/ viernes 24 de abril de 2020

México, por debajo del promedio internacional en inversión a salud

La salud es un derecho consagrado en el artículo 4º de la Carta Magna, cuya ordenanza establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, por ende se debe garantizar la salud a todos los mexicanos, sin embargo la realidad de nuestro sistema de salud en tiempos ordinarios no permite que ese derecho se ejerza (como existen muchos otros), lamentablemente no se cuenta con la capacidad para que se garantice el derecho de los mexicanos a ser curados, menos aún en medio de las condiciones extraordinarias de una pandemia del calibre del Covid-19.

Si en países desarrollados como Italia y España el sistema de salud fue rebasado por el caos desatado por el coronavirus con todo y la infraestructura de primer mundo, ¿qué podemos esperar que suceda en países subdesarrollados como el nuestro, en donde aproximadamente el 40% de la población cuenta con servicio médico como IMSS o Issste, y con las limitaciones de presupuesto de los mismos?

Cabe destacar que durante los gobiernos panistas se creó el Seguro Popular al que estaba afiliado el 50% de la población de acuerdo con datos del Inegi, y que brindó seguridad social a millones de mexicanos a cambio de costos módicos, excluyendo del cobro a los niños con cáncer cuyos tratamientos eran gratuitos, entre otros padecimientos.

En la actualización de estadísticas de salud de 2019 de la OCDE, se reflejó que México está muy por debajo del promedio internacional en cuanto al gasto destinado a la salud, sólo por encima de India, China, Indonesia, Colombia y Sudáfrica.

Desgraciadamente y en el peor momento, el Gobierno Federal desapareció el Seguro Popular que estaba dando buenos resultados, y lo sustituyó por el Insabi, que a la fecha no se conocen sus reglas de operación.

Aparte del preocupante estado en el en que se encuentra el Sistema Nacional de Salud, se reportan otros datos graves como los actos de discriminación y violencia contra médicos y personal de enfermería que atienden a las personas contagiadas por el coronavirus, por temor a que puedan contagiar, y el problema no es menor, hasta el Consejo para prevenir la discriminación tuvo que emitir un comunicado para evitar esos actos de discriminación. Qué falta de agradecimiento y de reconocimiento para quienes están en la primera línea luchando en forma directa contra esta pandemia y para nuestro bienestar, es una vergüenza que mientras en otros países se les reconoce como héroes y heroínas sin capa, pero de bata blanca, en México se les maltrate con actos de discriminación y hasta agresiones físicas, cuando debiéramos estar aplaudiendo su labor.

Ante la desesperación por la pandemia, debemos apelar a la paciencia y a estar conscientes de que cuando los sistemas de salud son deficientes, no es por culpa del personal médico y de enfermería, sino por las malas estrategias de gobiernos populistas.


La salud es un derecho consagrado en el artículo 4º de la Carta Magna, cuya ordenanza establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, por ende se debe garantizar la salud a todos los mexicanos, sin embargo la realidad de nuestro sistema de salud en tiempos ordinarios no permite que ese derecho se ejerza (como existen muchos otros), lamentablemente no se cuenta con la capacidad para que se garantice el derecho de los mexicanos a ser curados, menos aún en medio de las condiciones extraordinarias de una pandemia del calibre del Covid-19.

Si en países desarrollados como Italia y España el sistema de salud fue rebasado por el caos desatado por el coronavirus con todo y la infraestructura de primer mundo, ¿qué podemos esperar que suceda en países subdesarrollados como el nuestro, en donde aproximadamente el 40% de la población cuenta con servicio médico como IMSS o Issste, y con las limitaciones de presupuesto de los mismos?

Cabe destacar que durante los gobiernos panistas se creó el Seguro Popular al que estaba afiliado el 50% de la población de acuerdo con datos del Inegi, y que brindó seguridad social a millones de mexicanos a cambio de costos módicos, excluyendo del cobro a los niños con cáncer cuyos tratamientos eran gratuitos, entre otros padecimientos.

En la actualización de estadísticas de salud de 2019 de la OCDE, se reflejó que México está muy por debajo del promedio internacional en cuanto al gasto destinado a la salud, sólo por encima de India, China, Indonesia, Colombia y Sudáfrica.

Desgraciadamente y en el peor momento, el Gobierno Federal desapareció el Seguro Popular que estaba dando buenos resultados, y lo sustituyó por el Insabi, que a la fecha no se conocen sus reglas de operación.

Aparte del preocupante estado en el en que se encuentra el Sistema Nacional de Salud, se reportan otros datos graves como los actos de discriminación y violencia contra médicos y personal de enfermería que atienden a las personas contagiadas por el coronavirus, por temor a que puedan contagiar, y el problema no es menor, hasta el Consejo para prevenir la discriminación tuvo que emitir un comunicado para evitar esos actos de discriminación. Qué falta de agradecimiento y de reconocimiento para quienes están en la primera línea luchando en forma directa contra esta pandemia y para nuestro bienestar, es una vergüenza que mientras en otros países se les reconoce como héroes y heroínas sin capa, pero de bata blanca, en México se les maltrate con actos de discriminación y hasta agresiones físicas, cuando debiéramos estar aplaudiendo su labor.

Ante la desesperación por la pandemia, debemos apelar a la paciencia y a estar conscientes de que cuando los sistemas de salud son deficientes, no es por culpa del personal médico y de enfermería, sino por las malas estrategias de gobiernos populistas.