/ jueves 18 de junio de 2020

Nueva normalidad

“Si la inteligencia es adaptación convendrá definir ésta última”

-Jean Piaget-


El calor de afuera empieza a tocar la puerta de la casa, los abanicos encienden motores, falta engrasarlos, la caminadora se puso en huelga y nomás ya no quiso, el comedor parece cuarto de tiliches, mis hijos empiezan a adoptar el carácter de María Félix y los cachetes de Quico, mi dulce consorte habla más con la computadora que con los integrantes de la frenética familia, tenemos mascota nueva, la adoptamos, se llama Natasha, salió mordelona, ya la quiero regresar, los vecinos todos los sábados hacen su carnita asada, no nos convidan, al control de la tele ya le falla el botón de encendido, ya me están cayendo bien Brozo y Loret, me sigo riendo con el chiste ese de la BOA, mis alumnos están hartos de tanto subir tareas, ya le entré a esto del Tik Tok, platico con mi familia poblana virtualmente, todos están locos, lo raro es que los sigo queriendo, con todo y pandemia el Cruz Azul me sigue haciendo sufrir, no es justo, empiezo a ser amigo de la intolerancia, sigo sin ver las mañaneras, el recibo de la luz nomás no cede, se murió mi actor favorito, ¿Qué nos pasa?, directa o indirectamente ya no somos los mismos y todo esto por un móndrigo murciélago de asiáticas latitudes (?); y lo peor del caso es que todo esto es el preámbulo de una nueva normalidad (tómala).

Cada quien, en el territorio que circule, tendrá que evaluar su llamada “nueva normalidad” porque para cada uno será diferente, aunque con algunos elementos de coincidencia, entre ellos, el constante cuidado que ahora debemos tener, la valoración por nuestros semejantes y la cada vez más difícil tarea de salir adelante. Ya no nos miraremos igual, ser felices como lo éramos tomará tiempo, pero llegará el día.

Las etapas de cómo estamos enfrentando esta pandemia nos crean más incertidumbres que buenas expectativas de lo que vendrá ya que la posibilidad de nuevos brotes estará latente, lo cual nos llevará a una nueva normalidad de relaciones a distancia y con retos en materia económica que bien encaminados podrán dirigir el rumbo de nuestro querido México a la justicia, la bondad y la prosperidad, pero para que esto se lleve a cabo los empresarios, el gobierno y gran fragmento del pueblo azteca tendremos que poner de nuestra parte, ¿seremos capaces?, más nos vale.

El escenario nos vaticina que se aproxima otro oleaje de contagios y la suposición nos dice que el pueblo azteca debe de estar capacitado para no formar parte de él, ¿será?

El redescubrir la importancia de nuestra vida tiene que movernos a modificar lo que se tenga que modificar, fuera los odios, fuera los resentimientos, adiós a la amargura, y entonces sí que vengan las nuevas normalidades que vengan, por lo pronto a seguir cuidándonos. Un abrazo.

“Si la inteligencia es adaptación convendrá definir ésta última”

-Jean Piaget-


El calor de afuera empieza a tocar la puerta de la casa, los abanicos encienden motores, falta engrasarlos, la caminadora se puso en huelga y nomás ya no quiso, el comedor parece cuarto de tiliches, mis hijos empiezan a adoptar el carácter de María Félix y los cachetes de Quico, mi dulce consorte habla más con la computadora que con los integrantes de la frenética familia, tenemos mascota nueva, la adoptamos, se llama Natasha, salió mordelona, ya la quiero regresar, los vecinos todos los sábados hacen su carnita asada, no nos convidan, al control de la tele ya le falla el botón de encendido, ya me están cayendo bien Brozo y Loret, me sigo riendo con el chiste ese de la BOA, mis alumnos están hartos de tanto subir tareas, ya le entré a esto del Tik Tok, platico con mi familia poblana virtualmente, todos están locos, lo raro es que los sigo queriendo, con todo y pandemia el Cruz Azul me sigue haciendo sufrir, no es justo, empiezo a ser amigo de la intolerancia, sigo sin ver las mañaneras, el recibo de la luz nomás no cede, se murió mi actor favorito, ¿Qué nos pasa?, directa o indirectamente ya no somos los mismos y todo esto por un móndrigo murciélago de asiáticas latitudes (?); y lo peor del caso es que todo esto es el preámbulo de una nueva normalidad (tómala).

Cada quien, en el territorio que circule, tendrá que evaluar su llamada “nueva normalidad” porque para cada uno será diferente, aunque con algunos elementos de coincidencia, entre ellos, el constante cuidado que ahora debemos tener, la valoración por nuestros semejantes y la cada vez más difícil tarea de salir adelante. Ya no nos miraremos igual, ser felices como lo éramos tomará tiempo, pero llegará el día.

Las etapas de cómo estamos enfrentando esta pandemia nos crean más incertidumbres que buenas expectativas de lo que vendrá ya que la posibilidad de nuevos brotes estará latente, lo cual nos llevará a una nueva normalidad de relaciones a distancia y con retos en materia económica que bien encaminados podrán dirigir el rumbo de nuestro querido México a la justicia, la bondad y la prosperidad, pero para que esto se lleve a cabo los empresarios, el gobierno y gran fragmento del pueblo azteca tendremos que poner de nuestra parte, ¿seremos capaces?, más nos vale.

El escenario nos vaticina que se aproxima otro oleaje de contagios y la suposición nos dice que el pueblo azteca debe de estar capacitado para no formar parte de él, ¿será?

El redescubrir la importancia de nuestra vida tiene que movernos a modificar lo que se tenga que modificar, fuera los odios, fuera los resentimientos, adiós a la amargura, y entonces sí que vengan las nuevas normalidades que vengan, por lo pronto a seguir cuidándonos. Un abrazo.

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