/ martes 27 de agosto de 2019

Odio racial (III)

“Nunca más se incurrirá en la legitimización de la muerte”. Fernando Savater


El odio racial tiene graves consecuencias para los pueblos: segregación, violencia, tortura homicidio, esclavitud, humillación y, finalmente el atentado a lo más valioso del ser humano: la dignidad. Fomentar la supremacía racial ha sido instrumento permanente de los países colonialistas, para explotar a grupos étnicos, que de suyo es cruel, pero es inaceptable la promoción el odio entre los pueblos y generar la lucha a muerte entre hermanos. América tiene múltiples ejemplos de terribles matanzas entre hermanos: Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Estados Unidos, Venezuela, Colombia. Ahora se pretende con cínica actitud pseudorrevolucionaria promover el odio entre hermanos en nuestra nación.

No debemos permitir caer en los aberrantes actos de motejar a los mexicanos con estúpidos apodos, para separarnos. México debe mantener su unidad y respeto en torno a su régimen jurídico-político y a sus instituciones. El mundo horrorizado fue testigo de los métodos criminales del “aparthied” sudafricano, de los millones de muertos en varias regiones de África, todavía hoy en Nigeria, el genocidio que cometen los Boko Aram sobre todo en niñas y adolescentes. También la “balcanización” nos dejó perplejos por el odio racial de serbios, bosnios, croatas eslovenos, macedonios y montenegrinos. Pero el odio racial de los norteamericanos contra los indígenas aborígenes, los negros que traficaron de África, los chinos, y por supuesto, nosotros los mexicanos, es infinito. Muchos hermanos han sido linchados, ahorcados, o bien, muertos a balazos por personas fundamentalistas alienadas por grupos o presidentes racistas. Duele y dolió el multihomicidio cometido hace unos días por un joven bien armado en un centro comercial de El Paso, Texas. Tenemos la edad suficiente para recordar cuando en los “buses” de El Paso, en las filas de atrás, decía: “Negroes and mexicans here”. En nuestro México ocupado sucedía y sucede eso.

Recuerden la película “Gigante” con Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean. O la película mexicana “Los desarraigados”, con Pedro Armendáriz, Sonia Furió y José Elías Moreno. Exhibieron el odio racial a los mexicanos.

“Nunca más se incurrirá en la legitimización de la muerte”. Fernando Savater


El odio racial tiene graves consecuencias para los pueblos: segregación, violencia, tortura homicidio, esclavitud, humillación y, finalmente el atentado a lo más valioso del ser humano: la dignidad. Fomentar la supremacía racial ha sido instrumento permanente de los países colonialistas, para explotar a grupos étnicos, que de suyo es cruel, pero es inaceptable la promoción el odio entre los pueblos y generar la lucha a muerte entre hermanos. América tiene múltiples ejemplos de terribles matanzas entre hermanos: Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Estados Unidos, Venezuela, Colombia. Ahora se pretende con cínica actitud pseudorrevolucionaria promover el odio entre hermanos en nuestra nación.

No debemos permitir caer en los aberrantes actos de motejar a los mexicanos con estúpidos apodos, para separarnos. México debe mantener su unidad y respeto en torno a su régimen jurídico-político y a sus instituciones. El mundo horrorizado fue testigo de los métodos criminales del “aparthied” sudafricano, de los millones de muertos en varias regiones de África, todavía hoy en Nigeria, el genocidio que cometen los Boko Aram sobre todo en niñas y adolescentes. También la “balcanización” nos dejó perplejos por el odio racial de serbios, bosnios, croatas eslovenos, macedonios y montenegrinos. Pero el odio racial de los norteamericanos contra los indígenas aborígenes, los negros que traficaron de África, los chinos, y por supuesto, nosotros los mexicanos, es infinito. Muchos hermanos han sido linchados, ahorcados, o bien, muertos a balazos por personas fundamentalistas alienadas por grupos o presidentes racistas. Duele y dolió el multihomicidio cometido hace unos días por un joven bien armado en un centro comercial de El Paso, Texas. Tenemos la edad suficiente para recordar cuando en los “buses” de El Paso, en las filas de atrás, decía: “Negroes and mexicans here”. En nuestro México ocupado sucedía y sucede eso.

Recuerden la película “Gigante” con Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean. O la película mexicana “Los desarraigados”, con Pedro Armendáriz, Sonia Furió y José Elías Moreno. Exhibieron el odio racial a los mexicanos.

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