/ martes 30 de junio de 2020

Lenguaje corporal

Mis abuelos maternos vivían en El Paso, Texas, no los veía seguido, pero las visitas a su casa eran un deleite que teníamos mis hermanos y yo, como dos veces al año. Tengo muchos recuerdos de esas visitas y aunque en aquella época no entendía bien el inglés podía captar desde el lenguaje corporal de mis abuelos lo que me querían decir. Mi abuelo era estricto en algunas cosas y nada más de verle la cara sabíamos si aprobaba o desaprobaba lo que hacíamos. También era muy juguetón y era obvio ver cuando estaba listo para jugar. Yo sin duda estaba muy atenta a leer su lenguaje corporal y creo que si el idioma no hubiera sido barrera no hubiera observado con la intensidad que lo hice.

¡Qué importante es leer el lenguaje corporal para percibir completa la información del que habla! Y también qué fuerza tan impresionante tienen ciertos momentos de expresión muda para decir un muy extenso mensaje.

El exceso de palabras que oímos hoy en día mediante tantos medios de comunicación, aleja la posibilidad de acompañar el decir con ese potente 70% que dice el cuerpo y 20% que dice la cara en la expresión. Las palabras son sólo el 10% y con ellas podremos adornar y quizá volvernos expertos en convencer con un falso discurso, pero el que se detiene y observa con atención al orador, o al que está en silencio, descubrirá como ciertos gestos, posturas, miradas, movimientos son mensajes muy reveladores.

Hay infinidad de discursos que son planeados para engañar a las personas, y conociendo las bases del leguaje corporal se han perfeccionado maestros en este arte del engaño. ¡Pero si se veía tan educado, tan simpático, quién iba a pensar que era un estafador, un mentiroso!

Observar a las personas, ver con atención sus gestos y movimientos, nos da una idea de la rigidez o el flujo que tienen para expresarse. Hay ejemplos muy buenos de lenguajes corporales: Charles Chaplin, que sin una sola palabra contaba momentos, historias, detalles.

Cantinflas ¡Qué genio en el lenguaje corporal! Veo sus películas y me encanta como se mueve, como gesticula, es un maestro en este arte.

La otra vez observé a una señora en silla de ruedas que pide caridad en un semáforo, ella se ha aplicado para dar lástima, pone su cara de sufrimiento y como le funciona la gente la ve vulnerables y le da.

Leer el lenguaje corporal de los demás también ayuda mucho a revisar el propio ¿Cómo nos dirigimos a los demás? ¿Qué estamos obteniendo desde esas posturas y gestos?

Hace más o menos unos 25 años estaba yo en la cola del banco, y como muchas veces iba lenta, muy lenta. No se que pensamientos traía en mi mente, ni que lenguaje corporal expresaba, pero el caso es que se me acerca un señor y me dice: Señora buen día! ¿Cómo está? La vengo a invitar a un grupo, nos juntamos una vez por semana. Y extiendió la mano para darme una tarjeta de presentación que decía: Neuróticos Anónimos. Ja ja ja ja. La tomé y le di las gracias mientras me decía el día y la hora de la reunión. No me acuerdo de más detalles del momento, pero definitivamente he de haber traído una cara de loca, de neuras, pero créanme ese encuentro me hizo reflexionar y quise empezar a estar más atenta a mis emociones.

¿Te has puesto a analizar tu lenguaje corporal y el de los demás? Es un ejercicio maravilloso, te lo recomiendo y sobre todo no dejes de ver al de enseguida o al que va de paso, en cada encuentro hay algo que ver y aprender, desde tus seres más cercanos y queridos hasta ésos que no conoces y que con un buenos días, tardes o noches se abre algo para ti, algo para el otro.

Vigilante: La vista es un sentido que hoy está desperdiciado en las pantallas, voltea a ver en persona, hazte presente en el momento y busca el encuentro cara a cara.


ROBERTA CORTAZAR B.

Mis abuelos maternos vivían en El Paso, Texas, no los veía seguido, pero las visitas a su casa eran un deleite que teníamos mis hermanos y yo, como dos veces al año. Tengo muchos recuerdos de esas visitas y aunque en aquella época no entendía bien el inglés podía captar desde el lenguaje corporal de mis abuelos lo que me querían decir. Mi abuelo era estricto en algunas cosas y nada más de verle la cara sabíamos si aprobaba o desaprobaba lo que hacíamos. También era muy juguetón y era obvio ver cuando estaba listo para jugar. Yo sin duda estaba muy atenta a leer su lenguaje corporal y creo que si el idioma no hubiera sido barrera no hubiera observado con la intensidad que lo hice.

¡Qué importante es leer el lenguaje corporal para percibir completa la información del que habla! Y también qué fuerza tan impresionante tienen ciertos momentos de expresión muda para decir un muy extenso mensaje.

El exceso de palabras que oímos hoy en día mediante tantos medios de comunicación, aleja la posibilidad de acompañar el decir con ese potente 70% que dice el cuerpo y 20% que dice la cara en la expresión. Las palabras son sólo el 10% y con ellas podremos adornar y quizá volvernos expertos en convencer con un falso discurso, pero el que se detiene y observa con atención al orador, o al que está en silencio, descubrirá como ciertos gestos, posturas, miradas, movimientos son mensajes muy reveladores.

Hay infinidad de discursos que son planeados para engañar a las personas, y conociendo las bases del leguaje corporal se han perfeccionado maestros en este arte del engaño. ¡Pero si se veía tan educado, tan simpático, quién iba a pensar que era un estafador, un mentiroso!

Observar a las personas, ver con atención sus gestos y movimientos, nos da una idea de la rigidez o el flujo que tienen para expresarse. Hay ejemplos muy buenos de lenguajes corporales: Charles Chaplin, que sin una sola palabra contaba momentos, historias, detalles.

Cantinflas ¡Qué genio en el lenguaje corporal! Veo sus películas y me encanta como se mueve, como gesticula, es un maestro en este arte.

La otra vez observé a una señora en silla de ruedas que pide caridad en un semáforo, ella se ha aplicado para dar lástima, pone su cara de sufrimiento y como le funciona la gente la ve vulnerables y le da.

Leer el lenguaje corporal de los demás también ayuda mucho a revisar el propio ¿Cómo nos dirigimos a los demás? ¿Qué estamos obteniendo desde esas posturas y gestos?

Hace más o menos unos 25 años estaba yo en la cola del banco, y como muchas veces iba lenta, muy lenta. No se que pensamientos traía en mi mente, ni que lenguaje corporal expresaba, pero el caso es que se me acerca un señor y me dice: Señora buen día! ¿Cómo está? La vengo a invitar a un grupo, nos juntamos una vez por semana. Y extiendió la mano para darme una tarjeta de presentación que decía: Neuróticos Anónimos. Ja ja ja ja. La tomé y le di las gracias mientras me decía el día y la hora de la reunión. No me acuerdo de más detalles del momento, pero definitivamente he de haber traído una cara de loca, de neuras, pero créanme ese encuentro me hizo reflexionar y quise empezar a estar más atenta a mis emociones.

¿Te has puesto a analizar tu lenguaje corporal y el de los demás? Es un ejercicio maravilloso, te lo recomiendo y sobre todo no dejes de ver al de enseguida o al que va de paso, en cada encuentro hay algo que ver y aprender, desde tus seres más cercanos y queridos hasta ésos que no conoces y que con un buenos días, tardes o noches se abre algo para ti, algo para el otro.

Vigilante: La vista es un sentido que hoy está desperdiciado en las pantallas, voltea a ver en persona, hazte presente en el momento y busca el encuentro cara a cara.


ROBERTA CORTAZAR B.

martes 30 de junio de 2020

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