/ sábado 30 de noviembre de 2019

Las dictaduras de América Latina

Los acontecimientos que están dándose en nuestro país apuntan a una dictadura, puede o no puede suceder, me atrevo a decir que ya toca, y además el escenario está puesto, porque es el mismo: América Latina.

Curiosamente, la democracia en los países de América Latina va y viene, o sea que, aunque los países tengan años gobernados por un gobierno democrático de pronto aparece un dictador. En el siglo pasado hubo más dictadura que democracia en América; y Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Haití, Perú, Uruguay, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, y algunos más, padecieron de dos a tres dictadores, cada uno con terribles excesos de poder. Viendo a grosso modo el siglo pasado se nota que somos nuevos en el mundo y que estamos aprendiendo porque volvemos a creer y a caer, como sucede hoy con las dictaduras actuales de Venezuela, Bolivia y Nicaragua que después de períodos democráticos el presidente elegido se vuelve un dictador.

Son tan crueles las dictaduras que si escribiera un libro y luego lo exprimiera le saldría sangre. Cuando supe la historia de los jóvenes tupamaros en Argentina me dolió el corazón por muy buen rato, pues eran chicos con ideales socialistas que desafiaron las dictaduras y fueron torturados tan espantosamente, que no tengo palabras para describirlo.

América Latina es una sola, vaya usted a donde vaya, porque si está en la capital chilena lo sucio del centro, los vendedores ambulantes y los pordioseros le recordarán México, si va entrando a Buenos Aires el cinturón de miseria y las casas de cartón le recordarán a México, si va a Río de Janeiro, en Brasil, y se admira de cómo viven mal en las favelas, recuerde que Cd. de México tiene sus propias favelas. Los países latinoamericanos somos iguales en el desorden y la ignorancia, y eso trae como consecuencia la corrupción y la pobreza en un círculo interminable, gobiérnelo quien lo gobierne, con dictadores o presidentes demócratas la situación es la misma porque no hay educación integral, eficiente y de raíz.

En el siglo XX los dictadores de Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, elaboraron, con toda la maldad del mundo, el Plan Cóndor, que se trataba de vigilar, detener, torturar y trasladar entre países, para luego desaparecer y asesinar a quienes no fueran afines a los dictadores. Imagínese a los representantes de los países poniéndose de acuerdo en cómo matar a su propia gente. La desaparición y el asesinato conmueve, pero lo que es indescriptible es que eliminados los subversivos se secuestraba a sus hijos y se les enviaba a un orfanato en otro país haciendo imposible su localización por parte de los abuelos o parientes, de ahí nace la asociación Abuelas Argentinas con Nietos Desaparecidos.

Los movimientos izquierdistas son atractivos, prometen, pero no hay nada nuevo bajo el sol y casi todos terminan por desquiciar al ganador, como el caso de Fidel Castro que quería libertad para Cuba porque el presidente Batista, que ya tenía siete años en el poder, había suspendido el Congreso, restablecido la pena de muerte y quitado el derecho a huelga, y Castro quería libertad, justicia, progreso, pero cuando ganó se volvió peor que Batista y llevó a Cuba a 40 años de sometimiento político y aislamiento comercial. Así o más claro.

Si entramos a una dictadura vendría la lucha por la democracia, con cosas como las que le platiqué de Argentina, y así una y otra vez, sucede desde Julio César en Roma, cuando destituyó al Senado y se nombró emperador. Y todavía los hombres no aprenden la lección.

Namasté.

www.silviagonzalez.com.mx


Los acontecimientos que están dándose en nuestro país apuntan a una dictadura, puede o no puede suceder, me atrevo a decir que ya toca, y además el escenario está puesto, porque es el mismo: América Latina.

Curiosamente, la democracia en los países de América Latina va y viene, o sea que, aunque los países tengan años gobernados por un gobierno democrático de pronto aparece un dictador. En el siglo pasado hubo más dictadura que democracia en América; y Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Haití, Perú, Uruguay, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, y algunos más, padecieron de dos a tres dictadores, cada uno con terribles excesos de poder. Viendo a grosso modo el siglo pasado se nota que somos nuevos en el mundo y que estamos aprendiendo porque volvemos a creer y a caer, como sucede hoy con las dictaduras actuales de Venezuela, Bolivia y Nicaragua que después de períodos democráticos el presidente elegido se vuelve un dictador.

Son tan crueles las dictaduras que si escribiera un libro y luego lo exprimiera le saldría sangre. Cuando supe la historia de los jóvenes tupamaros en Argentina me dolió el corazón por muy buen rato, pues eran chicos con ideales socialistas que desafiaron las dictaduras y fueron torturados tan espantosamente, que no tengo palabras para describirlo.

América Latina es una sola, vaya usted a donde vaya, porque si está en la capital chilena lo sucio del centro, los vendedores ambulantes y los pordioseros le recordarán México, si va entrando a Buenos Aires el cinturón de miseria y las casas de cartón le recordarán a México, si va a Río de Janeiro, en Brasil, y se admira de cómo viven mal en las favelas, recuerde que Cd. de México tiene sus propias favelas. Los países latinoamericanos somos iguales en el desorden y la ignorancia, y eso trae como consecuencia la corrupción y la pobreza en un círculo interminable, gobiérnelo quien lo gobierne, con dictadores o presidentes demócratas la situación es la misma porque no hay educación integral, eficiente y de raíz.

En el siglo XX los dictadores de Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, elaboraron, con toda la maldad del mundo, el Plan Cóndor, que se trataba de vigilar, detener, torturar y trasladar entre países, para luego desaparecer y asesinar a quienes no fueran afines a los dictadores. Imagínese a los representantes de los países poniéndose de acuerdo en cómo matar a su propia gente. La desaparición y el asesinato conmueve, pero lo que es indescriptible es que eliminados los subversivos se secuestraba a sus hijos y se les enviaba a un orfanato en otro país haciendo imposible su localización por parte de los abuelos o parientes, de ahí nace la asociación Abuelas Argentinas con Nietos Desaparecidos.

Los movimientos izquierdistas son atractivos, prometen, pero no hay nada nuevo bajo el sol y casi todos terminan por desquiciar al ganador, como el caso de Fidel Castro que quería libertad para Cuba porque el presidente Batista, que ya tenía siete años en el poder, había suspendido el Congreso, restablecido la pena de muerte y quitado el derecho a huelga, y Castro quería libertad, justicia, progreso, pero cuando ganó se volvió peor que Batista y llevó a Cuba a 40 años de sometimiento político y aislamiento comercial. Así o más claro.

Si entramos a una dictadura vendría la lucha por la democracia, con cosas como las que le platiqué de Argentina, y así una y otra vez, sucede desde Julio César en Roma, cuando destituyó al Senado y se nombró emperador. Y todavía los hombres no aprenden la lección.

Namasté.

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