/ viernes 19 de julio de 2019

El vestir ha de ser adecuado

Me parece que el vestido tiene una función vital y un respeto a los de la misma sociedad. Las diferentes épocas han tenido distintas maneras de vestir. Alguna vez que escribí sobre el modo de vestir, una señora me comentó que generalizaba al decir que el vestir era inadecuado. Hay, me dijo, muchas mujeres que visten con respeto.

Por eso, en este artículo, digo primero que muchas personas, hombres y mujeres, visten con pudor y con respeto. A esas personas las felicito. Pero hoy, con el pretexto del calor, hombres y mujeres, andan descubiertos. Tienen un vestir de poca ropa; cuando los habitantes del Sahara para aguantar el calor del desierto se cubren mucho.

Las mujeres, en especial las jovencitas, andan con los brazos desnudos, y descubiertas del pecho y de la espalda. Los hombres andan en shorts o en bermudas y con camisetas de tirantes. Hoy las niñas, las señoras y las ancianas, andan con los brazos desnudos. Ya se generalizó la costumbre. Es impropio asistir así a la iglesia, y más impropio es que suban al ambón a leer las lecturas. Quien sube al altar a prestar un servicio está diciendo con su manera de vestir: “Imítame a mí. Yo soy tu ejemplo para vestir”.

Una costumbre que va contra el buen vestir es el usar pantalones ajustados. Hoy las mujeres de todo el mundo buscan lucir su feminidad. Parece que dicen: “Una es mujer para lucir la propia feminidad”. Las mujeres quieren mostrar redondez de las piernas y de las caderas, por eso se ciñen la ropa. Si lo que quieren es mostrarse desnudas, las que visten así, ya andan desvestidas. Pueden provocar un ataque sexual. Al sacerdote que me preparó cuando niño para ser monaguillo lo fui a visitar ya siendo yo joven. Vivía con él un niño que me dijo que era su hijo. Yo pensé: “Alguna mujer con vestir descocado lo sedujo”.

Es impropio para los hombres ir al templo en bermudas y en camisetas de tirantes. No hay una ley que nos mande cómo vestir, pero cada quien tiene que cuidar que su forma de vestir no induzca a conductas impropias. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2521 y siguientes, dice: “La pureza exige el pudor. Es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de las personas. Obliga a no mostrar lo que debe permanecer velado. El pudor rechaza los exhibicionismos del cuerpo humano. Evita mostrar toda confidencia íntima”.

Como consecuencia, quien respeta a los demás ha de vestir decorosamente. No con los brazos desnudos, no con pantalones ajustados; no con bermudas o en camiseta de tirantes.


Me parece que el vestido tiene una función vital y un respeto a los de la misma sociedad. Las diferentes épocas han tenido distintas maneras de vestir. Alguna vez que escribí sobre el modo de vestir, una señora me comentó que generalizaba al decir que el vestir era inadecuado. Hay, me dijo, muchas mujeres que visten con respeto.

Por eso, en este artículo, digo primero que muchas personas, hombres y mujeres, visten con pudor y con respeto. A esas personas las felicito. Pero hoy, con el pretexto del calor, hombres y mujeres, andan descubiertos. Tienen un vestir de poca ropa; cuando los habitantes del Sahara para aguantar el calor del desierto se cubren mucho.

Las mujeres, en especial las jovencitas, andan con los brazos desnudos, y descubiertas del pecho y de la espalda. Los hombres andan en shorts o en bermudas y con camisetas de tirantes. Hoy las niñas, las señoras y las ancianas, andan con los brazos desnudos. Ya se generalizó la costumbre. Es impropio asistir así a la iglesia, y más impropio es que suban al ambón a leer las lecturas. Quien sube al altar a prestar un servicio está diciendo con su manera de vestir: “Imítame a mí. Yo soy tu ejemplo para vestir”.

Una costumbre que va contra el buen vestir es el usar pantalones ajustados. Hoy las mujeres de todo el mundo buscan lucir su feminidad. Parece que dicen: “Una es mujer para lucir la propia feminidad”. Las mujeres quieren mostrar redondez de las piernas y de las caderas, por eso se ciñen la ropa. Si lo que quieren es mostrarse desnudas, las que visten así, ya andan desvestidas. Pueden provocar un ataque sexual. Al sacerdote que me preparó cuando niño para ser monaguillo lo fui a visitar ya siendo yo joven. Vivía con él un niño que me dijo que era su hijo. Yo pensé: “Alguna mujer con vestir descocado lo sedujo”.

Es impropio para los hombres ir al templo en bermudas y en camisetas de tirantes. No hay una ley que nos mande cómo vestir, pero cada quien tiene que cuidar que su forma de vestir no induzca a conductas impropias. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2521 y siguientes, dice: “La pureza exige el pudor. Es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de las personas. Obliga a no mostrar lo que debe permanecer velado. El pudor rechaza los exhibicionismos del cuerpo humano. Evita mostrar toda confidencia íntima”.

Como consecuencia, quien respeta a los demás ha de vestir decorosamente. No con los brazos desnudos, no con pantalones ajustados; no con bermudas o en camiseta de tirantes.


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