/ sábado 1 de junio de 2019

Los tres venenos de la paz mental

Estimado lector, lectora, continuando con mi renuencia a criticar el cruel destino político que está viviendo nuestro país, y sabedora de que a la única persona que puedes mejorar es a ti mismo, hoy le platicaré de estos tres venenos que, aunque los comemos todos los días, desconocemos su funcionamiento en nuestra cabeza.

Y es que en estos días todos los terapeutas nos dicen y redicen: “Piensa positivo, sé positivo, actúa positivo”, pero de la intención a la acción hay una distancia desde la luna al sol; y esto sucede porque los pensamientos se mueven más rápido que la luz, tanto, que para cuando razonamos ya hace rato que estamos viviendo, mentalmente, una película de negatividad. Nada hay más sutil que un pensamiento, luego se vuelve emoción y esa emoción si no es externada adecuadamente se vuelve enfermedad.

Querido lector, lectora, somos afortunados; por mucho tiempo se creyó que las enfermedades venían del cielo, ahora sabemos que vienen de nuestra mente y nuestro comportamiento.

¿Cuáles son estos tres venenos de la paz mental? la aversión, el apego y la ignorancia. Y son muy fáciles de definir:

La aversión es lo que odiamos, lo que no nos gusta porque alguna experiencia negativa está sembrada en nuestra cabeza y la hemos hecho fuerte al repetirnos a nosotros mismos que eso no es de nuestro gusto.

El apego es lo que nos gusta, lo que amamos, lo que queremos, en términos modernos: la zona de confort, pero que, finalmente, cuando termine, sufriremos por ello. Y de que se va a terminar, se va a terminar, porque la vida está en constante avance.

La ignorancia que aquí menciono no es la ignorancia académica, ni la falta de estudios, es la ignorancia del proceso natural de la vida que es nacer, crecer y morir, sin tanto rollo. Somos ignorantes porque desde que amanece, hasta que anochece estamos juzgando todas nuestras experiencias, precisamente, con la aversión y el apego que le mencioné arriba. Evitar juzgar nuestras experiencias con apego o aversión ayuda a crecer emocionalmente, a lograr paz mental. Por ejemplo: si su jefe le grita en la oficina, usted con que juzga esta experiencia ¿con aversión o apego? O con la compasión propia de una persona sabia: el hombre estaba en un mal momento, debo fluir.

Estimado lector, lectora, es largo el crecimiento emocional, pero aquí le dejó esta cápsula, saludos.

www.silviagonzalez.com.mx



Estimado lector, lectora, continuando con mi renuencia a criticar el cruel destino político que está viviendo nuestro país, y sabedora de que a la única persona que puedes mejorar es a ti mismo, hoy le platicaré de estos tres venenos que, aunque los comemos todos los días, desconocemos su funcionamiento en nuestra cabeza.

Y es que en estos días todos los terapeutas nos dicen y redicen: “Piensa positivo, sé positivo, actúa positivo”, pero de la intención a la acción hay una distancia desde la luna al sol; y esto sucede porque los pensamientos se mueven más rápido que la luz, tanto, que para cuando razonamos ya hace rato que estamos viviendo, mentalmente, una película de negatividad. Nada hay más sutil que un pensamiento, luego se vuelve emoción y esa emoción si no es externada adecuadamente se vuelve enfermedad.

Querido lector, lectora, somos afortunados; por mucho tiempo se creyó que las enfermedades venían del cielo, ahora sabemos que vienen de nuestra mente y nuestro comportamiento.

¿Cuáles son estos tres venenos de la paz mental? la aversión, el apego y la ignorancia. Y son muy fáciles de definir:

La aversión es lo que odiamos, lo que no nos gusta porque alguna experiencia negativa está sembrada en nuestra cabeza y la hemos hecho fuerte al repetirnos a nosotros mismos que eso no es de nuestro gusto.

El apego es lo que nos gusta, lo que amamos, lo que queremos, en términos modernos: la zona de confort, pero que, finalmente, cuando termine, sufriremos por ello. Y de que se va a terminar, se va a terminar, porque la vida está en constante avance.

La ignorancia que aquí menciono no es la ignorancia académica, ni la falta de estudios, es la ignorancia del proceso natural de la vida que es nacer, crecer y morir, sin tanto rollo. Somos ignorantes porque desde que amanece, hasta que anochece estamos juzgando todas nuestras experiencias, precisamente, con la aversión y el apego que le mencioné arriba. Evitar juzgar nuestras experiencias con apego o aversión ayuda a crecer emocionalmente, a lograr paz mental. Por ejemplo: si su jefe le grita en la oficina, usted con que juzga esta experiencia ¿con aversión o apego? O con la compasión propia de una persona sabia: el hombre estaba en un mal momento, debo fluir.

Estimado lector, lectora, es largo el crecimiento emocional, pero aquí le dejó esta cápsula, saludos.

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