/ viernes 20 de septiembre de 2019

Mesura, Sr. Gobernador

Momento es de austeridad,

que muchos no han comprendido;

y es requerimiento urgido,

no elección a voluntad.


Sr. Gobernador, entendemos a cabalidad su malestar y grima, con respecto al recorte del presupuesto estatal, por la Federación.

Tiene usted razón de inconformarse e invitar a los ejecutivos de otros estados a no quedarse callados y externar su inconformidad; así como invitar a los tres niveles de gobierno de los estados, al gobierno federal y al Poder Legislativo, a hacer una revisión de las presentes circunstancias económicas, buscando un mejor planteamiento del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020.

Pero de eso a “descoordinarse del pacto federal”, es como entrar a la antesala política para emanciparse de la nación como entidad autónoma, porque no se colmaron nuestras expectativas económicas. Se muestra usted caprichoso y voluntarioso; ajeno a nuestras graves circunstancias nacionales.

Peña Nieto y su banda de saqueadores, específicamente secretarios de Estado y gobernadores, nos robaron casi 300,000 millones de pesos; Chihuahua fue una de las víctimas principales del megapeculado, lo que nos dejó un déficit y una deuda notables.

A la llegada de AMLO, una de las primeras consideraciones económicas fue llamar a “austeridad”, no como una decisión voluntaria y según criterio de cada estado, sino como un requerimiento de extrema urgencia, para conjurar en algunos años el déficit y el retraso en el que nos dejaban sumidos los planes neoliberales de Salinas de Gortari y sus corifeos en todos los niveles de los gobiernos del sistema nacional. Un mal que sólo tiene una solución: austeridad; eficientar el gasto; honestidad y productividad; tendremos un crecimiento económico mínimo, pero positivo, sólo así y al tiempo, se logrará superar el problema. No hay fórmulas milagrosas; y sobre todo, incluye la obligación de no endeudarse, de no aumentar los pasivos para compensar nuestros requerimientos actuales, y que “ai”, en los años futuros, los que vengan le hagan como puedan.

Difícil, sí, pero viable; entonces me pregunto: ¿Cómo no querer que disminuya el presupuesto federal cuando estamos casi en bancarrota? ¿Cómo esperamos ser austeros pero siguiendo en la abundancia o simplemente en la cotidiana normalidad? No es lógico ni cuerdo. Exige sacrificio, gasto restringido; obviedad en lo superfluo; por prelación… gasto prioritario; ningún equipamiento nuevo. Con el mismo pantalón y la misma camisa, nada más lavados y planchados, pues un incremento al presupuesto deberá esperar mejores tiempos.

Es el momento, señor gobernador, que usted le haga saber al ciudadano presidente de México... que Chihuahua, con todos sus sensibles requerimientos, lo apoya en este crucial momento; que Chihuahua con determinación patriótica seguirá aportando a la Federación lo que las circunstancias le demanden; y que recibirá también, lo que las circunstancias permitan; los chihuahuenses lo respaldaremos; usted será un ejemplo de solidaridad y patriotismo a nivel nacional.

Es el momento de decirle a la gentil y candorosa Maru Campos: -¡Maru, estás viendo la procesión y no te hincas; deja de intentar endeudar a perpetuidad al Municipio con tu utópico y dispendioso proyecto de “luminarias led”, y ponte a tapar los baches citadinos, para eso sí te alcanza!

Sr. Gobernador, los tiempos de austeridad no permiten que los políticos en turno se luzcan por sus obras pródigas; pero en su caso personal, sí permite demostrar su madurez, ecuanimidad y solidaridad, que sumados a sus atributos personales de honestidad, hablarán por usted. Mesura, Sr. Gobernador, y resiliencia.

Momento es de austeridad,

que muchos no han comprendido;

y es requerimiento urgido,

no elección a voluntad.


Sr. Gobernador, entendemos a cabalidad su malestar y grima, con respecto al recorte del presupuesto estatal, por la Federación.

Tiene usted razón de inconformarse e invitar a los ejecutivos de otros estados a no quedarse callados y externar su inconformidad; así como invitar a los tres niveles de gobierno de los estados, al gobierno federal y al Poder Legislativo, a hacer una revisión de las presentes circunstancias económicas, buscando un mejor planteamiento del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020.

Pero de eso a “descoordinarse del pacto federal”, es como entrar a la antesala política para emanciparse de la nación como entidad autónoma, porque no se colmaron nuestras expectativas económicas. Se muestra usted caprichoso y voluntarioso; ajeno a nuestras graves circunstancias nacionales.

Peña Nieto y su banda de saqueadores, específicamente secretarios de Estado y gobernadores, nos robaron casi 300,000 millones de pesos; Chihuahua fue una de las víctimas principales del megapeculado, lo que nos dejó un déficit y una deuda notables.

A la llegada de AMLO, una de las primeras consideraciones económicas fue llamar a “austeridad”, no como una decisión voluntaria y según criterio de cada estado, sino como un requerimiento de extrema urgencia, para conjurar en algunos años el déficit y el retraso en el que nos dejaban sumidos los planes neoliberales de Salinas de Gortari y sus corifeos en todos los niveles de los gobiernos del sistema nacional. Un mal que sólo tiene una solución: austeridad; eficientar el gasto; honestidad y productividad; tendremos un crecimiento económico mínimo, pero positivo, sólo así y al tiempo, se logrará superar el problema. No hay fórmulas milagrosas; y sobre todo, incluye la obligación de no endeudarse, de no aumentar los pasivos para compensar nuestros requerimientos actuales, y que “ai”, en los años futuros, los que vengan le hagan como puedan.

Difícil, sí, pero viable; entonces me pregunto: ¿Cómo no querer que disminuya el presupuesto federal cuando estamos casi en bancarrota? ¿Cómo esperamos ser austeros pero siguiendo en la abundancia o simplemente en la cotidiana normalidad? No es lógico ni cuerdo. Exige sacrificio, gasto restringido; obviedad en lo superfluo; por prelación… gasto prioritario; ningún equipamiento nuevo. Con el mismo pantalón y la misma camisa, nada más lavados y planchados, pues un incremento al presupuesto deberá esperar mejores tiempos.

Es el momento, señor gobernador, que usted le haga saber al ciudadano presidente de México... que Chihuahua, con todos sus sensibles requerimientos, lo apoya en este crucial momento; que Chihuahua con determinación patriótica seguirá aportando a la Federación lo que las circunstancias le demanden; y que recibirá también, lo que las circunstancias permitan; los chihuahuenses lo respaldaremos; usted será un ejemplo de solidaridad y patriotismo a nivel nacional.

Es el momento de decirle a la gentil y candorosa Maru Campos: -¡Maru, estás viendo la procesión y no te hincas; deja de intentar endeudar a perpetuidad al Municipio con tu utópico y dispendioso proyecto de “luminarias led”, y ponte a tapar los baches citadinos, para eso sí te alcanza!

Sr. Gobernador, los tiempos de austeridad no permiten que los políticos en turno se luzcan por sus obras pródigas; pero en su caso personal, sí permite demostrar su madurez, ecuanimidad y solidaridad, que sumados a sus atributos personales de honestidad, hablarán por usted. Mesura, Sr. Gobernador, y resiliencia.

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