/ martes 17 de septiembre de 2019

Pura vida


Después de unos meses en el viejo continente, ahora la jornada me trajo a Costa Rica. Tan pronto llegué, mi vista se inundó de color verde y fue evidente que había llegado a la selva tropical. La Suiza centroamericana le dicen algunos, pero para mí es un país único sin comparación alguna. Rápidamente me intereso por conocer su historia, sobre todo lo referente a la abolición del ejército. Son 21 naciones las que no cuentan con fuerzas armadas, siendo Costa Rica la primera, lo que la convierte en una nación inusual y sobresaliente en el tema de la paz.

Al fin de la Guerra Civil de 1948, el entonces presidente José Figueres firmó un decreto, cuya decisión hizo pública en una ceremonia en el Cuartel Bellavista, dando un “mazazo” a un muro de un torreón. Posteriormente, en el artículo 12 de la nueva Constitución de 1949, se plasmó la supresión del ejército como una institución meramente y la creación de una policía civil para el resguardo del orden público. Es un hecho que ha logrado marcar la vida del país y destacarlo a nivel internacional. Se eligió invertir en educación, infraestructura y salud, en lugar de armas y guerras. Contribuyó también a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Universidad para la Paz, creada mediante resolución de la Organización de las Naciones Unidas, se establecieran aquí. Es en este último lugar donde me encuentro, enriqueciendo mi investigación doctoral y aprendiendo de importantes académicos internacionales en materia de derecho internacional, género, paz, resolución de conflictos y derechos humanos. Al medio día tomo una caminata por los alrededores para despejarme, pues las instalaciones se encuentran en medio de la selva en una reserva natural. Me siento en una banca en medio de los árboles y mientras tomo café, reflexiono sobre lo que observo diariamente en torno a la cultura; también sobre la importancia de educarnos en temas de paz para incidir en el mundo de una manera positiva. La paz es un tema poco entendido en muchos lugares, reduciéndolo sólo a la ausencia de guerra, cuando temas actuales y aún muy controversiales como la equidad de género y derechos humanos están íntimamente entrelazados. De entenderlos mejor, se podrían cambiar muchas creencias que pudieran humillar y denigrar a alguien más. De pronto me saludan con el slogan “pura vida”, que es lo que los “ticos” (costarricences) dicen para designar a la vida relajada y de pronto, observo a decenas de mariposas volar entre las flores. Para qué tanta prisa, dicen, disfrute del tiempo. Y así, la experiencia de estar en otra nación comienza entre la selva, disfrutando de la vida.



Después de unos meses en el viejo continente, ahora la jornada me trajo a Costa Rica. Tan pronto llegué, mi vista se inundó de color verde y fue evidente que había llegado a la selva tropical. La Suiza centroamericana le dicen algunos, pero para mí es un país único sin comparación alguna. Rápidamente me intereso por conocer su historia, sobre todo lo referente a la abolición del ejército. Son 21 naciones las que no cuentan con fuerzas armadas, siendo Costa Rica la primera, lo que la convierte en una nación inusual y sobresaliente en el tema de la paz.

Al fin de la Guerra Civil de 1948, el entonces presidente José Figueres firmó un decreto, cuya decisión hizo pública en una ceremonia en el Cuartel Bellavista, dando un “mazazo” a un muro de un torreón. Posteriormente, en el artículo 12 de la nueva Constitución de 1949, se plasmó la supresión del ejército como una institución meramente y la creación de una policía civil para el resguardo del orden público. Es un hecho que ha logrado marcar la vida del país y destacarlo a nivel internacional. Se eligió invertir en educación, infraestructura y salud, en lugar de armas y guerras. Contribuyó también a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Universidad para la Paz, creada mediante resolución de la Organización de las Naciones Unidas, se establecieran aquí. Es en este último lugar donde me encuentro, enriqueciendo mi investigación doctoral y aprendiendo de importantes académicos internacionales en materia de derecho internacional, género, paz, resolución de conflictos y derechos humanos. Al medio día tomo una caminata por los alrededores para despejarme, pues las instalaciones se encuentran en medio de la selva en una reserva natural. Me siento en una banca en medio de los árboles y mientras tomo café, reflexiono sobre lo que observo diariamente en torno a la cultura; también sobre la importancia de educarnos en temas de paz para incidir en el mundo de una manera positiva. La paz es un tema poco entendido en muchos lugares, reduciéndolo sólo a la ausencia de guerra, cuando temas actuales y aún muy controversiales como la equidad de género y derechos humanos están íntimamente entrelazados. De entenderlos mejor, se podrían cambiar muchas creencias que pudieran humillar y denigrar a alguien más. De pronto me saludan con el slogan “pura vida”, que es lo que los “ticos” (costarricences) dicen para designar a la vida relajada y de pronto, observo a decenas de mariposas volar entre las flores. Para qué tanta prisa, dicen, disfrute del tiempo. Y así, la experiencia de estar en otra nación comienza entre la selva, disfrutando de la vida.


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