/ martes 11 de agosto de 2020

La pandemia de Macondo

Sorprendente la similitud de la Pandemia de la Soledad descrita por Gabriel García Márquez en su novela 100 años de soledad ante la peste que castigó al pueblo de Macondo. Constituye un relato sobre lo que el mundo padece ante la pandemia del coronavirus, lo único que no concuerda es que en el pueblo de Macondo nadie murió por la epidemia, mientras en el mundo hay poco más de medio millón de fallecidos.

Estamos padeciendo los efectos de un raro virus que muere con el jabón, que se parece a una gripe, pero que es extrañamente letal en algunos casos en los cuales ni siquiera los científicos han podido ponerse de acuerdo de cuáles son las circunstancias donde el dichoso virus es mortal.

Cientos de versiones corren en el ámbito científico que no logran unificar un criterio sobre la enfermedad el virus y su tratamiento, mientras los medios de comunicación luchan por armar sus notas lo más coherentes posible ante la desinformación. Recurrir a los números resulta fantasioso ante las grandes diferencias que se dan en un mundo donde existen alrededor de siete mil millones de personas de las cuales poco más de 19 millones han contraído la enfermedad, alrededor de 12 millones se han recuperado y han fallecido alrededor de 725 mil a consecuencia del coronavirus.

Y en el mundo se han adoptado una serie de medidas que sin duda han alterado la vida cotidiana de millones de personas, el aislamiento también se ha convertido en una cuarentena emocional como un doble encierro tal y como le sucedía a los habitantes de Macondo que ni en sus momentos más fatales de la peste se quedaron solos ya que se reunían, se acompañaban, se festejaban y se ayudaban en comunidad.

La enfermedad existe, de eso no hay duda, el tratamiento que le han dado los gobiernos en el mundo ha sido muy variado, desde el combate sanitario con medidas extremas, hasta medidas relajantes o el libre albedrío a la ciudadanía para que por sí mismas establezcan la forma de combatir y prevenir la enfermedad.

Estamos viviendo con miedo, rozando el pánico, con discriminación hacia los enfermos y quienes los cuidan, con la incompetencia de las autoridades para contener la enfermedad, escuchando las diversas teorías de la conspiración sobre el origen y la naturaleza de la pandemia con la incertidumbre colectiva que crece con el paso de los días, la problemática financiera, en fin, sólo nos queda la enseñanza de que debemos ser precavidos y cuidarnos!..


Correo: vicmedina@hotmail.com

Sorprendente la similitud de la Pandemia de la Soledad descrita por Gabriel García Márquez en su novela 100 años de soledad ante la peste que castigó al pueblo de Macondo. Constituye un relato sobre lo que el mundo padece ante la pandemia del coronavirus, lo único que no concuerda es que en el pueblo de Macondo nadie murió por la epidemia, mientras en el mundo hay poco más de medio millón de fallecidos.

Estamos padeciendo los efectos de un raro virus que muere con el jabón, que se parece a una gripe, pero que es extrañamente letal en algunos casos en los cuales ni siquiera los científicos han podido ponerse de acuerdo de cuáles son las circunstancias donde el dichoso virus es mortal.

Cientos de versiones corren en el ámbito científico que no logran unificar un criterio sobre la enfermedad el virus y su tratamiento, mientras los medios de comunicación luchan por armar sus notas lo más coherentes posible ante la desinformación. Recurrir a los números resulta fantasioso ante las grandes diferencias que se dan en un mundo donde existen alrededor de siete mil millones de personas de las cuales poco más de 19 millones han contraído la enfermedad, alrededor de 12 millones se han recuperado y han fallecido alrededor de 725 mil a consecuencia del coronavirus.

Y en el mundo se han adoptado una serie de medidas que sin duda han alterado la vida cotidiana de millones de personas, el aislamiento también se ha convertido en una cuarentena emocional como un doble encierro tal y como le sucedía a los habitantes de Macondo que ni en sus momentos más fatales de la peste se quedaron solos ya que se reunían, se acompañaban, se festejaban y se ayudaban en comunidad.

La enfermedad existe, de eso no hay duda, el tratamiento que le han dado los gobiernos en el mundo ha sido muy variado, desde el combate sanitario con medidas extremas, hasta medidas relajantes o el libre albedrío a la ciudadanía para que por sí mismas establezcan la forma de combatir y prevenir la enfermedad.

Estamos viviendo con miedo, rozando el pánico, con discriminación hacia los enfermos y quienes los cuidan, con la incompetencia de las autoridades para contener la enfermedad, escuchando las diversas teorías de la conspiración sobre el origen y la naturaleza de la pandemia con la incertidumbre colectiva que crece con el paso de los días, la problemática financiera, en fin, sólo nos queda la enseñanza de que debemos ser precavidos y cuidarnos!..


Correo: vicmedina@hotmail.com

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