando el Ejecutivo ordena al Legislativo hacer una u otra ley, tal como acaba de suceder aquí en México, ya se jodió la cosa.

¿Qué podemos hacer? Se lo mencionó de nuevo, dentro de dos años habrá votaciones en la mitad de los estados del país, también elegiremos diputados y senadores.

Salvemos a México, votemos por el menos peor.

www.silviagonzalez.com.mx




Estimados lectores, los alcances de la 4ª Transformación me asustan, la división del pueblo mexicano me asusta; haber estudiado y trabajado para que mañana, por el solo hecho de no presentar algunas declaraciones a Hacienda (según la nueva ley fiscal y penal), me convierta en una delincuente al nivel de un sicario o violador, me aterra; y además, antes de ser juzgada y encontrada culpable, el Gobierno dispondrá de mis bienes de inmediato (según la Ley de Extinción de Dominio ya publicada en el Diario Oficial) hace que se me vuele el sueño y me mate, de nuevo, mi tío loco, con quien tengo pesadillas desde niña.

Se están haciendo muchos cambios, algunos con demasiados errores, y por querer atrapar a los peces gordos caerán civiles inocentes como nosotros. Además, no están surgiendo del Legislativo, sino del Ejecutivo.

Sé perfectamente que ya han habido presidentes que intentaron equilibrar la situación económica entre el pueblo mexicano, creando leyes nuevas, como Cárdenas (1934) con la creación de sindicatos y la educación socialista en las escuelas, donde los alumnos tenían que cantar cada lunes el Himno de la Internacional Socialista que se coreaba en Rusia:

Arriba los pobres del mundo
en pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués.

Ah, esto sí que fue una mala puntada de un buen presidente como Cárdenas.

Luego, Echeverría (1970), coqueteó también con el socialismo: incrementó la burocracia hasta la locura (dio trabajo, pero en las instituciones de Gobierno) también desalentó la iniciativa privada (no sabía que eran los empresarios los que producían y pagaban su sueldo), hubo tanta represión política que hasta prohibió los conciertos de rock, y que se grabaran y difundieran este tipo de canciones.

En fin, querido lector, lectora, me he ido a la historia para convencerme de que tal vez esto que está pasando no es tan grave, sin embargo, sé porque soy lectora de novelas de dictadores latinoamericanos, que cuando el Ejecutivo ordena al Legislativo hacer una u otra ley, tal como acaba de suceder aquí en México, ya se jodió la cosa.

¿Qué podemos hacer? Se lo mencionó de nuevo, dentro de dos años habrá votaciones en la mitad de los estados del país, también elegiremos diputados y senadores.

Salvemos a México, votemos por el menos peor.

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