/ miércoles 1 de diciembre de 2021

Los caprichos del presidente López

El pueblo de México tiene ante sí un gobierno que tiene una errada visión del presente y del futuro del país. Que pretende destruir todo, que debido a viejos complejos y experiencias amargas de una persona e ideologías que han fallado en todo el mundo a lo largo de la historia, quiere perpetuarse en el poder a costa de una política de destrucción; de instituciones, de la división de poderes, de los contrapesos y sobre todo de aquellos que no pensamos como él. Estamos entrando a una tiranía, a una dictadura. Es hacer crecer la pobreza, por ello en estos tres años han entrado a esta situación más de 10 millones de mexicanos, han quebrado más de 1 millón y medio de micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que generan más del 80% del empleo en México.

El actual gobierno del presidente López ha tirado al basurero de la historia la gran oportunidad que le dieron los mexicanos. Y los legisladores de su partido y de los partidos satélites sólo le aplauden y le aprobaron un proyecto de presupuesto que ni siquiera leyeron, mucho menos analizaron, sin moverle una coma, y traicionan a los ciudadanos, con sólo pretextos; el supuesto combate a la corrupción y los errores del pasado.

¿Qué han hecho en infraestructura?, nada, sólo un aeropuerto inoperante, que ninguna aerolínea seria quiere utilizar, una refinería inundada que no va a procesar un solo barril de petróleo y un Tren Maya que no va tener un solo pasajero y no va a ninguna parte.

Las preocupaciones del presidente son: la farsa llamada revocación de mandato, que ellos llaman ilegalmente “ratificación”, dado que esa figura no está contemplada en la Constitución, ni en la Ley Secundaria. Están violando, como ya es su costumbre, la ley, apoyando el gobierno y el partido de Morena la recolección de firmas, lo cual está expresamente prohibido en las leyes mencionadas. Otra preocupación es la Contrarreforma Energética, una regresión total al pasado, a las energías contaminantes y caras, al estatismo, a las pesadas, obsoletas, además de ineficientes empresas paraestatales; la CFE y Pemex, que están totalmente quebradas y cada año nos cuestan miles de millones de dólares a los mexicanos. Y su nuevo capricho, una Ley General de Aguas Nacionales, que quiere desaparecer la actividad agropecuaria (Agricultura y Ganadería) comercial, eliminar la propiedad privada y establecer comunas como en China y la URSS del siglo XX, que provocaron millones de muertes por hambre. El pretexto que están usando los morenos y sus marionetas es el derecho del acceso universal al agua y al saneamiento, así como la falta de gobernanza en el uso del agua, pero eso no se soluciona únicamente con buenas leyes, sino con la combinación de ellas con un gobierno que las respete, que las aplique, pero sobre todo, que tenga la voluntad política de unir al pueblo, de establecer un estado de derecho, un respeto a la división de poderes y saber que gobernar no es hacer politiquería y chismes, sino afrontar los grandes retos que tiene el país. A este gobierno le falta mucho para ello.




El pueblo de México tiene ante sí un gobierno que tiene una errada visión del presente y del futuro del país. Que pretende destruir todo, que debido a viejos complejos y experiencias amargas de una persona e ideologías que han fallado en todo el mundo a lo largo de la historia, quiere perpetuarse en el poder a costa de una política de destrucción; de instituciones, de la división de poderes, de los contrapesos y sobre todo de aquellos que no pensamos como él. Estamos entrando a una tiranía, a una dictadura. Es hacer crecer la pobreza, por ello en estos tres años han entrado a esta situación más de 10 millones de mexicanos, han quebrado más de 1 millón y medio de micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que generan más del 80% del empleo en México.

El actual gobierno del presidente López ha tirado al basurero de la historia la gran oportunidad que le dieron los mexicanos. Y los legisladores de su partido y de los partidos satélites sólo le aplauden y le aprobaron un proyecto de presupuesto que ni siquiera leyeron, mucho menos analizaron, sin moverle una coma, y traicionan a los ciudadanos, con sólo pretextos; el supuesto combate a la corrupción y los errores del pasado.

¿Qué han hecho en infraestructura?, nada, sólo un aeropuerto inoperante, que ninguna aerolínea seria quiere utilizar, una refinería inundada que no va a procesar un solo barril de petróleo y un Tren Maya que no va tener un solo pasajero y no va a ninguna parte.

Las preocupaciones del presidente son: la farsa llamada revocación de mandato, que ellos llaman ilegalmente “ratificación”, dado que esa figura no está contemplada en la Constitución, ni en la Ley Secundaria. Están violando, como ya es su costumbre, la ley, apoyando el gobierno y el partido de Morena la recolección de firmas, lo cual está expresamente prohibido en las leyes mencionadas. Otra preocupación es la Contrarreforma Energética, una regresión total al pasado, a las energías contaminantes y caras, al estatismo, a las pesadas, obsoletas, además de ineficientes empresas paraestatales; la CFE y Pemex, que están totalmente quebradas y cada año nos cuestan miles de millones de dólares a los mexicanos. Y su nuevo capricho, una Ley General de Aguas Nacionales, que quiere desaparecer la actividad agropecuaria (Agricultura y Ganadería) comercial, eliminar la propiedad privada y establecer comunas como en China y la URSS del siglo XX, que provocaron millones de muertes por hambre. El pretexto que están usando los morenos y sus marionetas es el derecho del acceso universal al agua y al saneamiento, así como la falta de gobernanza en el uso del agua, pero eso no se soluciona únicamente con buenas leyes, sino con la combinación de ellas con un gobierno que las respete, que las aplique, pero sobre todo, que tenga la voluntad política de unir al pueblo, de establecer un estado de derecho, un respeto a la división de poderes y saber que gobernar no es hacer politiquería y chismes, sino afrontar los grandes retos que tiene el país. A este gobierno le falta mucho para ello.




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