/ miércoles 8 de julio de 2020

Empaques

Productos y más productos, por lo tanto empaques y más empaques. La industria a través de los años ha megamultiplicado su oferta, productos van y vienen, para comer, para beber y el asombroso gran número de todo aquello que “necesita” cada individuo para adentrarse al “progreso” y poder experimentar el deleite de comer o poseer lo que dicta la era de la tecnología, la comodidad y el capricho.

Cuando compramos un aparato electrónico, desde el más pequeño hasta el más grande, el empaque es impresionante, mucho aislante para protegerlo, cartón por aquí y por allá y mucho plástico para recubrir superficies y piezas.

Los alimentos y todo tipo de productos se empacan desde grandes y medianas cantidades hasta esos pequeños antojos comibles o de entretenimiento que saturan los anaqueles de millones de establecimientos en el mundo.

El empaque respaldado por la mercadotecnia del momento será un envoltorio que llame la atención del consumidor ¡La finalidad es que resalte y que atrape la curiosidad del comprador! Literalmente el empaque para la industria del comercio es el principal gancho de la venta. Que se vea más grande o que parezca que contiene más es otro de los trucos del empaque.

Imagina todo el empaque que tiras cuando compras algo, ahora visualiza que sólo eres uno entre millones que desechan diariamente algo igual o parecido.

Mercado Libre, ése que consiente llevando hasta la puerta del hogar o negocio todo tipo de productos, provenientes de cualquier parte del mundo. Una industria que mueve un monstruo en transporte y empaque, un gigante que deja huella profunda de contaminación en el planeta. ¿Lo que pedimos es capricho o necesidad?

Aeropuertos donde se ofrece servicio de embalaje, vueltas y vueltas de plástico en una maleta que contiene cosas muy “valiosas”, pero es tiempo de valorar aún más la naturaleza y comprender lo que el plástico “inútil” hace al medio ambiente. No lleves cosas valiosas en tu maleta y si en sí la maleta vale cientos o miles de dólares, y los raspones te duelen hasta el alma, ponte a pensar en la puñalada que das al bienestar de tu planeta con tantos caprichos y banalidades.

Franquicias y no franquicias de comida rápida ¡Qué horror! Siguen una automatización de oferta donde meten a las bolsas del pedido todos esos aditamentos que en un gran número terminan intactos de la basura: salsitas, cubiertos desechables, sal, pimienta, popotes, etc. ¡Salgamos ya de la obsesión del popote! ¡Aprendamos a beber sin él! Y en estos establecimientos sólo aceptemos lo que realmente vamos a comer o usar. Di no a todo lo desechable.

La industria en todos sus ramos se ha convertido en una amenaza para el planeta y los únicos que la podemos frenar somos los consumidores. La oferta no puede estar aventado productos y empaques deslindándose de lo que ocasionan los desechos de sus productos. Ahora vayámonos más allá, piensen en todas esas fábricas que se dedican a hacer empaques, otra fuente de contaminación brutal.

Visualicemos un estante donde venden perfumes, ¿estaríamos dispuestos a aceptar una botella sin caja ni adornos? ¡Sería el mismo producto, pero sin tanto adorno de mercadotecnia! Esto inclusive bajaría el precio del producto, y estaríamos dejando esa obsesión del empaque, valorando sólo lo de adentro.

El fenómeno del empaque nos ha alcanzado al grado de empaquetarnos a nosotros mismos, nos adornamos para vender una imagen ¿Pero qué hay dentro si nos atrevemos a desenvolvernos? Tenemos una esencia como la del perfume, algo que puede quedar atrapado en un embalaje donde ya no nos reconozcamos.

Vigilante: Mientras el mundo cambia, al desenvolver un producto separa lo reciclable, júntalo por semana o mes y llévalo a un centro de acopio. ¡Acuérdate, separado no es basura! Ya mezclado con todos los desechos no habrá posibilidad de rescatarlo.

Reduce, reusa, recicla y sobre todo rechaza lo innecesario.


ROBERTA CORTAZAR B.

Productos y más productos, por lo tanto empaques y más empaques. La industria a través de los años ha megamultiplicado su oferta, productos van y vienen, para comer, para beber y el asombroso gran número de todo aquello que “necesita” cada individuo para adentrarse al “progreso” y poder experimentar el deleite de comer o poseer lo que dicta la era de la tecnología, la comodidad y el capricho.

Cuando compramos un aparato electrónico, desde el más pequeño hasta el más grande, el empaque es impresionante, mucho aislante para protegerlo, cartón por aquí y por allá y mucho plástico para recubrir superficies y piezas.

Los alimentos y todo tipo de productos se empacan desde grandes y medianas cantidades hasta esos pequeños antojos comibles o de entretenimiento que saturan los anaqueles de millones de establecimientos en el mundo.

El empaque respaldado por la mercadotecnia del momento será un envoltorio que llame la atención del consumidor ¡La finalidad es que resalte y que atrape la curiosidad del comprador! Literalmente el empaque para la industria del comercio es el principal gancho de la venta. Que se vea más grande o que parezca que contiene más es otro de los trucos del empaque.

Imagina todo el empaque que tiras cuando compras algo, ahora visualiza que sólo eres uno entre millones que desechan diariamente algo igual o parecido.

Mercado Libre, ése que consiente llevando hasta la puerta del hogar o negocio todo tipo de productos, provenientes de cualquier parte del mundo. Una industria que mueve un monstruo en transporte y empaque, un gigante que deja huella profunda de contaminación en el planeta. ¿Lo que pedimos es capricho o necesidad?

Aeropuertos donde se ofrece servicio de embalaje, vueltas y vueltas de plástico en una maleta que contiene cosas muy “valiosas”, pero es tiempo de valorar aún más la naturaleza y comprender lo que el plástico “inútil” hace al medio ambiente. No lleves cosas valiosas en tu maleta y si en sí la maleta vale cientos o miles de dólares, y los raspones te duelen hasta el alma, ponte a pensar en la puñalada que das al bienestar de tu planeta con tantos caprichos y banalidades.

Franquicias y no franquicias de comida rápida ¡Qué horror! Siguen una automatización de oferta donde meten a las bolsas del pedido todos esos aditamentos que en un gran número terminan intactos de la basura: salsitas, cubiertos desechables, sal, pimienta, popotes, etc. ¡Salgamos ya de la obsesión del popote! ¡Aprendamos a beber sin él! Y en estos establecimientos sólo aceptemos lo que realmente vamos a comer o usar. Di no a todo lo desechable.

La industria en todos sus ramos se ha convertido en una amenaza para el planeta y los únicos que la podemos frenar somos los consumidores. La oferta no puede estar aventado productos y empaques deslindándose de lo que ocasionan los desechos de sus productos. Ahora vayámonos más allá, piensen en todas esas fábricas que se dedican a hacer empaques, otra fuente de contaminación brutal.

Visualicemos un estante donde venden perfumes, ¿estaríamos dispuestos a aceptar una botella sin caja ni adornos? ¡Sería el mismo producto, pero sin tanto adorno de mercadotecnia! Esto inclusive bajaría el precio del producto, y estaríamos dejando esa obsesión del empaque, valorando sólo lo de adentro.

El fenómeno del empaque nos ha alcanzado al grado de empaquetarnos a nosotros mismos, nos adornamos para vender una imagen ¿Pero qué hay dentro si nos atrevemos a desenvolvernos? Tenemos una esencia como la del perfume, algo que puede quedar atrapado en un embalaje donde ya no nos reconozcamos.

Vigilante: Mientras el mundo cambia, al desenvolver un producto separa lo reciclable, júntalo por semana o mes y llévalo a un centro de acopio. ¡Acuérdate, separado no es basura! Ya mezclado con todos los desechos no habrá posibilidad de rescatarlo.

Reduce, reusa, recicla y sobre todo rechaza lo innecesario.


ROBERTA CORTAZAR B.

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