/ jueves 6 de agosto de 2020

Pin Parental

Cansado de escuchar que nuevamente volveremos a estar en semáforo rojo y ya con las manos más lavadas que Pilatos, me dispuse a tratar de entender lo que es el tan polémico “Pin Parental” al que unos ven como una violación a los derechos de los niños, otros como una herramienta de índole política y otros, como acá su escribidor, no lo veíamos como nada porque ni en el mundo lo hacíamos.

Decidimos entrarle al tema ya que a través del ciberespacio me llegó una encuesta que contesté gustosamente; después de dar mis datos generales apareció la pregunta siguiente: ¿tiene usted hijos menores de 15 años? y al responder afirmativamente apareció enseguida otra pregunta: ¿ha escuchado sobre el Pin Parental?, es decir, quien diseñó esta encuesta presupone que sólo aquéllos que tienen hijos en primaria y secundaria deberían continuar contestándola para conocer sus opiniones sobre el tema, posiblemente lleve cierta lógica.

Tengo amistades con opiniones encontradas sobre este Pin Parental, unos dicen que a través de él se le priva a la niñez de su derecho de obtener una educación integral transfiriéndole a los padres parte de este derecho (lo referente a la educación sexual), cuestión que en lo personal no lo veo del todo mal, no hay que hacer tantas olas. Si no te gusta la manera en la que la escuela pública abordará el tema, pues simple y sencillamente adoptas el Pin, si por el contrario, quieres que reciba toda esta educación desde su temprana edad, pues no eliges el Pin. Punto.

El escenario contempla también la alternativa de acceder al Pin Parental solamente en la etapa de la primaria para que con el cerebro un poco más maduro y con lo enseñado en casa inicien la secundaria ya sin la elección del Pin.

El artículo 26.3 de la Declaración de los Derechos Humanos a la letra dice que “los padres tendrán el derecho preferente de escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. En el terreno religioso y moral su educación irá acorde a las convicciones de los progenitores.

Nada ni nadie puede decirnos que los hijos no son de nuestra propiedad, no se trata de eso, se trata de que son y serán nuestros hijos hasta el último día de nuestras prestadas vidas y hasta esa fecha los seguiremos amando igual que desde que llegaron al mundo, nuestra responsabilidad para con ellos nunca termina.

Si estás de acuerdo con el Pin Parental, pues éntrale, si no, pues no y ya.


aruedam@hotmail.com

Integrante de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

Cansado de escuchar que nuevamente volveremos a estar en semáforo rojo y ya con las manos más lavadas que Pilatos, me dispuse a tratar de entender lo que es el tan polémico “Pin Parental” al que unos ven como una violación a los derechos de los niños, otros como una herramienta de índole política y otros, como acá su escribidor, no lo veíamos como nada porque ni en el mundo lo hacíamos.

Decidimos entrarle al tema ya que a través del ciberespacio me llegó una encuesta que contesté gustosamente; después de dar mis datos generales apareció la pregunta siguiente: ¿tiene usted hijos menores de 15 años? y al responder afirmativamente apareció enseguida otra pregunta: ¿ha escuchado sobre el Pin Parental?, es decir, quien diseñó esta encuesta presupone que sólo aquéllos que tienen hijos en primaria y secundaria deberían continuar contestándola para conocer sus opiniones sobre el tema, posiblemente lleve cierta lógica.

Tengo amistades con opiniones encontradas sobre este Pin Parental, unos dicen que a través de él se le priva a la niñez de su derecho de obtener una educación integral transfiriéndole a los padres parte de este derecho (lo referente a la educación sexual), cuestión que en lo personal no lo veo del todo mal, no hay que hacer tantas olas. Si no te gusta la manera en la que la escuela pública abordará el tema, pues simple y sencillamente adoptas el Pin, si por el contrario, quieres que reciba toda esta educación desde su temprana edad, pues no eliges el Pin. Punto.

El escenario contempla también la alternativa de acceder al Pin Parental solamente en la etapa de la primaria para que con el cerebro un poco más maduro y con lo enseñado en casa inicien la secundaria ya sin la elección del Pin.

El artículo 26.3 de la Declaración de los Derechos Humanos a la letra dice que “los padres tendrán el derecho preferente de escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. En el terreno religioso y moral su educación irá acorde a las convicciones de los progenitores.

Nada ni nadie puede decirnos que los hijos no son de nuestra propiedad, no se trata de eso, se trata de que son y serán nuestros hijos hasta el último día de nuestras prestadas vidas y hasta esa fecha los seguiremos amando igual que desde que llegaron al mundo, nuestra responsabilidad para con ellos nunca termina.

Si estás de acuerdo con el Pin Parental, pues éntrale, si no, pues no y ya.


aruedam@hotmail.com

Integrante de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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