/ jueves 24 de septiembre de 2020

Retorno de inversión, la métrica que expresa la generación de valor

Estamos sucumbidos ante una incesante avalancha de información que nos impide ver con claridad ver el valor de bienes y servicios que se nos presentan segundo a segundo.

Las redes sociales, los medios y la desinformación aunados a nuestras creencias, nuestra fe, nuestras esperanzas y nuestro deseo de pertenecer, nublan nuestra manera de ver el valor de las cosas.

En el mundo de los negocios, la valoración se hace en base al capital invertido. El retoro anual que se recibe en relación con el capital es el retorno de la inversión. Esto es muy parecido a una cuenta de inversión en un banco, en donde el interés que paga el banco es el retorno de inversión. Evidentemente los bancos pagan tasas bajas, esto a cambio de una seguridad en el retorno. A mayor riesgo, la tasa de retorno debe de ser mayor. Los negocios hoy en día pueden lograr tasas de retorno muy altas mediante la utilización de prestamos, esto siempre y cuando los márgenes de operación sean suficientes para pagar la deuda y tener un remanente adicional que es la utilidad.

De los mayores errores que se cometen en la valoración de un negocio es el de observar solamente el nivel de ventas y la utilidad sin medir el retorno de inversión sobre el capital. Esta ceguera de taller se incrementa cuando factores subjetivos como la nostalgia, el orgullo, las tradiciones familiares, el estatus social y el gusto de estar en el negocio se encuentran presentes. En ocasiones los negocios no solo no generan un adecuado retorno, sino que se encaminan lentamente hacia la quiebra.

Para el consumidor es aún más complicado la valoración de la adquisición de productos y servicios. Nuestra carga subjetiva en nuestro proceso de toma de decisiones tiene un peso especifico aún mayor que en el mundo de los negocios y no nos tomamos el tiempo de evaluar el costo beneficio de nuestras decisiones y peor aún, muchas veces no analizamos alternativas. Difícilmente reflexionamos sobre el retorno de inversión sobre estas adquisiciones porque el retoro es complicado de medir, ya que son factores muy subjetivos y preferimos no hacer muy complejo nuestros procesos de compra.

En el área en donde el retoro de inversión es menos socorrido como herramienta de medición es en el servicio público. En teoría los esfuerzos deberían de estar enfocados en lograr un balance tratando de atender las necesidades más apremiantes y al mismo tiempo lograr que el desarrollo social y económico sea adecuado, maximizado la generación de valor. En este sentido lo que se debe de medir debe de ser el retorno de la inversión en términos de bienestar, en donde evidentemente el incremento equitativo real del ingreso es uno de los factores primordiales. A manera de ejemplo en un área de bienestar que es la seguridad, hemos visto como año tras año la inversión en seguridad y justicia se ha incrementado, desafortunadamente a la par del aumento en la inseguridad. Ante la ausencia de medir el retoro de la inversión, los resultados nos han llevado, por ejemplo, a una escalada de homicidios y de homicidas impunes sin que las autoridades cuestionen la efectividad de las estrategias en términos de la inversión.

En la administración publica el juego se ha convertido en maximizar el retorno en términos electorales, lo cual a distorsionado el objeto original del servicio público.

Son estas ideas una invitación a reflexionar en el ámbito individual, profesional y colectivo sobre el valor de los bienes y servicios con relación a la inversión.


Estamos sucumbidos ante una incesante avalancha de información que nos impide ver con claridad ver el valor de bienes y servicios que se nos presentan segundo a segundo.

Las redes sociales, los medios y la desinformación aunados a nuestras creencias, nuestra fe, nuestras esperanzas y nuestro deseo de pertenecer, nublan nuestra manera de ver el valor de las cosas.

En el mundo de los negocios, la valoración se hace en base al capital invertido. El retoro anual que se recibe en relación con el capital es el retorno de la inversión. Esto es muy parecido a una cuenta de inversión en un banco, en donde el interés que paga el banco es el retorno de inversión. Evidentemente los bancos pagan tasas bajas, esto a cambio de una seguridad en el retorno. A mayor riesgo, la tasa de retorno debe de ser mayor. Los negocios hoy en día pueden lograr tasas de retorno muy altas mediante la utilización de prestamos, esto siempre y cuando los márgenes de operación sean suficientes para pagar la deuda y tener un remanente adicional que es la utilidad.

De los mayores errores que se cometen en la valoración de un negocio es el de observar solamente el nivel de ventas y la utilidad sin medir el retorno de inversión sobre el capital. Esta ceguera de taller se incrementa cuando factores subjetivos como la nostalgia, el orgullo, las tradiciones familiares, el estatus social y el gusto de estar en el negocio se encuentran presentes. En ocasiones los negocios no solo no generan un adecuado retorno, sino que se encaminan lentamente hacia la quiebra.

Para el consumidor es aún más complicado la valoración de la adquisición de productos y servicios. Nuestra carga subjetiva en nuestro proceso de toma de decisiones tiene un peso especifico aún mayor que en el mundo de los negocios y no nos tomamos el tiempo de evaluar el costo beneficio de nuestras decisiones y peor aún, muchas veces no analizamos alternativas. Difícilmente reflexionamos sobre el retorno de inversión sobre estas adquisiciones porque el retoro es complicado de medir, ya que son factores muy subjetivos y preferimos no hacer muy complejo nuestros procesos de compra.

En el área en donde el retoro de inversión es menos socorrido como herramienta de medición es en el servicio público. En teoría los esfuerzos deberían de estar enfocados en lograr un balance tratando de atender las necesidades más apremiantes y al mismo tiempo lograr que el desarrollo social y económico sea adecuado, maximizado la generación de valor. En este sentido lo que se debe de medir debe de ser el retorno de la inversión en términos de bienestar, en donde evidentemente el incremento equitativo real del ingreso es uno de los factores primordiales. A manera de ejemplo en un área de bienestar que es la seguridad, hemos visto como año tras año la inversión en seguridad y justicia se ha incrementado, desafortunadamente a la par del aumento en la inseguridad. Ante la ausencia de medir el retoro de la inversión, los resultados nos han llevado, por ejemplo, a una escalada de homicidios y de homicidas impunes sin que las autoridades cuestionen la efectividad de las estrategias en términos de la inversión.

En la administración publica el juego se ha convertido en maximizar el retorno en términos electorales, lo cual a distorsionado el objeto original del servicio público.

Son estas ideas una invitación a reflexionar en el ámbito individual, profesional y colectivo sobre el valor de los bienes y servicios con relación a la inversión.


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