/ martes 30 de julio de 2019

El poder es para poder

“Sra. de Juan Fernández, los tiempos han cambiado mucho… y ahora me comporto con mucho donaire”, reza la letra de la melodía de Facundo Cabral, pero no, de la época de César Duarte a la actual, los tiempos no han cambiado y el comportamiento es el mismo.


La mejor demostración de que el poder es para poder la brindó el Gobierno del Estado el pasado martes, cuando por la fuerza inició la destrucción de las canchas deportivas de la Col. Santo Niño, para iniciar la construcción de un Centro de Asistencia (CAM).


Usando a la Policía Estatal contra los vecinos que se oponían a la destrucción de este espacio deportivo, los emisarios del gobierno llegaron con más de cincuenta elementos de la Policía Estatal, trascabos y trabajadores a levantar las canchas de básquet de un espacio deportivo que contaba con más de cincuenta años de antigüedad para construir un edificio que pretende albergar un centro de atención para niños y niñas que sin duda lo necesitan, pero sin tomar en cuenta a los vecinos que no se oponen a la construcción del CAM, sino que se oponen a la destrucción del espacio deportivo con el argumento de que no es este el único lugar donde puede construirse el Centro de Atención.


A pesar de contar con una resolución de un amparo pendiente, el gobierno inició con la obra, donde fue más sobria la posición de los vecinos al evitar la confrontación, a pesar de que una de ellas fue detenida con lujo de violencia y esposada como si fuera un delincuente por elementos de la Policía Estatal.


Sin duda que es importante la construcción del CAM, sólo que debe hacerse sin afectar áreas que son necesarias para la comunidad. Hay que privilegiar los espacios deportivos ante la falta de atención a los jóvenes, que las acciones redunden en reducción de los delitos que nos tienen acosados por la reinante inseguridad.


Los propios vecinos dieron varias opciones de terrenos cercanos y que tienen los elementos necesarios para la construcción de dicho edificio, pero el empeño del gobierno por hacerlo destruyendo las canchas deportivas sólo deja un tufo hediondo de que puede haber algo podrido en esta impuesta decisión, sobre todo por los infantiles argumentos señalados por la autoridad para imponerse en ese espacio.


En la División del Norte y 33, en la José María Mari y 37, en la Cristóbal Colón y Ejército Mexicano, atrás de las instalaciones del DIF Estatal, en la Niños Héroes y Venustiano Carranza, son algunos de los lugares cercanos a hospitales, céntricos, cercanos al sector pretendido que pudieron considerarse.


“No hagas cosas buenas que parezcan malas”, decía mi abuela, y construir algo bueno destruyendo algo parecido con el uso de la fuerza que da el poder, no es saludable.


Correo: vicmedina@hotmail.com

“Sra. de Juan Fernández, los tiempos han cambiado mucho… y ahora me comporto con mucho donaire”, reza la letra de la melodía de Facundo Cabral, pero no, de la época de César Duarte a la actual, los tiempos no han cambiado y el comportamiento es el mismo.


La mejor demostración de que el poder es para poder la brindó el Gobierno del Estado el pasado martes, cuando por la fuerza inició la destrucción de las canchas deportivas de la Col. Santo Niño, para iniciar la construcción de un Centro de Asistencia (CAM).


Usando a la Policía Estatal contra los vecinos que se oponían a la destrucción de este espacio deportivo, los emisarios del gobierno llegaron con más de cincuenta elementos de la Policía Estatal, trascabos y trabajadores a levantar las canchas de básquet de un espacio deportivo que contaba con más de cincuenta años de antigüedad para construir un edificio que pretende albergar un centro de atención para niños y niñas que sin duda lo necesitan, pero sin tomar en cuenta a los vecinos que no se oponen a la construcción del CAM, sino que se oponen a la destrucción del espacio deportivo con el argumento de que no es este el único lugar donde puede construirse el Centro de Atención.


A pesar de contar con una resolución de un amparo pendiente, el gobierno inició con la obra, donde fue más sobria la posición de los vecinos al evitar la confrontación, a pesar de que una de ellas fue detenida con lujo de violencia y esposada como si fuera un delincuente por elementos de la Policía Estatal.


Sin duda que es importante la construcción del CAM, sólo que debe hacerse sin afectar áreas que son necesarias para la comunidad. Hay que privilegiar los espacios deportivos ante la falta de atención a los jóvenes, que las acciones redunden en reducción de los delitos que nos tienen acosados por la reinante inseguridad.


Los propios vecinos dieron varias opciones de terrenos cercanos y que tienen los elementos necesarios para la construcción de dicho edificio, pero el empeño del gobierno por hacerlo destruyendo las canchas deportivas sólo deja un tufo hediondo de que puede haber algo podrido en esta impuesta decisión, sobre todo por los infantiles argumentos señalados por la autoridad para imponerse en ese espacio.


En la División del Norte y 33, en la José María Mari y 37, en la Cristóbal Colón y Ejército Mexicano, atrás de las instalaciones del DIF Estatal, en la Niños Héroes y Venustiano Carranza, son algunos de los lugares cercanos a hospitales, céntricos, cercanos al sector pretendido que pudieron considerarse.


“No hagas cosas buenas que parezcan malas”, decía mi abuela, y construir algo bueno destruyendo algo parecido con el uso de la fuerza que da el poder, no es saludable.


Correo: vicmedina@hotmail.com

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