/ miércoles 11 de diciembre de 2019

Los laicos tienen un patrono

Me parece que los laicos deben saber que tienen un patrono: Anacleto González Flores. Las mujeres y los hombres cristianos tienen un beato al cual encomendarse, al cual pedirle fuerzas para tolerar las contrariedad, y al cual imitar.

Esta decisión la habían tomado los obispos mexicanos en 2017, pidieron el nombramiento a la Congregación del Culto Divino, la cual lo autorizó el 1 de junio de 2019. Por eso lo están dando a conocer en noviembre de 2019.

Anacleto vivió su cristianismo siendo un joven mexicano del tiempo de la persecución callista contra los católicos. Descolló como joven de la ACJM. Era un acejotaemero de corazón. ACJM significa: Acción Católica de Jóvenes Mexicanos. Tenía 11 hermanos. Era jalisciense. En Guadalajara el gobernador se mostró perseguidor como su jefe Plutarco Elías Calles. Los jóvenes mexicanos se decidieron a la defender su fe católica. Una de las muchas obras que fundó Anacleto fue la “Unión Popular” para defender los derechos de tener una fe. Le decían el “Maistro Cleto” porque en la escuela el maestro lo dejaba al cuidando del salón cuando tenía que ausentarse del aula. Era un católico practicante. Iba a misa y vivía los mandamientos. Era catequista de niños. Pertenecía a la Congregación Mariana y a la Tercera Orden Franciscana. Los mexicanos de 1925 tenían sangre de mártires. Morían al grito de ¡Viva Cristo Rey!

Estudió para ser abogado. A los pobres no les cobraba su consejo sobre las leyes. Estaba inscrito en el Partido Mexicano. Era un acendrado lector de libros. Ahí se formó. Fundó un sindicato católico para defensa de los obreros. Tenía un grupo de jóvenes para enseñarles a defenderse del Gobierno. Fue fundador de la ACJM. Dirigió un periódico para dar a conocer sus ideas cristianas. Escribió varios libros. Fue líder de los jóvenes. El Gobierno había cerrado seminarios, hospitales católicos, escuelas católicas, centros de catequesis. Él llevó la defensa de las posesiones clausuradas.

Dirigió un boicot económico contra el Gobierno. Por sus acciones católicas el Papa le mandó un crucifijo como premio. Se afilió a la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa. Fue aprendido el 1 de abril de 1927 junto con otros acejotaemeros. A varios jóvenes los fusilaron ante su vista. A él lo encarcelaron. El general Jesús María Ferreira lo interrogó con crueles torturas; quería saber dónde estaba el arzobispo de Guadalajara. Él, sereno, sin odio, le dijo: -“No lo sé; y si lo supiera no se lo diría”. El general enfurecido le descoyuntó las extremidades, le despellejó las plantas de los pies, le desencajó un brazo, y finalmente lo martirizó. Dio el perdón a su verdugo.

Me parece que los laicos deben saber que tienen un patrono: Anacleto González Flores. Las mujeres y los hombres cristianos tienen un beato al cual encomendarse, al cual pedirle fuerzas para tolerar las contrariedad, y al cual imitar.

Esta decisión la habían tomado los obispos mexicanos en 2017, pidieron el nombramiento a la Congregación del Culto Divino, la cual lo autorizó el 1 de junio de 2019. Por eso lo están dando a conocer en noviembre de 2019.

Anacleto vivió su cristianismo siendo un joven mexicano del tiempo de la persecución callista contra los católicos. Descolló como joven de la ACJM. Era un acejotaemero de corazón. ACJM significa: Acción Católica de Jóvenes Mexicanos. Tenía 11 hermanos. Era jalisciense. En Guadalajara el gobernador se mostró perseguidor como su jefe Plutarco Elías Calles. Los jóvenes mexicanos se decidieron a la defender su fe católica. Una de las muchas obras que fundó Anacleto fue la “Unión Popular” para defender los derechos de tener una fe. Le decían el “Maistro Cleto” porque en la escuela el maestro lo dejaba al cuidando del salón cuando tenía que ausentarse del aula. Era un católico practicante. Iba a misa y vivía los mandamientos. Era catequista de niños. Pertenecía a la Congregación Mariana y a la Tercera Orden Franciscana. Los mexicanos de 1925 tenían sangre de mártires. Morían al grito de ¡Viva Cristo Rey!

Estudió para ser abogado. A los pobres no les cobraba su consejo sobre las leyes. Estaba inscrito en el Partido Mexicano. Era un acendrado lector de libros. Ahí se formó. Fundó un sindicato católico para defensa de los obreros. Tenía un grupo de jóvenes para enseñarles a defenderse del Gobierno. Fue fundador de la ACJM. Dirigió un periódico para dar a conocer sus ideas cristianas. Escribió varios libros. Fue líder de los jóvenes. El Gobierno había cerrado seminarios, hospitales católicos, escuelas católicas, centros de catequesis. Él llevó la defensa de las posesiones clausuradas.

Dirigió un boicot económico contra el Gobierno. Por sus acciones católicas el Papa le mandó un crucifijo como premio. Se afilió a la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa. Fue aprendido el 1 de abril de 1927 junto con otros acejotaemeros. A varios jóvenes los fusilaron ante su vista. A él lo encarcelaron. El general Jesús María Ferreira lo interrogó con crueles torturas; quería saber dónde estaba el arzobispo de Guadalajara. Él, sereno, sin odio, le dijo: -“No lo sé; y si lo supiera no se lo diría”. El general enfurecido le descoyuntó las extremidades, le despellejó las plantas de los pies, le desencajó un brazo, y finalmente lo martirizó. Dio el perdón a su verdugo.

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