/ jueves 23 de septiembre de 2021

Ethereum, el futuro de los contratos inteligentes

Por: José Enríquez

Dentro de la nueva tendencia del uso de criptomonedas, Ethereum es la más inteligente, por decirlo de alguna manera.

El resto de las monedas establecen solamente la representación de un valor y no tienen ninguna otra funcionalidad y están limitadas a servir solamente para transacciones económicas.

Las criptomonedas funcionan por medio de la utilización de una tecnología que utiliza blockchains. Los blockchains se pueden describir como libros digitales que resguardan la información de un activo físico o digital inalterable que puede resguardar información relativa a su valor, posición, uso y cualquier otra medida que se quiera obtener. También pueden resguardar instrucciones que se deben de aplicar al objeto en cuestión. La gran ventaja es que permite dar el seguimiento de cualquier objeto en tiempo real y con una alta confiabilidad. Esta tecnología fue inventada en 1991, pero no fue sino hasta 2008, que tomó relevancia cuando Satoshi Nakamoto utilizó blockchains para crear la primera criptomoneda: Bitcoin. Como dato curioso, nadie sabe quién es Satoshi Nakamoto, o si es en realidad una persona o un grupo de personas.

Ethereum, la criptomoneda inteligente, utiliza el blockchain de una manera más audaz, permitiendo condicionar las transacciones dentro del blockchain para que éstas se cumplan antes de entregar su valor. Esto constituye un contrato inteligente.

Esta característica está abriendo la posibilidad de llevar a cabo transacciones más seguras. Ya en la actualidad se empiezan a usar para transacciones de bienes raíces. La transacción puede condicionar la venta a que se cumpla con las inspecciones, que la propiedad está al día en sus pagos de impuestos y cualquier otra condicionante que se dé. Inclusive se pueden programar penalizaciones.

La utilización de los contratos inteligentes todavía está en etapas iniciales, pero ya está teniendo un crecimiento interesante. En 2019 se dieron operaciones por 106.7 millones de dólares y se espera que para 2026 esta cifra llegue a los 345 millones en los sectores bancario, gobierno, administración, cadena de proveeduría, automotriz, bienes raíces, seguros y servicios de salud. Cabe mencionar que no se está considerando en esta lista los productos y servicios digitales que están teniendo un crecimiento exponencial en transacciones inteligentes.

Uno de los retos más importantes en este momento para los contratos inteligentes tiene que ver con el marco legal. La legislación no tiene reglas específicas para la aplicación de esta modalidad, por lo que la interpretación de los fiscales, abogados y jueces puede resultar equivocada.

Otro reto es la poca comprensión del público en general sobre la operatividad de esta tecnología, lo cual definitivamente genera desconfianza. Estamos inmersos en un ambiente en donde escuchamos frecuentemente sobre los delitos cibernéticos. Esta realidad genera temor a adoptar soluciones que sean extremadamente novedosas y no estén amparadas por un sistema financiero formal. No hay que olvidar que a la fecha no se sabe quién creó Bitcoin.


Por: José Enríquez

Dentro de la nueva tendencia del uso de criptomonedas, Ethereum es la más inteligente, por decirlo de alguna manera.

El resto de las monedas establecen solamente la representación de un valor y no tienen ninguna otra funcionalidad y están limitadas a servir solamente para transacciones económicas.

Las criptomonedas funcionan por medio de la utilización de una tecnología que utiliza blockchains. Los blockchains se pueden describir como libros digitales que resguardan la información de un activo físico o digital inalterable que puede resguardar información relativa a su valor, posición, uso y cualquier otra medida que se quiera obtener. También pueden resguardar instrucciones que se deben de aplicar al objeto en cuestión. La gran ventaja es que permite dar el seguimiento de cualquier objeto en tiempo real y con una alta confiabilidad. Esta tecnología fue inventada en 1991, pero no fue sino hasta 2008, que tomó relevancia cuando Satoshi Nakamoto utilizó blockchains para crear la primera criptomoneda: Bitcoin. Como dato curioso, nadie sabe quién es Satoshi Nakamoto, o si es en realidad una persona o un grupo de personas.

Ethereum, la criptomoneda inteligente, utiliza el blockchain de una manera más audaz, permitiendo condicionar las transacciones dentro del blockchain para que éstas se cumplan antes de entregar su valor. Esto constituye un contrato inteligente.

Esta característica está abriendo la posibilidad de llevar a cabo transacciones más seguras. Ya en la actualidad se empiezan a usar para transacciones de bienes raíces. La transacción puede condicionar la venta a que se cumpla con las inspecciones, que la propiedad está al día en sus pagos de impuestos y cualquier otra condicionante que se dé. Inclusive se pueden programar penalizaciones.

La utilización de los contratos inteligentes todavía está en etapas iniciales, pero ya está teniendo un crecimiento interesante. En 2019 se dieron operaciones por 106.7 millones de dólares y se espera que para 2026 esta cifra llegue a los 345 millones en los sectores bancario, gobierno, administración, cadena de proveeduría, automotriz, bienes raíces, seguros y servicios de salud. Cabe mencionar que no se está considerando en esta lista los productos y servicios digitales que están teniendo un crecimiento exponencial en transacciones inteligentes.

Uno de los retos más importantes en este momento para los contratos inteligentes tiene que ver con el marco legal. La legislación no tiene reglas específicas para la aplicación de esta modalidad, por lo que la interpretación de los fiscales, abogados y jueces puede resultar equivocada.

Otro reto es la poca comprensión del público en general sobre la operatividad de esta tecnología, lo cual definitivamente genera desconfianza. Estamos inmersos en un ambiente en donde escuchamos frecuentemente sobre los delitos cibernéticos. Esta realidad genera temor a adoptar soluciones que sean extremadamente novedosas y no estén amparadas por un sistema financiero formal. No hay que olvidar que a la fecha no se sabe quién creó Bitcoin.