/ jueves 28 de abril de 2022

Renovar creencias

Lo que creemos hace que actuemos, creer es confianza, esperanza, es base que sostiene. ¿Pero de dónde vienen las creencias? ¿Quién tuvo la fuerza de asentarlas en comunidades enteras? ¿Por qué hay creencias tan fuertes que aun cuando los tiempos requieran renovarlas no se hace?

Jesucristo para mí es el máximo maestro, sin embargo sus enseñanzas han sido acopladas a conveniencias mundanas, y como hay tantos que lo “siguen” es fundamental hacer creer a las congregaciones cristianas que la interpretación que nos dan es la enseñanza pura de Cristo.

“Dijo Dios: multiplíquense” pero este mensaje no termina en el acto en sí. ¿Cómo y desde dónde nos estamos reproduciendo? Hay millones de niños descuidados, abandonados aun con padres “presentes”. Tener descendencia es un tema comunitario y de realismo mundial ¿Cuánto más puede dar el planeta con el desenfrenado consumo por todas las necesidades y comodidades que nos hemos creado? La sobrepoblación lastima lo que Dios creó. Si pensamos que podemos seguir teniendo descendencia sin freno es porque no nos hemos puesto a analizar el deterioro de la máxima fuente de vida: la naturaleza, la casa que Dios creó. La noticia actual más alarmante y menos considerada es que el agua se agota ante una demanda y contaminación que crece y crece sin control. ¡Sin agua no hay esperanza de vida!

“Un trabajo honesto y digno” no podemos pensar que un trabajo sea bueno si desde él no se considera el equilibrio ambiental y el cuidado hacia las personas, animales y plantas. Se alaba al rico, impresionan sus bienes ¿Pero qué hay detrás de toda esa riqueza? ¿Qué se hace para obtenerla?

El “No matarás” lo hemos reducido bastante, hay muchas cosas que aniquilamos, no sólo vida en su forma física, hay múltiples formas de transgredir este mandamiento. Si la mortandad física es escandalosa, la emocional es todavía más alarmante por su recurrencia e impunidad. Millones caminan sin sentido de vida porque alguien desde su posición de poder los utiliza y destruye.

Gula, el atiborrarse, adjetivo que se les adjudica a los tragones, pero atiborramiento abarca mucho más que alimento. La gula más grande es la del poder y dinero. Tener individualmente a costa de lo que sea.

“No mentirás” la mentira se ha convertido en un ingrediente indispensable, es ley en la política y en las grandes y poderosísimas empresas. Estamos sumergidos en una gran manipulación, sólo información “conveniente” se nos da. Nos entretienen para que los poderosos sigan con sus planes.

“No robarás” ¿Te has puesto a pensar en lo que robas? robar la tranquilidad, la integridad, la pertenencia y el derecho del otro es la trasgresión más recurrente.

Los mandamientos de Dios necesitan una reinterpretación, un analizar como los transgredimos en acciones no consideradas “pecado”. Creyentes y ateos tenemos la misma casa, y la salud de la misma es un beneficio de todos. Esto no es tema de religión, es tema de sobrevivencia. Este es un tema de realismo, no de fanatismo.

ROBERTA CORTAZAR B.







Lo que creemos hace que actuemos, creer es confianza, esperanza, es base que sostiene. ¿Pero de dónde vienen las creencias? ¿Quién tuvo la fuerza de asentarlas en comunidades enteras? ¿Por qué hay creencias tan fuertes que aun cuando los tiempos requieran renovarlas no se hace?

Jesucristo para mí es el máximo maestro, sin embargo sus enseñanzas han sido acopladas a conveniencias mundanas, y como hay tantos que lo “siguen” es fundamental hacer creer a las congregaciones cristianas que la interpretación que nos dan es la enseñanza pura de Cristo.

“Dijo Dios: multiplíquense” pero este mensaje no termina en el acto en sí. ¿Cómo y desde dónde nos estamos reproduciendo? Hay millones de niños descuidados, abandonados aun con padres “presentes”. Tener descendencia es un tema comunitario y de realismo mundial ¿Cuánto más puede dar el planeta con el desenfrenado consumo por todas las necesidades y comodidades que nos hemos creado? La sobrepoblación lastima lo que Dios creó. Si pensamos que podemos seguir teniendo descendencia sin freno es porque no nos hemos puesto a analizar el deterioro de la máxima fuente de vida: la naturaleza, la casa que Dios creó. La noticia actual más alarmante y menos considerada es que el agua se agota ante una demanda y contaminación que crece y crece sin control. ¡Sin agua no hay esperanza de vida!

“Un trabajo honesto y digno” no podemos pensar que un trabajo sea bueno si desde él no se considera el equilibrio ambiental y el cuidado hacia las personas, animales y plantas. Se alaba al rico, impresionan sus bienes ¿Pero qué hay detrás de toda esa riqueza? ¿Qué se hace para obtenerla?

El “No matarás” lo hemos reducido bastante, hay muchas cosas que aniquilamos, no sólo vida en su forma física, hay múltiples formas de transgredir este mandamiento. Si la mortandad física es escandalosa, la emocional es todavía más alarmante por su recurrencia e impunidad. Millones caminan sin sentido de vida porque alguien desde su posición de poder los utiliza y destruye.

Gula, el atiborrarse, adjetivo que se les adjudica a los tragones, pero atiborramiento abarca mucho más que alimento. La gula más grande es la del poder y dinero. Tener individualmente a costa de lo que sea.

“No mentirás” la mentira se ha convertido en un ingrediente indispensable, es ley en la política y en las grandes y poderosísimas empresas. Estamos sumergidos en una gran manipulación, sólo información “conveniente” se nos da. Nos entretienen para que los poderosos sigan con sus planes.

“No robarás” ¿Te has puesto a pensar en lo que robas? robar la tranquilidad, la integridad, la pertenencia y el derecho del otro es la trasgresión más recurrente.

Los mandamientos de Dios necesitan una reinterpretación, un analizar como los transgredimos en acciones no consideradas “pecado”. Creyentes y ateos tenemos la misma casa, y la salud de la misma es un beneficio de todos. Esto no es tema de religión, es tema de sobrevivencia. Este es un tema de realismo, no de fanatismo.

ROBERTA CORTAZAR B.