/ jueves 13 de septiembre de 2018

El gobernador-senador y las “juanitas” de Chiapas

La Cuarta Transformación inicia mal al menos en el ramo legislativo, debido a la licencia que le otorgó el Senado al ahora gobernador-senador chiapaneco Manuel Velasco Coello.

La carrera política meteórica de Manuel Velasco parece que no se detendrá al haber sido el gobernador más joven de la república, pues ahora repetirá como senador. Con el control del congreso chiapaneco por medio de su partido (el PVEM), Velasco torció la legislatura local para ser candidato plurinominal a una senaduría siendo gobernador y luego para que se creara la figura de gobernador sustituto.

El nieto del ex gobernador priista chiapaneco Manuel Velasco Suárez al parecer desde la cuna fue designado como delfín del estado más pobre del país, pues a los 21 años inició como diputado local, luego diputado federal, senador, gobernador y nuevamente senador con licencia.

El escándalo pasó de lo estatal a lo nacional cuando renunció a su puesto de gobernador para tomar protesta como senador, y gracias a la ayuda que le dio Morena inmediatamente logró la licencia para regresar a su terruño ahora como gobernador sustituto y terminar su sexenio.

A cambio del favor Morena recibió en su bancada a cinco diputados federales del PVEM para conformar mayoría absoluta en la Cámara Baja. Su vocero, Arturo Escobar, dio una justificación cínica para este cambio argumentando que les había salido barato pues habían negociado excelentes mejoras futuras para la salud infantil.

Al que le salió en verdad barato el cambalache fue a Morena, pues por la polémica licencia de Velasco recibió cinco diputados verdes que ahora serán morenos.

Además del cuestionable caso de que Manuel Velasco sea gobernador sustituto de él mismo y a la vez continúe siendo senador con licencia en Chiapas, se dio el vergonzoso caso de decenas de mujeres electas para cargos en el congreso local y en seis municipios que tan pronto tomaron protesta renunciaron a su cargo en favor de sus suplentes varones.

Estas “juanitas chiapanecas”, a las que la prensa llama ahora “manuelitas”, son para variar del PVEM, o sea del partido del cual es dueño en Chiapas el citado gobernador-senador.

Las damas chiapanecas fueron burdamente utilizadas para cubrir la cuota de género y luego desechadas sin más por quienes las pusieron para asumir después el cargo. El INE anunció que iba a estudiar el caso que amerita no sólo una fuerte sanción, sino la implementación reglamentaria para evitar en el futuro más “juanitas” en las elecciones.

El término de “juanitas” se popularizó cuando varias mujeres en pasadas elecciones fueron nominadas para un cargo que luego ocuparon sus suplentes varones. Lo de “juanitas” viene del popular personaje Juanito, quien ganó la Delegación de Iztapalapa y luego renunció a regañadientes en favor de Clara Brugada, tal como se lo había pedido antes públicamente su padrino político, López Obrador.

Estos dos vergonzosos casos, el de Velasco y las “juanitas chiapanecas”, exhiben las deficiencias de nuestra democracia electoral, por lo que deben ser corregidas cancelando la actual otorgación de plurinominales y en su lugar establecer una representación proporcional más legítima obtenida en las urnas y no en las oscuras negociaciones pragmáticas entre las cúpulas partidistas.






La Cuarta Transformación inicia mal al menos en el ramo legislativo, debido a la licencia que le otorgó el Senado al ahora gobernador-senador chiapaneco Manuel Velasco Coello.

La carrera política meteórica de Manuel Velasco parece que no se detendrá al haber sido el gobernador más joven de la república, pues ahora repetirá como senador. Con el control del congreso chiapaneco por medio de su partido (el PVEM), Velasco torció la legislatura local para ser candidato plurinominal a una senaduría siendo gobernador y luego para que se creara la figura de gobernador sustituto.

El nieto del ex gobernador priista chiapaneco Manuel Velasco Suárez al parecer desde la cuna fue designado como delfín del estado más pobre del país, pues a los 21 años inició como diputado local, luego diputado federal, senador, gobernador y nuevamente senador con licencia.

El escándalo pasó de lo estatal a lo nacional cuando renunció a su puesto de gobernador para tomar protesta como senador, y gracias a la ayuda que le dio Morena inmediatamente logró la licencia para regresar a su terruño ahora como gobernador sustituto y terminar su sexenio.

A cambio del favor Morena recibió en su bancada a cinco diputados federales del PVEM para conformar mayoría absoluta en la Cámara Baja. Su vocero, Arturo Escobar, dio una justificación cínica para este cambio argumentando que les había salido barato pues habían negociado excelentes mejoras futuras para la salud infantil.

Al que le salió en verdad barato el cambalache fue a Morena, pues por la polémica licencia de Velasco recibió cinco diputados verdes que ahora serán morenos.

Además del cuestionable caso de que Manuel Velasco sea gobernador sustituto de él mismo y a la vez continúe siendo senador con licencia en Chiapas, se dio el vergonzoso caso de decenas de mujeres electas para cargos en el congreso local y en seis municipios que tan pronto tomaron protesta renunciaron a su cargo en favor de sus suplentes varones.

Estas “juanitas chiapanecas”, a las que la prensa llama ahora “manuelitas”, son para variar del PVEM, o sea del partido del cual es dueño en Chiapas el citado gobernador-senador.

Las damas chiapanecas fueron burdamente utilizadas para cubrir la cuota de género y luego desechadas sin más por quienes las pusieron para asumir después el cargo. El INE anunció que iba a estudiar el caso que amerita no sólo una fuerte sanción, sino la implementación reglamentaria para evitar en el futuro más “juanitas” en las elecciones.

El término de “juanitas” se popularizó cuando varias mujeres en pasadas elecciones fueron nominadas para un cargo que luego ocuparon sus suplentes varones. Lo de “juanitas” viene del popular personaje Juanito, quien ganó la Delegación de Iztapalapa y luego renunció a regañadientes en favor de Clara Brugada, tal como se lo había pedido antes públicamente su padrino político, López Obrador.

Estos dos vergonzosos casos, el de Velasco y las “juanitas chiapanecas”, exhiben las deficiencias de nuestra democracia electoral, por lo que deben ser corregidas cancelando la actual otorgación de plurinominales y en su lugar establecer una representación proporcional más legítima obtenida en las urnas y no en las oscuras negociaciones pragmáticas entre las cúpulas partidistas.






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