/ martes 31 de marzo de 2020

Esperanza en las estrellas

Debido a la globalización, el coronavirus (aparentemente lejano), atravesó el mundo por avión con personas portadoras y en cuestión de días, cientos entonces, ahora, miles se infectaron. No sólo se instauró miedo colectivo, sino que obligó a replantearnos nuestras “certezas” y recordar lo frágil de la vida y nuestra existencia. Decidí escribir sobre una estrella que adquirí hace unos años y el significado que tiene, que hoy más que ayer necesitamos. Varias argumentan que el cielo y los cuerpos celestes no son de la humanidad, por tanto, no se pueden vender; sin embargo, hay compañías que lo hacen. Al comprarla recibes un paquete con la constelación de tu estrella, un certificado firmado que confirma el nombre y coordenadas astronómicas con un mapa estelar y herramientas para localizarla. En el antiguo oriente se decía que éramos espíritu de estrellas, que constantemente impregnábamos a los demás de polvo celestial volviéndonos uno en el universo. A lo largo de la historia nos han acompañado, les pedimos deseos, en ellas buscamos nuestro pasado y dirigimos nuestros anhelos y esperanzas. La compré inspirada en libro “El Principito”. Tuvo tanta influencia desde mi infancia que, anhelé adquirir un pedazo de cielo que me recordara a él: Por la noche mirarás las estrellas, entonces, te gustará mirar a todas las estrellas. Todas serán tus amigas. Lo que es importante, no se puede ver...” Nombrar a una estrella no es sencillo y después de reflexionar con mi padre, acordamos que se llamaría “Esperanza”. Ella aparece en la mitología griega con la historia de la Caja de Pandora. Prometeo después de crear a los hombres contra la voluntad de su padre Zeus, encerró en una caja todas las calamidades de la Tierra para proteger su creación que contenía todos los males. Se la dio junto a Pandora al hermano de Prometeo y al abrirla por curiosidad, todos los males fueron liberados al mundo. Sólo el espíritu de la Esperanza (Elpis) permaneció en el fondo. El propósito de Prometeo fue alejar de los hombres todos los males sin pensar que alguien los liberaría alguna vez.

Actualmente pasamos por momentos difíciles. La tristeza se ha instaurado en el corazón de muchos y la “tranquilidad” que alguna vez tuvimos se está esfumando, inundándonos de incertibumbre. La amenaza está en cada rincón del planeta. La esperanza es lo que nos mantiene vivos es el motor de la vida. Inicialmente adquirí con el anhelo de compartirla con alguien especial y al recapacitar sobre su nombre, decidimos que sería un ideal para la humanidad. Más que comprarla y guardarla en un cajón, compramos la esperanza de poder ver la bóveda celestial y saber que hay algo más grande y prodigioso que la persona misma. Es así que comparto lo que conlleva el significado de esa estrella, y cuando en una de esas noches oscuras que tanto acechan al corazón humano, cualquiera que mire al cielo, tenga la certeza de que arriba en algún lugar del universo existe la esperanza, pues como se dijo en El Principito: Cuando mires el cielo por la noche, dado que yo estaré en una de ellas, dado que yo reiré en una de ellas, entonces será para ti como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír!.

Debido a la globalización, el coronavirus (aparentemente lejano), atravesó el mundo por avión con personas portadoras y en cuestión de días, cientos entonces, ahora, miles se infectaron. No sólo se instauró miedo colectivo, sino que obligó a replantearnos nuestras “certezas” y recordar lo frágil de la vida y nuestra existencia. Decidí escribir sobre una estrella que adquirí hace unos años y el significado que tiene, que hoy más que ayer necesitamos. Varias argumentan que el cielo y los cuerpos celestes no son de la humanidad, por tanto, no se pueden vender; sin embargo, hay compañías que lo hacen. Al comprarla recibes un paquete con la constelación de tu estrella, un certificado firmado que confirma el nombre y coordenadas astronómicas con un mapa estelar y herramientas para localizarla. En el antiguo oriente se decía que éramos espíritu de estrellas, que constantemente impregnábamos a los demás de polvo celestial volviéndonos uno en el universo. A lo largo de la historia nos han acompañado, les pedimos deseos, en ellas buscamos nuestro pasado y dirigimos nuestros anhelos y esperanzas. La compré inspirada en libro “El Principito”. Tuvo tanta influencia desde mi infancia que, anhelé adquirir un pedazo de cielo que me recordara a él: Por la noche mirarás las estrellas, entonces, te gustará mirar a todas las estrellas. Todas serán tus amigas. Lo que es importante, no se puede ver...” Nombrar a una estrella no es sencillo y después de reflexionar con mi padre, acordamos que se llamaría “Esperanza”. Ella aparece en la mitología griega con la historia de la Caja de Pandora. Prometeo después de crear a los hombres contra la voluntad de su padre Zeus, encerró en una caja todas las calamidades de la Tierra para proteger su creación que contenía todos los males. Se la dio junto a Pandora al hermano de Prometeo y al abrirla por curiosidad, todos los males fueron liberados al mundo. Sólo el espíritu de la Esperanza (Elpis) permaneció en el fondo. El propósito de Prometeo fue alejar de los hombres todos los males sin pensar que alguien los liberaría alguna vez.

Actualmente pasamos por momentos difíciles. La tristeza se ha instaurado en el corazón de muchos y la “tranquilidad” que alguna vez tuvimos se está esfumando, inundándonos de incertibumbre. La amenaza está en cada rincón del planeta. La esperanza es lo que nos mantiene vivos es el motor de la vida. Inicialmente adquirí con el anhelo de compartirla con alguien especial y al recapacitar sobre su nombre, decidimos que sería un ideal para la humanidad. Más que comprarla y guardarla en un cajón, compramos la esperanza de poder ver la bóveda celestial y saber que hay algo más grande y prodigioso que la persona misma. Es así que comparto lo que conlleva el significado de esa estrella, y cuando en una de esas noches oscuras que tanto acechan al corazón humano, cualquiera que mire al cielo, tenga la certeza de que arriba en algún lugar del universo existe la esperanza, pues como se dijo en El Principito: Cuando mires el cielo por la noche, dado que yo estaré en una de ellas, dado que yo reiré en una de ellas, entonces será para ti como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír!.