/ sábado 16 de octubre de 2021

La reforestación, una alternativa eficaz contra el cambio climático

Por Óscar Estrada Murrieta

Diferentes equipos de científicos del mundo trabajan en desarrollar varias alternativas para descarbonizar el planeta. La primera opción es reducir la emisión de gases de efecto invernadero, mediante la sustitución de la quema de combustibles fósiles en la generación de electricidad, con el uso de sistemas alternativos como las plantas hidroeléctricas, eólicas, solares o nucleares. De igual forma, en el transporte migrar hacia el uso de vehículos eléctricos. En la industria, generar procesos más eficientes, que reduzcan el consumo de combustibles, implementar procesos de economía circular y el uso de biocombustibles.

Estas alternativas son en las que más se avanza actualmente, con compromisos y acciones cada vez más firmes de empresas y gobiernos del mundo. Seguramente sobre ello se tendrán muy importantes discusiones y acuerdos en la próxima conferencia de la ONU sobre cambio climático, a desarrollarse del 31 de octubre al 12 de noviembre en Escocia.

Otra estrategia es “limpiar el aire” a través de la captura del bióxido de carbono que se emite a la atmósfera. En este tema han surgido últimamente varias alternativas como la llamada fotosíntesis artificial que desarrolla la industria química. Otra más son las plantas de captura de CO2, que atrapan este gas de la atmósfera y lo almacenan en el subsuelo, como la más grande en su tipo del mundo, que se instaló recientemente en Islandia. Sin embargo, estas tecnologías aún están en desarrollo y su eficiencia es todavía muy baja.

En la estrategia de captura de CO2, una alternativa natural muy eficaz y probada sigue siendo la reforestación. Mediante la fotosíntesis, los árboles toman el CO2 de la atmósfera y lo transforman en cadenas de celulosa, que conforman la estructura de la madera y se libera oxígeno a la atmósfera en el mismo proceso. Los terrenos forestales degradados por incendios, plagas o tala clandestina tienen el potencial de ser reforestados y con ello convertirse en valiosos almacenes o sumideros de carbono.

La cantidad de CO2 almacenada en una hectárea de bosque dependerá del número de árboles que esa hectárea tenga y de las dimensiones de esos árboles, es decir, de las existencias maderables que contenga. Pero no sólo se tiene el potencial de capturar carbono en las áreas forestales degradadas. En los bosques hay además claros o áreas con pocos árboles que pueden ser replantadas, o manejadas de forma adecuada para aumentar las existencias maderables.

Nuestro estado tiene un gran potencial para incrementar la captura de carbono en sus áreas forestales. Para ello sólo sería necesario promover programas de reforestación, aplicar un manejo forestal que logre incrementar las existencias maderables y proteger estas áreas de los incendios, plagas o tala clandestina. Esto se podría lograr no sólo con presupuesto del gobierno. Una fuente adicional pueden ser recursos de empresas que tienen ya compromisos de reducir su huella de carbono. Con ello se tendría además como un beneficio adicional la creación de empleos y desarrollo económico para las comunidades de la sierra.


Por Óscar Estrada Murrieta

Diferentes equipos de científicos del mundo trabajan en desarrollar varias alternativas para descarbonizar el planeta. La primera opción es reducir la emisión de gases de efecto invernadero, mediante la sustitución de la quema de combustibles fósiles en la generación de electricidad, con el uso de sistemas alternativos como las plantas hidroeléctricas, eólicas, solares o nucleares. De igual forma, en el transporte migrar hacia el uso de vehículos eléctricos. En la industria, generar procesos más eficientes, que reduzcan el consumo de combustibles, implementar procesos de economía circular y el uso de biocombustibles.

Estas alternativas son en las que más se avanza actualmente, con compromisos y acciones cada vez más firmes de empresas y gobiernos del mundo. Seguramente sobre ello se tendrán muy importantes discusiones y acuerdos en la próxima conferencia de la ONU sobre cambio climático, a desarrollarse del 31 de octubre al 12 de noviembre en Escocia.

Otra estrategia es “limpiar el aire” a través de la captura del bióxido de carbono que se emite a la atmósfera. En este tema han surgido últimamente varias alternativas como la llamada fotosíntesis artificial que desarrolla la industria química. Otra más son las plantas de captura de CO2, que atrapan este gas de la atmósfera y lo almacenan en el subsuelo, como la más grande en su tipo del mundo, que se instaló recientemente en Islandia. Sin embargo, estas tecnologías aún están en desarrollo y su eficiencia es todavía muy baja.

En la estrategia de captura de CO2, una alternativa natural muy eficaz y probada sigue siendo la reforestación. Mediante la fotosíntesis, los árboles toman el CO2 de la atmósfera y lo transforman en cadenas de celulosa, que conforman la estructura de la madera y se libera oxígeno a la atmósfera en el mismo proceso. Los terrenos forestales degradados por incendios, plagas o tala clandestina tienen el potencial de ser reforestados y con ello convertirse en valiosos almacenes o sumideros de carbono.

La cantidad de CO2 almacenada en una hectárea de bosque dependerá del número de árboles que esa hectárea tenga y de las dimensiones de esos árboles, es decir, de las existencias maderables que contenga. Pero no sólo se tiene el potencial de capturar carbono en las áreas forestales degradadas. En los bosques hay además claros o áreas con pocos árboles que pueden ser replantadas, o manejadas de forma adecuada para aumentar las existencias maderables.

Nuestro estado tiene un gran potencial para incrementar la captura de carbono en sus áreas forestales. Para ello sólo sería necesario promover programas de reforestación, aplicar un manejo forestal que logre incrementar las existencias maderables y proteger estas áreas de los incendios, plagas o tala clandestina. Esto se podría lograr no sólo con presupuesto del gobierno. Una fuente adicional pueden ser recursos de empresas que tienen ya compromisos de reducir su huella de carbono. Con ello se tendría además como un beneficio adicional la creación de empleos y desarrollo económico para las comunidades de la sierra.


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