/ jueves 5 de diciembre de 2019

Día del hombre, ¿a poco?


“Las mujeres son capaces de todo y los hombres de todo lo restante”: De Régnier -

Siempre he sabido que en el mes de marzo, de acuerdo con las Naciones Unidas, se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha en la que se difunden con mayor fuerza sus derechos, y creía que por meritita exclusión los restantes 364 días del año se celebraban a los hombres (es aquí donde las feministas comienzan a enfurecerse) pero este año supe que también existe un día en especifico para conmemorar al sufrido sexo masculino. Resulta y resalta que el pasado 19 de noviembre una querida amiga, cuya adicción al celular es de contextos enfermizos (que miren que las hay), me llamó para felicitarme por mi condición de hombre –macho- masculino, la verdad al principio pensé que la emisora de tal felicitación se encontraba bajo los efectos de alguna hierba psicotrópica o que, adelantándose a las posadas, el Dios Baco la acompañaba, pero no, al revisar un pequeño calendario constaté que las palabras de mi amigacha eran ciertas. No escribo el nombre de ella porque tiernamente me amenazó que de hacerlo me agarraba a fregadazos, les digo.

El Día Internacional del Hombre se lo debemos a un profesor de Missouri, Kansas, de nombre Thomas Oaster, que, presupongo, un día se levantó pensando qué hacer y se le ocurrió semejante conmemoración que aún pasa por desapercibida para gran parte de la población mundial; no se pregunten porqué, ¿qué tal si encuentran la respuesta?

No es más hombre el que parece ni el que grita más y espanta, nos dice José María en una de sus reconocidas canciones y encontrando la razón de su género Sabines se deja entrever como un hombre que se avergüenza, que se cansa, que no pregunta porque no pregunta ni quiere nada, mientras Rosario Castellanos sostiene que los hombres roban, mienten, como animal de presa olfatean, devoran y disputan a otro la carroña, y cuando bailan, cuando se deslizan o cuando burlan una ley, sonríen, entornan levemente los párpados, contemplan el vacío que se abre en sus entrañas y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Hoy en día, con la cacaraqueada equidad de género, se han estandarizado las oportunidades de desarrollo, una mujer que desempeña una similar labor que un hombre no debe de percibir menor sueldo que éste, cuestión que me parece más que adecuada, pero sobre todo justa, pero de que somos diferentes, desde luego que lo somos, pero esa diferencia jamás será por capacidad, actualmente la presencia de la mujer en actividades productivas, sociales y políticas ha significado resultados de eficiencia. Bien por ellas, bien por todos.


“Las mujeres son capaces de todo y los hombres de todo lo restante”: De Régnier -

Siempre he sabido que en el mes de marzo, de acuerdo con las Naciones Unidas, se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha en la que se difunden con mayor fuerza sus derechos, y creía que por meritita exclusión los restantes 364 días del año se celebraban a los hombres (es aquí donde las feministas comienzan a enfurecerse) pero este año supe que también existe un día en especifico para conmemorar al sufrido sexo masculino. Resulta y resalta que el pasado 19 de noviembre una querida amiga, cuya adicción al celular es de contextos enfermizos (que miren que las hay), me llamó para felicitarme por mi condición de hombre –macho- masculino, la verdad al principio pensé que la emisora de tal felicitación se encontraba bajo los efectos de alguna hierba psicotrópica o que, adelantándose a las posadas, el Dios Baco la acompañaba, pero no, al revisar un pequeño calendario constaté que las palabras de mi amigacha eran ciertas. No escribo el nombre de ella porque tiernamente me amenazó que de hacerlo me agarraba a fregadazos, les digo.

El Día Internacional del Hombre se lo debemos a un profesor de Missouri, Kansas, de nombre Thomas Oaster, que, presupongo, un día se levantó pensando qué hacer y se le ocurrió semejante conmemoración que aún pasa por desapercibida para gran parte de la población mundial; no se pregunten porqué, ¿qué tal si encuentran la respuesta?

No es más hombre el que parece ni el que grita más y espanta, nos dice José María en una de sus reconocidas canciones y encontrando la razón de su género Sabines se deja entrever como un hombre que se avergüenza, que se cansa, que no pregunta porque no pregunta ni quiere nada, mientras Rosario Castellanos sostiene que los hombres roban, mienten, como animal de presa olfatean, devoran y disputan a otro la carroña, y cuando bailan, cuando se deslizan o cuando burlan una ley, sonríen, entornan levemente los párpados, contemplan el vacío que se abre en sus entrañas y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Hoy en día, con la cacaraqueada equidad de género, se han estandarizado las oportunidades de desarrollo, una mujer que desempeña una similar labor que un hombre no debe de percibir menor sueldo que éste, cuestión que me parece más que adecuada, pero sobre todo justa, pero de que somos diferentes, desde luego que lo somos, pero esa diferencia jamás será por capacidad, actualmente la presencia de la mujer en actividades productivas, sociales y políticas ha significado resultados de eficiencia. Bien por ellas, bien por todos.

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