/ sábado 27 de abril de 2019

Morena, aliados y PRI condenan pequeñines

Esta semana sucedió una de las más tristes y profundas tragedias que haya narrado y narrará la historia de México. López Obrador utilizó los dedos morenos, aliados y tricolores, para aprobar la nueva ley de educación que elimina el único instrumento que existe en el mundo para mejorar con cierta rapidez la pobre calidad de cualquier grupo nacional de maestros, la evaluación docente.

A partir de la década de los años 80, cuando el PRI empezó a perder popularidad y capacidad para conseguir votos a la hora de las elecciones, especialmente la presidencial, el único grupo nacional organizado y disponible para el acarreo a la mano fue el magisterial.

Y para "convencer” a los sindicatos magisteriales, el medio fue ir entregando poco a poco, pero en forma ininterrumpida facultades y beneficios, donde empezó la herencia y venta de plazas magisteriales y la entrega criminal de plazas administrativas y las prebendas en el saqueo de los presupuestos de las secretarías de educación federal y estatales.

A lo anterior se sumó la "politización de las normales regulares y rurales" donde, adicional al lavado de cerebro, un buen número de horas clase se transformaron en horas de protesta y boteo, “para defender al pueblo”, con el natural y consecuente bajón en la calidad de la preparación de los maestros.

La evaluación de los maestros fue calificada como "punitiva", para conseguir la simpatía de la población mexicana ignorante o al menos "analfabeta funcional", o sea, mexicanos que han pasado por las aulas y tienen un certificado, mas no saben leer y escribir apropiadamente, y de aritmética ni hablamos.

En la actualidad varios países evalúan con distintos sistemas a sus maestros: Finlandia, Bélgica, Holanda, Vietnam, Singapur y Chile, donde llama la atención del último por ser el único país latinoamericano cuya educación no sólo se sostiene, avanza. Naturalmente los incompetentes como en cualquier otro trabajo no dan clases.

Estimado lector, después de haber tenido la amabilidad de leer estas líneas agradecería a usted que la próxima semana se fije con detenimiento en los niños y adolescentes que se le atraviese en su camino, y por un instante sea consciente que en esta llamada “Sociedad del Conocimiento”, López Obrador, el simulacro de partido político llamado Morena, sus aliados y el PRI les arruinaron su presente escolar y su futuro laboral.


Esta semana sucedió una de las más tristes y profundas tragedias que haya narrado y narrará la historia de México. López Obrador utilizó los dedos morenos, aliados y tricolores, para aprobar la nueva ley de educación que elimina el único instrumento que existe en el mundo para mejorar con cierta rapidez la pobre calidad de cualquier grupo nacional de maestros, la evaluación docente.

A partir de la década de los años 80, cuando el PRI empezó a perder popularidad y capacidad para conseguir votos a la hora de las elecciones, especialmente la presidencial, el único grupo nacional organizado y disponible para el acarreo a la mano fue el magisterial.

Y para "convencer” a los sindicatos magisteriales, el medio fue ir entregando poco a poco, pero en forma ininterrumpida facultades y beneficios, donde empezó la herencia y venta de plazas magisteriales y la entrega criminal de plazas administrativas y las prebendas en el saqueo de los presupuestos de las secretarías de educación federal y estatales.

A lo anterior se sumó la "politización de las normales regulares y rurales" donde, adicional al lavado de cerebro, un buen número de horas clase se transformaron en horas de protesta y boteo, “para defender al pueblo”, con el natural y consecuente bajón en la calidad de la preparación de los maestros.

La evaluación de los maestros fue calificada como "punitiva", para conseguir la simpatía de la población mexicana ignorante o al menos "analfabeta funcional", o sea, mexicanos que han pasado por las aulas y tienen un certificado, mas no saben leer y escribir apropiadamente, y de aritmética ni hablamos.

En la actualidad varios países evalúan con distintos sistemas a sus maestros: Finlandia, Bélgica, Holanda, Vietnam, Singapur y Chile, donde llama la atención del último por ser el único país latinoamericano cuya educación no sólo se sostiene, avanza. Naturalmente los incompetentes como en cualquier otro trabajo no dan clases.

Estimado lector, después de haber tenido la amabilidad de leer estas líneas agradecería a usted que la próxima semana se fije con detenimiento en los niños y adolescentes que se le atraviese en su camino, y por un instante sea consciente que en esta llamada “Sociedad del Conocimiento”, López Obrador, el simulacro de partido político llamado Morena, sus aliados y el PRI les arruinaron su presente escolar y su futuro laboral.


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