/ viernes 10 de julio de 2020

México a punta del caos División en el PAN; casualidad o inducción

Tres grandes obstáculos detienen el desarrollo del país: la pandemia del Covid-19, el crimen organizado y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde luego que inmediatamente se me podrá decir que es más fácil destruir que construir, aunque desgraciadamente el mismo presidente ya casi destruyó todo lo que los gobiernos que lo antecedieron construyeron. Si se quiere con corrupción, con abusos, con excesos, claro que había mucho pobre, pero la verdad es que no tenía trabajo o no comía el que no quería y ahora come y trabaja el que quiere o mantiene el presidente, él le da casi personalmente, a través de sus huestes, una pensión o una beca que en la triste realidad es una miseria a quien le garantizará el voto, primero el año entrante para seguir controlando el Congreso de la Unión y después el sufragio de 2024 que garantice su permanencia en el Poder Ejecutivo directa o indirectamente.

Pero fuera de que estemos la mayoría blasfemando, nadie hace nada por detener el caos que podrá ser ya no nuestra cruz, sino el sojuzgamiento de nuestros hijos y nietos y quizá hasta a punta de bayoneta, si no es que de poderosas armas que bien pueden financiar muchos interesados en seguir exprimiendo al país a cambio de seguir ofreciendo espejitos.

Dificilísimo se está presentando el panorama político para que algún partido o dos o varios juntos le puedan hacer mella a Morena en las elecciones del próximo año, donde varias posiciones a lo largo y ancho de la República; gubernaturas, presidencias municipales, diputaciones locales, síndicos, regidurías, estarán en juego, pero principalmente el Congreso de la Unión, con los senadores y diputados federales que se supone regulan al Poder Ejecutivo, o sea al presidente de la República.

Y es que en donde pudiera haberse iniciado una competencia real, con o sin alianzas para detener el paso de Morena y de López Obrador, era precisamente aquí en Chihuahua, pero parece que el gozo se está yendo al pozo con la enorme división que está avanzando cada día más en el PAN, principal, si no es que único, partido con posibilidades reales de triunfo, donde en vez de abortar rápidamente esa negativa coyuntura divisional, la misma sigue creciendo inexorablemente ¿Casualidad o inducción?

Del narco ni hablar, sigue floreciente y creciendo a pasos agigantados y para cuando se les atora algo, pues ahí tienen al presidente que no solamente inca a la población ante los delincuentes, sino que les abre el camino a la plena libertad como sucedió con Ovidio Guzmán.

El miércoles fue el día cero para el presidente López Obrador, en su primer viaje como presidente fuera de México y precisamente a Estados Unidos, invitado o citado por el presidente Trump. La tozudez del mandatario mexicano o su aparente servilismo ante el presidente Trump, hace que todos nos encontráramos angustiados, principalmente con la cena de esa tarde en la capital estadounidense, con Donald Trump y sus invitados, los hombres más poderosos del mundo.

Lo que sí es cierto, es que sirios y troyanos estamos con el presidente López Obrador, todos los mexicanos deseamos que le vaya bien, porque uno de los grandes rasgos de nuestra idiosincrasia es precisamente la fuerte y cerrada solidaridad con los presidentes en el extranjero, sea cual sea su origen partidista, principalmente, si como ahora, la visita a Estados Unidos, fue con un presidente mucho muy difícil.

López Obrador indudablemente que es inteligente y escogió el manejo adecuado para tratar con el presidente Trump, todos llegan a la presidencia de México, no porque sean torpes, aunque siempre las excepciones confirman las reglas. Remember don Vicente Fox.

Tres grandes obstáculos detienen el desarrollo del país: la pandemia del Covid-19, el crimen organizado y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde luego que inmediatamente se me podrá decir que es más fácil destruir que construir, aunque desgraciadamente el mismo presidente ya casi destruyó todo lo que los gobiernos que lo antecedieron construyeron. Si se quiere con corrupción, con abusos, con excesos, claro que había mucho pobre, pero la verdad es que no tenía trabajo o no comía el que no quería y ahora come y trabaja el que quiere o mantiene el presidente, él le da casi personalmente, a través de sus huestes, una pensión o una beca que en la triste realidad es una miseria a quien le garantizará el voto, primero el año entrante para seguir controlando el Congreso de la Unión y después el sufragio de 2024 que garantice su permanencia en el Poder Ejecutivo directa o indirectamente.

Pero fuera de que estemos la mayoría blasfemando, nadie hace nada por detener el caos que podrá ser ya no nuestra cruz, sino el sojuzgamiento de nuestros hijos y nietos y quizá hasta a punta de bayoneta, si no es que de poderosas armas que bien pueden financiar muchos interesados en seguir exprimiendo al país a cambio de seguir ofreciendo espejitos.

Dificilísimo se está presentando el panorama político para que algún partido o dos o varios juntos le puedan hacer mella a Morena en las elecciones del próximo año, donde varias posiciones a lo largo y ancho de la República; gubernaturas, presidencias municipales, diputaciones locales, síndicos, regidurías, estarán en juego, pero principalmente el Congreso de la Unión, con los senadores y diputados federales que se supone regulan al Poder Ejecutivo, o sea al presidente de la República.

Y es que en donde pudiera haberse iniciado una competencia real, con o sin alianzas para detener el paso de Morena y de López Obrador, era precisamente aquí en Chihuahua, pero parece que el gozo se está yendo al pozo con la enorme división que está avanzando cada día más en el PAN, principal, si no es que único, partido con posibilidades reales de triunfo, donde en vez de abortar rápidamente esa negativa coyuntura divisional, la misma sigue creciendo inexorablemente ¿Casualidad o inducción?

Del narco ni hablar, sigue floreciente y creciendo a pasos agigantados y para cuando se les atora algo, pues ahí tienen al presidente que no solamente inca a la población ante los delincuentes, sino que les abre el camino a la plena libertad como sucedió con Ovidio Guzmán.

El miércoles fue el día cero para el presidente López Obrador, en su primer viaje como presidente fuera de México y precisamente a Estados Unidos, invitado o citado por el presidente Trump. La tozudez del mandatario mexicano o su aparente servilismo ante el presidente Trump, hace que todos nos encontráramos angustiados, principalmente con la cena de esa tarde en la capital estadounidense, con Donald Trump y sus invitados, los hombres más poderosos del mundo.

Lo que sí es cierto, es que sirios y troyanos estamos con el presidente López Obrador, todos los mexicanos deseamos que le vaya bien, porque uno de los grandes rasgos de nuestra idiosincrasia es precisamente la fuerte y cerrada solidaridad con los presidentes en el extranjero, sea cual sea su origen partidista, principalmente, si como ahora, la visita a Estados Unidos, fue con un presidente mucho muy difícil.

López Obrador indudablemente que es inteligente y escogió el manejo adecuado para tratar con el presidente Trump, todos llegan a la presidencia de México, no porque sean torpes, aunque siempre las excepciones confirman las reglas. Remember don Vicente Fox.