/ martes 30 de marzo de 2021

“Gaslighting”, base de la manipulación

La semana pasada estaba leyendo sobre el término “gaslighting”(término que proviene de la obra de teatro inglesa “Gas Light”), desafortunadamente no tiene traducción literal, pero podemos decir que es una estrategia de manipulación de la percepción de la realidad de la otra persona o grupo.

Es una forma de abuso sicológico que consiste en negar la realidad, dar por hecho lo que nunca ocurrió o presentar información falsa con el propósito de hacer dudar a la “víctima” de su memoria, de su percepción o de su cordura. Puede ser desde negaciones simples, por parte del manipulador, en el sentido de si ocurrieron o no ciertos eventos, o incluso historias de situaciones extrañas con el fin de desorientar a la o las “víctimas”. ¿Les suena familiar?, pues sí, estamos frente un maestro de la manipulación, un experto en estrategias de manipulación de masas. Inclusive pudiéramos decir que estamos frente a un innovador de la manipulación.

Nos quedamos sorprendidos de cómo las masas le creen, cómo las masas se comprometen, cómo las masas lo siguen, y gran parte de ellas ni siquiera saben por qué. Ante una falta de educación, de entendimiento del entorno, de los impactos y aprovechándose de la esperanza de un mundo mejor, hay personajes que toman ventaja de la época, los resentimientos, las envidias y sobre todo las carencias, para crear un mundo ficticio en las mentes de muchos.

Es increíble cómo hay una parte de la ciudadanía que cae en este abuso sicológico y coloca una barrera ante cualquier comentario o razonamiento. Así de duro y peligroso es el proceso de manipulación. Para mantener la “atención” y seguir esta manipulación son capaces de magnificar o minimizar eventos, actividades e impactos que a primera vista y con un razonamiento sencillo decimos, ¡no puede ser!

Algunas de las estrategias para lograr son: “Al que madruga, las redes le ayudan”, es posible posicionar un evento, crítica, contrincante, una tontería, una mentira y mantener la atención durante un tiempo, logrando la agenda del comentario público. Otra estrategia está basada en difundir contenidos absurdos, de bajo nivel, prefieren temas divertidos, que temas serios y entre más absurdo, más mentiroso o más chistoso, el comentario puede durar hasta semanas.

Otro punto es lograr que todos los comentarios y problemas tengan el mismo nivel de importancia, aunque no la tenga. Así se han tomado decisiones políticas o económicas que tendrán consecuencias negativas para el país durante décadas.

También aprovecharse del hecho de que el público se cree moralmente superior. Por ejemplo, los opositores piensan que son mejores que este personaje, pero basta con tocar los intereses y se tragan el anzuelo. Una estrategia más es la ya común “divide y se pelearán”, en esta esquina el pueblo bueno y sabio, en esta otra, los corruptos. Inclusive se crean bandos que no existían. Algo común es “usa a tus incondicionales”, a los que no les gusta que les digan cómo pensar, pero te siguen, convídales de tu pastel para que sigan argumentando en tu favor.

A los que te dejan de seguir, a los que te critican, a los que no les gusta lo que estás haciendo, señálalos, para que tus incondicionales se encarguen de apalearlos. También, “intimida a los opositores”, es bueno tener grupos de choque que amedrenten a los adversarios y finalmente echarles la culpa por oponerse. Estas estrategias de manipulación funcionan en la actualidad, aunque algunas son herencia de grupos que tuvieron éxito en otras regiones. La realidad, ¡una manipulación masiva!

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.

La semana pasada estaba leyendo sobre el término “gaslighting”(término que proviene de la obra de teatro inglesa “Gas Light”), desafortunadamente no tiene traducción literal, pero podemos decir que es una estrategia de manipulación de la percepción de la realidad de la otra persona o grupo.

Es una forma de abuso sicológico que consiste en negar la realidad, dar por hecho lo que nunca ocurrió o presentar información falsa con el propósito de hacer dudar a la “víctima” de su memoria, de su percepción o de su cordura. Puede ser desde negaciones simples, por parte del manipulador, en el sentido de si ocurrieron o no ciertos eventos, o incluso historias de situaciones extrañas con el fin de desorientar a la o las “víctimas”. ¿Les suena familiar?, pues sí, estamos frente un maestro de la manipulación, un experto en estrategias de manipulación de masas. Inclusive pudiéramos decir que estamos frente a un innovador de la manipulación.

Nos quedamos sorprendidos de cómo las masas le creen, cómo las masas se comprometen, cómo las masas lo siguen, y gran parte de ellas ni siquiera saben por qué. Ante una falta de educación, de entendimiento del entorno, de los impactos y aprovechándose de la esperanza de un mundo mejor, hay personajes que toman ventaja de la época, los resentimientos, las envidias y sobre todo las carencias, para crear un mundo ficticio en las mentes de muchos.

Es increíble cómo hay una parte de la ciudadanía que cae en este abuso sicológico y coloca una barrera ante cualquier comentario o razonamiento. Así de duro y peligroso es el proceso de manipulación. Para mantener la “atención” y seguir esta manipulación son capaces de magnificar o minimizar eventos, actividades e impactos que a primera vista y con un razonamiento sencillo decimos, ¡no puede ser!

Algunas de las estrategias para lograr son: “Al que madruga, las redes le ayudan”, es posible posicionar un evento, crítica, contrincante, una tontería, una mentira y mantener la atención durante un tiempo, logrando la agenda del comentario público. Otra estrategia está basada en difundir contenidos absurdos, de bajo nivel, prefieren temas divertidos, que temas serios y entre más absurdo, más mentiroso o más chistoso, el comentario puede durar hasta semanas.

Otro punto es lograr que todos los comentarios y problemas tengan el mismo nivel de importancia, aunque no la tenga. Así se han tomado decisiones políticas o económicas que tendrán consecuencias negativas para el país durante décadas.

También aprovecharse del hecho de que el público se cree moralmente superior. Por ejemplo, los opositores piensan que son mejores que este personaje, pero basta con tocar los intereses y se tragan el anzuelo. Una estrategia más es la ya común “divide y se pelearán”, en esta esquina el pueblo bueno y sabio, en esta otra, los corruptos. Inclusive se crean bandos que no existían. Algo común es “usa a tus incondicionales”, a los que no les gusta que les digan cómo pensar, pero te siguen, convídales de tu pastel para que sigan argumentando en tu favor.

A los que te dejan de seguir, a los que te critican, a los que no les gusta lo que estás haciendo, señálalos, para que tus incondicionales se encarguen de apalearlos. También, “intimida a los opositores”, es bueno tener grupos de choque que amedrenten a los adversarios y finalmente echarles la culpa por oponerse. Estas estrategias de manipulación funcionan en la actualidad, aunque algunas son herencia de grupos que tuvieron éxito en otras regiones. La realidad, ¡una manipulación masiva!

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.