/ jueves 24 de diciembre de 2020

Navidad en épocas de Covid



“En esta Navidad de usted depende que le traiga alegrías o penas”.- Johan Ibsen -

Desde luego que todos quisiéramos pasar esta Nochebuena con los nuestros y también nos gustaría tener posadas para ver a los amigos y compartir con ellos anécdotas y experiencias al calor de una copa de vino y recetándonos unos deliciosos tamales, una pieza de pollo o unos azucarados buñuelos; claro que es bonito ver a las niñas y los niños que integran nuestra familia desenvolver sus regalos y escuchar a los abuelos sus fantásticas historias; pero todo esto tendrá que poner pausa en este 2020 porque los contagios del virus asiático bautizado como Covid 19 continúan presentándose prácticamente en todo el mundo y aunque la esperanza de una vacuna ya viene en camino, todavía llevará tiempo para que toda la población la tenga. Los cuidados deben continuar, ya no queremos más conocidos en las filas de los hospitales, las funerarias y los panteones.

El tema de los colores del semáforo epidemiológico se ha convertido en un verdadero relajo, su fin era orientar a la sociedad de lo que se tenía que hacer de acuerdo al rojo, naranja, amarillo o verde pero hoy en día ya no sabemos con precisión en qué color estamos y los centros comerciales se encuentran hasta el tope de gente, cuya importancia se la da más a los regalos navideños que a su propia salud y por ende a la de terceros. La consecuencia más dura de la irresponsabilidad es la muerte. Se escucha duro, pues eso. En el contexto actual no cabe el término de “ignorancia” de lo que está pasando y de lo que por lógica tenemos que hacer al respecto para tratar de tener sino una Navidad de mucha algarabía al menos que sea tranquila y con salud.

Estas fechas navideñas van acompañadas de conceptos como abrazo virtual, trabajo en casa, antibacterial, cubrebocas, confinamiento y compras por internet, conceptos que ya forman parte de nuestra vida cotidiana y lo seguirán haciendo aun cuando las vacunas hayan sido suministradas a la población.

La complicada cuesta de enero (que vaya que cuesta) para este 2021 no será tan difícil como otros años ya que las reuniones virtuales, la disminución de comidas familiares y las menores salidas a restaurantes que conlleva menos gasolina empleada trae como consecuencia un ahorro en el gasto monetario de las personas, mismo que debemos saber administrar para planear desde ya un año cuyas perspectivas son de pronóstico reservado porque el Covid poco a poco tendrá que aminorar pero sus derivaciones económicas y sociales perdurarán por un tiempo.

Este virus que puso en jaque al mundo entero ha revelado la fragilidad del ser humano, ha evidenciado lo mejor y lo peor de muchos; sentimientos de miedo y desesperación han hecho que el individuo entienda y comprenda que no importa poseer bienes materiales cuando no se posee salud, este virus golpea a ricos y a pobres sin fijarse en su sexo o religión, ante él todos somos iguales.

La próxima Navidad tendrá un elemento en común en todos nosotros: que hoy, más que nunca, nos desearemos honestamente felicidad y paz en nuestros hogares. Te abrazo a la distancia, querido lector.



“En esta Navidad de usted depende que le traiga alegrías o penas”.- Johan Ibsen -

Desde luego que todos quisiéramos pasar esta Nochebuena con los nuestros y también nos gustaría tener posadas para ver a los amigos y compartir con ellos anécdotas y experiencias al calor de una copa de vino y recetándonos unos deliciosos tamales, una pieza de pollo o unos azucarados buñuelos; claro que es bonito ver a las niñas y los niños que integran nuestra familia desenvolver sus regalos y escuchar a los abuelos sus fantásticas historias; pero todo esto tendrá que poner pausa en este 2020 porque los contagios del virus asiático bautizado como Covid 19 continúan presentándose prácticamente en todo el mundo y aunque la esperanza de una vacuna ya viene en camino, todavía llevará tiempo para que toda la población la tenga. Los cuidados deben continuar, ya no queremos más conocidos en las filas de los hospitales, las funerarias y los panteones.

El tema de los colores del semáforo epidemiológico se ha convertido en un verdadero relajo, su fin era orientar a la sociedad de lo que se tenía que hacer de acuerdo al rojo, naranja, amarillo o verde pero hoy en día ya no sabemos con precisión en qué color estamos y los centros comerciales se encuentran hasta el tope de gente, cuya importancia se la da más a los regalos navideños que a su propia salud y por ende a la de terceros. La consecuencia más dura de la irresponsabilidad es la muerte. Se escucha duro, pues eso. En el contexto actual no cabe el término de “ignorancia” de lo que está pasando y de lo que por lógica tenemos que hacer al respecto para tratar de tener sino una Navidad de mucha algarabía al menos que sea tranquila y con salud.

Estas fechas navideñas van acompañadas de conceptos como abrazo virtual, trabajo en casa, antibacterial, cubrebocas, confinamiento y compras por internet, conceptos que ya forman parte de nuestra vida cotidiana y lo seguirán haciendo aun cuando las vacunas hayan sido suministradas a la población.

La complicada cuesta de enero (que vaya que cuesta) para este 2021 no será tan difícil como otros años ya que las reuniones virtuales, la disminución de comidas familiares y las menores salidas a restaurantes que conlleva menos gasolina empleada trae como consecuencia un ahorro en el gasto monetario de las personas, mismo que debemos saber administrar para planear desde ya un año cuyas perspectivas son de pronóstico reservado porque el Covid poco a poco tendrá que aminorar pero sus derivaciones económicas y sociales perdurarán por un tiempo.

Este virus que puso en jaque al mundo entero ha revelado la fragilidad del ser humano, ha evidenciado lo mejor y lo peor de muchos; sentimientos de miedo y desesperación han hecho que el individuo entienda y comprenda que no importa poseer bienes materiales cuando no se posee salud, este virus golpea a ricos y a pobres sin fijarse en su sexo o religión, ante él todos somos iguales.

La próxima Navidad tendrá un elemento en común en todos nosotros: que hoy, más que nunca, nos desearemos honestamente felicidad y paz en nuestros hogares. Te abrazo a la distancia, querido lector.