/ viernes 14 de junio de 2019

Hablando de tarados y traiciones

En el asunto de la “crisis arancelaria” no falta —con el Cabeza de Cebolla al frente— quien celebre como triunfo los acuerdos con el otro loco, Donald Trump; si no me cree, ahí está el evento masivo en Tijuana. Lo único bueno fue que el Cotonete Parado ya lee y no improvisa, por lo que datos y fechas, retorcidos para que encuadren en su óptica, no engordan el costal de mentiras que echa a diario.

No hay nada qué festejar. Punto. Si alguien cree lo contrario es porque es más tarado de lo que él no piensa; lo primero a considerar es que en todo momento se trató de un juego perverso y tramposo. En efecto, de la nada, se dio inicio a un conflicto sin bases en qué apoyarlo. México no hizo nada para ser emplazado, de manera tan brutal, a una guerra económica. Así las cosas, cualquier entendimiento al que se arribe es todo menos un auténtico “acuerdo”; pensar de otro modo es consentir en que cuando un asaltante lo detiene en la calle y le espeta: “La bolsa o la vida” y usted accede, usted está “acordando” algo con el ladrón. Es enfermo.
Por eso cuando el fifí metido a chairo de Marcelo Ebrard declara que “sí logramos cosas, sí logramos lo más importante: que el lunes no va a haber tarifas”; se trata en realidad de una declaración tramposa.

Es más, cuando el Cabeza de Pañal Usado dijo que la imposición de aranceles contra México “se evitó mediante un acuerdo” se miente descaradamente pues ahí no termina el asunto; en realidad ahí empieza; y comienza mal para México.

Más que un asunto de “la bolsa o la vida”, se trata de un asunto de “la vida o la honra”. El caso lo ilustra un chascarrillo; le cuenta un compadre al otro: “La semana pasada me atacaron; iba yo rumbo a la casa y llegó un pela’o con un pistolón y que me dice: ‘La vida o la honra’”; “¿y qué le dio, compadre?”, pregunta el amigo; “¿p’os qué no me ve vivo, baboso?”, replica indignado el interfecto.

Así ocurrió en este caso: Seguimos vivos a cambio de la honra entera; no conformes con amenazarnos con el pistolón de imponer aranceles injustos e irracionales, México se comprometió a endurecer su política migratoria en la frontera sur a costos exorbitantes; baste considerar dos ejemplos: el envío de seis mil efectivos, la aprehensión de dos de los principales organizadores de las caravanas de migrantes y bloquear cuentas bancarias relacionadas con el tráfico de personas; y la ampliación de la capacidad de Estados Unidos de deportar a México, a su costa, a todo solicitante de asilo sin límite de número (no se fijó límite o cuota).
En resumen: “Trump ganó”; tal y como lo estima José Pertierra, abogado en Washington especializado en migración: “Ganó al obligar a que México pague por 6 mil tropas en la frontera con Guatemala para convertirlos en la patrulla fronteriza estadunidense. Ganó por desestimular el litigio de asilo (…) obligando a los refugiados a pasarse meses, si no es que años, en campos de refugiados”.

Al final de cuentas, la perspectiva correcta fue la declarada por Trump vía Twitter: “México se esforzará mucho, y si hacen eso, este será un acuerdo muy exitoso”. Si usted piensa otra cosa, ándele, córrale a que lo operen de la sesera.

Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/


luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com


En el asunto de la “crisis arancelaria” no falta —con el Cabeza de Cebolla al frente— quien celebre como triunfo los acuerdos con el otro loco, Donald Trump; si no me cree, ahí está el evento masivo en Tijuana. Lo único bueno fue que el Cotonete Parado ya lee y no improvisa, por lo que datos y fechas, retorcidos para que encuadren en su óptica, no engordan el costal de mentiras que echa a diario.

No hay nada qué festejar. Punto. Si alguien cree lo contrario es porque es más tarado de lo que él no piensa; lo primero a considerar es que en todo momento se trató de un juego perverso y tramposo. En efecto, de la nada, se dio inicio a un conflicto sin bases en qué apoyarlo. México no hizo nada para ser emplazado, de manera tan brutal, a una guerra económica. Así las cosas, cualquier entendimiento al que se arribe es todo menos un auténtico “acuerdo”; pensar de otro modo es consentir en que cuando un asaltante lo detiene en la calle y le espeta: “La bolsa o la vida” y usted accede, usted está “acordando” algo con el ladrón. Es enfermo.
Por eso cuando el fifí metido a chairo de Marcelo Ebrard declara que “sí logramos cosas, sí logramos lo más importante: que el lunes no va a haber tarifas”; se trata en realidad de una declaración tramposa.

Es más, cuando el Cabeza de Pañal Usado dijo que la imposición de aranceles contra México “se evitó mediante un acuerdo” se miente descaradamente pues ahí no termina el asunto; en realidad ahí empieza; y comienza mal para México.

Más que un asunto de “la bolsa o la vida”, se trata de un asunto de “la vida o la honra”. El caso lo ilustra un chascarrillo; le cuenta un compadre al otro: “La semana pasada me atacaron; iba yo rumbo a la casa y llegó un pela’o con un pistolón y que me dice: ‘La vida o la honra’”; “¿y qué le dio, compadre?”, pregunta el amigo; “¿p’os qué no me ve vivo, baboso?”, replica indignado el interfecto.

Así ocurrió en este caso: Seguimos vivos a cambio de la honra entera; no conformes con amenazarnos con el pistolón de imponer aranceles injustos e irracionales, México se comprometió a endurecer su política migratoria en la frontera sur a costos exorbitantes; baste considerar dos ejemplos: el envío de seis mil efectivos, la aprehensión de dos de los principales organizadores de las caravanas de migrantes y bloquear cuentas bancarias relacionadas con el tráfico de personas; y la ampliación de la capacidad de Estados Unidos de deportar a México, a su costa, a todo solicitante de asilo sin límite de número (no se fijó límite o cuota).
En resumen: “Trump ganó”; tal y como lo estima José Pertierra, abogado en Washington especializado en migración: “Ganó al obligar a que México pague por 6 mil tropas en la frontera con Guatemala para convertirlos en la patrulla fronteriza estadunidense. Ganó por desestimular el litigio de asilo (…) obligando a los refugiados a pasarse meses, si no es que años, en campos de refugiados”.

Al final de cuentas, la perspectiva correcta fue la declarada por Trump vía Twitter: “México se esforzará mucho, y si hacen eso, este será un acuerdo muy exitoso”. Si usted piensa otra cosa, ándele, córrale a que lo operen de la sesera.

Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/


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