/ sábado 18 de mayo de 2019

Redundando en lo increíble

Japón en la II Guerra Mundial quedó hecho polvo, se mordió una de sus partes blandas y aceptó toda la ayuda que pudo de Estados Unidos, que lo había bombardeado, y mandó a miles de jóvenes a estudiar a este país con sendas becas pagadas por los mismos gringos; fueron largos diez años en que todo japonés estudiaba; apenas pasaron otras dos décadas y, curadas las heridas de la guerra, se volvieron la potencia que son.

Amable, lector, lectora, ¿cuál cree usted que es el problema raíz de México?: ¿Las instituciones? ¿Las trasnacionales? ¿Los niños “fantasma” de las guarderías? ¿Pemex? ¿Los partidos políticos? No, ninguno de estos, el problema raíz es obvio y sencillo: son los mexicanos mal educados. No había que buscarle mucho, no es un complejo problema de matemáticas ni de filosofía, es un problema de educación; ética, sobre todo.

Cuando fui joven sabía que la razón la teníamos los jóvenes, por eso me parece increíble que hoy en México tenemos un país de muchachos que eligieron a un abuelito para presidente. Estos chicos no leen ni leerán los periódicos de papel, sino que dan clic en los blogs, y todos, hasta los indígenas, usan celular, pero se creyeron el cuento del mesías y erraron. ¿De qué les ha servido ver tantas películas hollywoodenses de políticos maquiavélicos que destrozan el mundo sólo por hacer su voluntad? Es verdad que la televisión entretiene, pero no forma criterio. Les faltaron clases de historia política para saber cómo funciona el mundo y conocer que de jóvenes que creyeron en una fórmula mágica, que funcionaría de un día para otro para mejorar un país, están llenos América Latina y los panteones.

Ahora con tantras nobles instituciones desechas, y más que el presidente va a deshacer, porque cree que esa es la solución, el futuro de nuestros jóvenes hijos quedó comprometido.

A veces creo que esto es una pesadilla política y vamos a despertar, que nuestro nuevo presidente se aboca a lo necesario que es crear escuelas fuertes, los mejores maestros en la sierra para emparejar a los más pobres, y también millones de escuelas para los adultos como le hicieron en Japón para volverse potencia mundial. Pero sé que sólo sigo, tristemente, redundando en lo increíble, preguntándome cómo es que siendo jóvenes creyeron en un viejito.

Namasté.

www.silviagonzalez.com.mx

Japón en la II Guerra Mundial quedó hecho polvo, se mordió una de sus partes blandas y aceptó toda la ayuda que pudo de Estados Unidos, que lo había bombardeado, y mandó a miles de jóvenes a estudiar a este país con sendas becas pagadas por los mismos gringos; fueron largos diez años en que todo japonés estudiaba; apenas pasaron otras dos décadas y, curadas las heridas de la guerra, se volvieron la potencia que son.

Amable, lector, lectora, ¿cuál cree usted que es el problema raíz de México?: ¿Las instituciones? ¿Las trasnacionales? ¿Los niños “fantasma” de las guarderías? ¿Pemex? ¿Los partidos políticos? No, ninguno de estos, el problema raíz es obvio y sencillo: son los mexicanos mal educados. No había que buscarle mucho, no es un complejo problema de matemáticas ni de filosofía, es un problema de educación; ética, sobre todo.

Cuando fui joven sabía que la razón la teníamos los jóvenes, por eso me parece increíble que hoy en México tenemos un país de muchachos que eligieron a un abuelito para presidente. Estos chicos no leen ni leerán los periódicos de papel, sino que dan clic en los blogs, y todos, hasta los indígenas, usan celular, pero se creyeron el cuento del mesías y erraron. ¿De qué les ha servido ver tantas películas hollywoodenses de políticos maquiavélicos que destrozan el mundo sólo por hacer su voluntad? Es verdad que la televisión entretiene, pero no forma criterio. Les faltaron clases de historia política para saber cómo funciona el mundo y conocer que de jóvenes que creyeron en una fórmula mágica, que funcionaría de un día para otro para mejorar un país, están llenos América Latina y los panteones.

Ahora con tantras nobles instituciones desechas, y más que el presidente va a deshacer, porque cree que esa es la solución, el futuro de nuestros jóvenes hijos quedó comprometido.

A veces creo que esto es una pesadilla política y vamos a despertar, que nuestro nuevo presidente se aboca a lo necesario que es crear escuelas fuertes, los mejores maestros en la sierra para emparejar a los más pobres, y también millones de escuelas para los adultos como le hicieron en Japón para volverse potencia mundial. Pero sé que sólo sigo, tristemente, redundando en lo increíble, preguntándome cómo es que siendo jóvenes creyeron en un viejito.

Namasté.

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