/ lunes 8 de noviembre de 2021

Flujo de efectivo positivo

Por: Luis Arturo Gómez

El flujo de efectivo se refiere a la diferencia entre tus ingresos y tus egresos. Cuando una persona gasta más dinero del que ingresa, tiene un flujo de efectivo negativo. Cuando logras gastar menos de lo que ganas, comenzarás a sanear tus finanzas personales. Abordemos el tema en sus dos componentes:


  1. Ingresos.- Casi todos tenemos un paradigma con los ingresos, pues la información que tenemos implantada es errónea, cuando éramos unos niños y en casa nos hablaban de dinero, generalmente nuestros padres decían: “si necesitas más dinero, tienes que trabajar más tiempo”. Por eso cuando necesitamos más dinero, la única salida que vemos es trabajar horas extras o conseguir un empleo adicional. La realidad es que no necesitas trabajar más tiempo, sino de manera más inteligente, es decir, invertir tu tiempo en una actividad en donde puedas generar más ingresos en menos tiempo. No necesariamente se refiere a un empleo, también puedes vender un producto o prestar un servicio para la gente.


  1. Egresos.- Lo primero que debes hacer es saber en qué estás gastando dinero. Para esto, durante todo un mes debes registrar (en una libreta, agenda, computadora, etc.) todas y cada una de las erogaciones que tengas. Luego, organízalas por rubros, por ejemplo: alimentación, vestido, servicios, transporte, entretenimiento, pagos a deudas por adquisición de activos fijos (créditos hipotecarios, automotrices, bienes duraderos, etc.) y pagos a deudas de consumo (tarjetas de crédito, familiares y amigos, etc.).


Este ejercicio te ayudará a determinar qué porcentaje de tus gastos representa cada uno de los rubros que organizaste. Aunque no existe una fórmula estándar para administrar los egresos, puedes tomar estos porcentajes para darte una idea: el gasto en hipoteca o renta de donde vives (y todos los gastos relacionados con su mantenimiento) no deberá ser mayor al 30% de tus ingresos; un máximo de 20% para transporte (crédito automotriz, combustibles, mantenimiento, etc.); un 15% para alimentos y bebidas (tanto preparados en casa como comprados fuera de ella) es suficiente; otro 10% para seguros y previsión (de la casa, del auto, de gastos médicos, etc.); 10% para ahorro (tanto de corto plazo como para el retiro); 9% para vestido y cuidado personal, y 6% para entretenimiento.


Lograrlo toma tiempo, no te desesperes, recuerda que para concretar cualquier cambio en la vida, necesitas esfuerzo, constancia y disciplina. Involucrar a tu familia en esta tarea puede ayudarte a llegar más fácilmente a la meta.


LAF y MF Luis Gómez

Analista Financiero

Por: Luis Arturo Gómez

El flujo de efectivo se refiere a la diferencia entre tus ingresos y tus egresos. Cuando una persona gasta más dinero del que ingresa, tiene un flujo de efectivo negativo. Cuando logras gastar menos de lo que ganas, comenzarás a sanear tus finanzas personales. Abordemos el tema en sus dos componentes:


  1. Ingresos.- Casi todos tenemos un paradigma con los ingresos, pues la información que tenemos implantada es errónea, cuando éramos unos niños y en casa nos hablaban de dinero, generalmente nuestros padres decían: “si necesitas más dinero, tienes que trabajar más tiempo”. Por eso cuando necesitamos más dinero, la única salida que vemos es trabajar horas extras o conseguir un empleo adicional. La realidad es que no necesitas trabajar más tiempo, sino de manera más inteligente, es decir, invertir tu tiempo en una actividad en donde puedas generar más ingresos en menos tiempo. No necesariamente se refiere a un empleo, también puedes vender un producto o prestar un servicio para la gente.


  1. Egresos.- Lo primero que debes hacer es saber en qué estás gastando dinero. Para esto, durante todo un mes debes registrar (en una libreta, agenda, computadora, etc.) todas y cada una de las erogaciones que tengas. Luego, organízalas por rubros, por ejemplo: alimentación, vestido, servicios, transporte, entretenimiento, pagos a deudas por adquisición de activos fijos (créditos hipotecarios, automotrices, bienes duraderos, etc.) y pagos a deudas de consumo (tarjetas de crédito, familiares y amigos, etc.).


Este ejercicio te ayudará a determinar qué porcentaje de tus gastos representa cada uno de los rubros que organizaste. Aunque no existe una fórmula estándar para administrar los egresos, puedes tomar estos porcentajes para darte una idea: el gasto en hipoteca o renta de donde vives (y todos los gastos relacionados con su mantenimiento) no deberá ser mayor al 30% de tus ingresos; un máximo de 20% para transporte (crédito automotriz, combustibles, mantenimiento, etc.); un 15% para alimentos y bebidas (tanto preparados en casa como comprados fuera de ella) es suficiente; otro 10% para seguros y previsión (de la casa, del auto, de gastos médicos, etc.); 10% para ahorro (tanto de corto plazo como para el retiro); 9% para vestido y cuidado personal, y 6% para entretenimiento.


Lograrlo toma tiempo, no te desesperes, recuerda que para concretar cualquier cambio en la vida, necesitas esfuerzo, constancia y disciplina. Involucrar a tu familia en esta tarea puede ayudarte a llegar más fácilmente a la meta.


LAF y MF Luis Gómez

Analista Financiero