/ viernes 7 de mayo de 2021

Disfruta incluso ese sufrimiento y mal tiempo

Por Juan Alfredo Ponce Valtierrez

En una sociedad tan empecinada por mostrarnos el éxito como único camino de realización, no se da cabida a más situaciones que deben ser entendidas como naturales y meramente normales dentro del proceso de vida; claro está que, pareciera ser que el discurso de “la felicidad como el mejor estado y sinónimo de plenitud”, se ha grabado a plomo en cada uno de nosotros.

Se nos ha ido señalando categóricamente que, el único estado que vale la pena experimentar es la alegría y felicidad, como si ese jubilo fuera eterno, lo cual no es: una mentira más que nos hemos tragado. En cambio, a la tristeza se le ha ido flagelando demasiado, el sufrimiento es algo que se ha desvirtuado en gran medida, no hay tiempo para sufrir y el hombre busca no hacerlo.

Como un ejercicio meramente mental, te pregunto a ti, querido lector, si el día de hoy tuvieras la oportunidad de ser feliz un instante o experimentar algunos momentos de tristeza, ¿con cuál de los dos te quedarías?, sin temor a equivocarme el 100% de las personas respondería con plena conciencia que lo que ellos han de optar como mejor opción es la felicidad a sabiendas de que es momentánea.

Empero, no podemos quedarnos atascados en la “felicidad”, el hombre es multifacético, lo cual se manifiesta a lo largo de la vida. Tiene varias etapas, procesos que lo hacen crecer y se requieren de experimentar distintas situaciones para lograr avanzar, no estancarse. ¿Entonces, el sufrimiento es necesario?, claro lo es.

Permanecer a la sombra de la felicidad es como quedarse en el área de confort, además es imposible, se requiere de las demás emociones y estados para poder sobrellevar la vida; Disney supo retratar muy bien el conflicto en su filme titulada Inside Out, traducida al español como Intensa-mente, aquí nos muestran las distintas experiencias que hay que saber llevar a buen fin, sino se concluyen en severos traumas y a la larga hacen tanto daño al adulto.

Imaginemos un escenario algo funesto: si el día de hoy tu padre mure de manera repentina, es claro que la felicidad y la alegría no serán algo propiamente natural o aceptado por la sociedad, sería muy difícil mantenerse en un estado de positividad y extrema decisión por sonreír, no se puede. Lo que nos ayuda en este momento es el dolor, el sufrimiento, eso que la sociedad tanto estigmatizó.

Es por lo tanto necesario aprender a identificar que existen múltiples sentimientos y estados de ánimo, no todo se reduce siempre a la paz, el bienestar y por supuesto el estado óptimo de la “felicidad”, con este aforismo se cae la idea de “vivieron felices para siempre” y debe ser reevaluado como: a pesar de haber experimentado cosas negativas, supieron aprender a no reprimirlas y experimentaron cada una de ellas. Como resultado, forjaron su madurez emocional e interior. Como la licenciada en piscología Ana Segundo una vez me comento <<hay que disfrutar el dolor, el sufrimiento, son cosas que también experimentamos como únicas en la vida; nada dura para siempre, sin embargo, nos dejan enseñanzas y purifican nuestro interior>>.

Entonces, ya sabes, si el día de hoy te sientes: triste, desganado, estas en depresión, agotado, etc.; recuerda, cada momento es único, hay que aprender a disfrutar de las cosas malas, si te toca llorar, llora con todas las ganas. No vaya a ser que mañana ese cansancio emocional de resultados nefastos en tu salud.

La vida es hermosa y claro que también es horrible en días, disfruta ambas, cuando te toque sufrir hazlo; cuando te toca amar, ama con locura; cuando te toque ser feliz, se feliz y disfrútalo. Nada es para siempre.

Por Juan Alfredo Ponce Valtierrez

En una sociedad tan empecinada por mostrarnos el éxito como único camino de realización, no se da cabida a más situaciones que deben ser entendidas como naturales y meramente normales dentro del proceso de vida; claro está que, pareciera ser que el discurso de “la felicidad como el mejor estado y sinónimo de plenitud”, se ha grabado a plomo en cada uno de nosotros.

Se nos ha ido señalando categóricamente que, el único estado que vale la pena experimentar es la alegría y felicidad, como si ese jubilo fuera eterno, lo cual no es: una mentira más que nos hemos tragado. En cambio, a la tristeza se le ha ido flagelando demasiado, el sufrimiento es algo que se ha desvirtuado en gran medida, no hay tiempo para sufrir y el hombre busca no hacerlo.

Como un ejercicio meramente mental, te pregunto a ti, querido lector, si el día de hoy tuvieras la oportunidad de ser feliz un instante o experimentar algunos momentos de tristeza, ¿con cuál de los dos te quedarías?, sin temor a equivocarme el 100% de las personas respondería con plena conciencia que lo que ellos han de optar como mejor opción es la felicidad a sabiendas de que es momentánea.

Empero, no podemos quedarnos atascados en la “felicidad”, el hombre es multifacético, lo cual se manifiesta a lo largo de la vida. Tiene varias etapas, procesos que lo hacen crecer y se requieren de experimentar distintas situaciones para lograr avanzar, no estancarse. ¿Entonces, el sufrimiento es necesario?, claro lo es.

Permanecer a la sombra de la felicidad es como quedarse en el área de confort, además es imposible, se requiere de las demás emociones y estados para poder sobrellevar la vida; Disney supo retratar muy bien el conflicto en su filme titulada Inside Out, traducida al español como Intensa-mente, aquí nos muestran las distintas experiencias que hay que saber llevar a buen fin, sino se concluyen en severos traumas y a la larga hacen tanto daño al adulto.

Imaginemos un escenario algo funesto: si el día de hoy tu padre mure de manera repentina, es claro que la felicidad y la alegría no serán algo propiamente natural o aceptado por la sociedad, sería muy difícil mantenerse en un estado de positividad y extrema decisión por sonreír, no se puede. Lo que nos ayuda en este momento es el dolor, el sufrimiento, eso que la sociedad tanto estigmatizó.

Es por lo tanto necesario aprender a identificar que existen múltiples sentimientos y estados de ánimo, no todo se reduce siempre a la paz, el bienestar y por supuesto el estado óptimo de la “felicidad”, con este aforismo se cae la idea de “vivieron felices para siempre” y debe ser reevaluado como: a pesar de haber experimentado cosas negativas, supieron aprender a no reprimirlas y experimentaron cada una de ellas. Como resultado, forjaron su madurez emocional e interior. Como la licenciada en piscología Ana Segundo una vez me comento <<hay que disfrutar el dolor, el sufrimiento, son cosas que también experimentamos como únicas en la vida; nada dura para siempre, sin embargo, nos dejan enseñanzas y purifican nuestro interior>>.

Entonces, ya sabes, si el día de hoy te sientes: triste, desganado, estas en depresión, agotado, etc.; recuerda, cada momento es único, hay que aprender a disfrutar de las cosas malas, si te toca llorar, llora con todas las ganas. No vaya a ser que mañana ese cansancio emocional de resultados nefastos en tu salud.

La vida es hermosa y claro que también es horrible en días, disfruta ambas, cuando te toque sufrir hazlo; cuando te toca amar, ama con locura; cuando te toque ser feliz, se feliz y disfrútalo. Nada es para siempre.

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