/ viernes 12 de julio de 2019

Municipio de Cuauhtémoc cumple 92 años; ¿por qué se llama así?

El 12 de julio de 1927 el congreso chihuahuense decretó la creación del municipio de Cuauhtémoc, así como el cambio de nombre de San Antonio de Arenales, que fue la cabecera de la sección municipal La Laguna, del municipio de Cusihuiriachi, y que había nacido alrededor de la estación de tren inaugurada el último día de 1899.

En el libro Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua. Crónica de su fundación (Conaculta. Fonca. 2000), Pedro Castro escribe que el origen de dicha ciudad “estuvo lejos de obedecer a un plan predeterminado, sino que fue consecuencia de una colisión de intereses que difícilmente permitía vislumbrar, a principio de los años veinte, el curso que seguiría”.

Según Victoriano Díaz (Puerta a la Sierra. Editorial Asterisco. 1999) la sección La Laguna, en 1926, contaba con 9,616 habitantes, de los cuales 5 mil eran menonitas. Hoy el municipio de Cuauhtémoc tiene más de 170 mil habitantes.

¿Por qué llamar “Cuauhtémoc” al nuevo municipio y a su cabecera? La respuesta está en la solicitud de municipalización (fechada el 22 de septiembre de 1926) que los vecinos enviaron al Congreso del Estado, en la cual pedían: “Al mismo tiempo que se decrete la elevación de categoría, queremos que le sea cambiado el nombre que hasta hoy ha llevado este pueblo, por el patriótico y por mil razones oportuno ‘CUAUHTÉMOC’”.

Indicaban que el nombre de San Antonio de Arenales “no está en lo absoluto de acuerdo con el espíritu que en el momento presente anima a los liberales, entre los que nosotros militamos ardientemente”; y aducían que “en el estado de Chihuahua existen además, veintidós lugares poblados que llevan el nombre de San Antonio”, lo cual desviaba la correspondencia y “causaba trastornos”.

Los solicitantes -motivados por su diputado y líder agrarista Belisario Chávez- expresaban: “Queremos perpetuar en nuestro pueblo la memoria de uno de los más grandes hombres de nuestra patria”; así que pedían “el cambio del anticuado y vulgarizado nombre de San Antonio, cambiándolo por el sonoro, rebelde y viril de ‘CUAUHTÉMOC’”.

La respuesta fue satisfactoria, hace 92 años.


El 12 de julio de 1927 el congreso chihuahuense decretó la creación del municipio de Cuauhtémoc, así como el cambio de nombre de San Antonio de Arenales, que fue la cabecera de la sección municipal La Laguna, del municipio de Cusihuiriachi, y que había nacido alrededor de la estación de tren inaugurada el último día de 1899.

En el libro Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua. Crónica de su fundación (Conaculta. Fonca. 2000), Pedro Castro escribe que el origen de dicha ciudad “estuvo lejos de obedecer a un plan predeterminado, sino que fue consecuencia de una colisión de intereses que difícilmente permitía vislumbrar, a principio de los años veinte, el curso que seguiría”.

Según Victoriano Díaz (Puerta a la Sierra. Editorial Asterisco. 1999) la sección La Laguna, en 1926, contaba con 9,616 habitantes, de los cuales 5 mil eran menonitas. Hoy el municipio de Cuauhtémoc tiene más de 170 mil habitantes.

¿Por qué llamar “Cuauhtémoc” al nuevo municipio y a su cabecera? La respuesta está en la solicitud de municipalización (fechada el 22 de septiembre de 1926) que los vecinos enviaron al Congreso del Estado, en la cual pedían: “Al mismo tiempo que se decrete la elevación de categoría, queremos que le sea cambiado el nombre que hasta hoy ha llevado este pueblo, por el patriótico y por mil razones oportuno ‘CUAUHTÉMOC’”.

Indicaban que el nombre de San Antonio de Arenales “no está en lo absoluto de acuerdo con el espíritu que en el momento presente anima a los liberales, entre los que nosotros militamos ardientemente”; y aducían que “en el estado de Chihuahua existen además, veintidós lugares poblados que llevan el nombre de San Antonio”, lo cual desviaba la correspondencia y “causaba trastornos”.

Los solicitantes -motivados por su diputado y líder agrarista Belisario Chávez- expresaban: “Queremos perpetuar en nuestro pueblo la memoria de uno de los más grandes hombres de nuestra patria”; así que pedían “el cambio del anticuado y vulgarizado nombre de San Antonio, cambiándolo por el sonoro, rebelde y viril de ‘CUAUHTÉMOC’”.

La respuesta fue satisfactoria, hace 92 años.


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