/ sábado 19 de octubre de 2019

San Juan Pablo II y el rezo del rosario

Me parece que lo prometido es deuda. Prometí que en un tercer artículo hablaría de Juan Pablo II como un papa mariano. Karol Josef Wojtyla nació en la devoción a la Virgen Czestochowa, patrona de Polonia. Cuando se hizo el papa Juan Pablo II tenía en su capilla privada una imagen de esa Virgen, y pasaba ante ella varias horas en oración.

Para consagrar su pontificado a María se atribuyó el emblema de “Totus tuus” que significa “todo tuyo”. Su papado era de María. En su primer viaje internacional a México, en 1979, quedó prendado de la Virgen de Guadalupe. Como papa escribió la encíclica “Redemptoris mater” sobre la madre del redentor. Siempre tuvo la costumbre de rezar el rosario. Diariamente recitaba los tres misterios del rosario. Sus ocupaciones papales no le impidieron el rosario diario. El atentado contra su vida, las dificultades de salud, cosas que lo obligaron a estar interno en un hospital, le dieron la oportunidad de tener tiempo para el rezo del rosario. Siempre fue un promotor del rosario. Pero lo que mayormente promovió el rezo del rosario fue su documento del 16 de octubre de 2002, llamado en español “Rosario de la Virgen María” (Rosarium Virginis Mariae). Lo publica con motivo del Año Mariano.

Doy algunas de las cosas que trata en el Documento del Rosario: “El rosario es para la contemplación; para rezar por la paz y por la familia; ayuda a comprender a Cristo por medio de María, nos ayuda a comprender el Evangelio; se centra en el crucifijo; la familia que reza unida el rosario, permanece unida; es un tesoro que hay que recuperar.” Con ese documento establece los misterios de la Luz, que se suman a los gozosos, dolorosos y gloriosos.

Un padre de familia agradece al papa Juan Pablo el haberlo motivado a rezar diariamente el rosario con su familia. Eran nueve sus hijos. Por 17 años había rezado el rosario en familia.

Juan Pablo II publicó en 1988 el que es el documento “carta magna” del laicado: “Christifideles Laici” (Los fieles laicos). Contiene toda la teología resultado del Concilio Vaticano II. El papa cierra ese documento con una larga oración a María, a la que llama Virgen Valiente y Virgen Madre. Son las palabras con las que yo quiero terminar esta colaboración editorial: “Virgen María, guíanos y sostennos… para establecer en la tierra la civilización de la verdad y del amor”.

Ojalá, lector agraciado, reces el rosario ahora que es el Mes del Rosario.


Me parece que lo prometido es deuda. Prometí que en un tercer artículo hablaría de Juan Pablo II como un papa mariano. Karol Josef Wojtyla nació en la devoción a la Virgen Czestochowa, patrona de Polonia. Cuando se hizo el papa Juan Pablo II tenía en su capilla privada una imagen de esa Virgen, y pasaba ante ella varias horas en oración.

Para consagrar su pontificado a María se atribuyó el emblema de “Totus tuus” que significa “todo tuyo”. Su papado era de María. En su primer viaje internacional a México, en 1979, quedó prendado de la Virgen de Guadalupe. Como papa escribió la encíclica “Redemptoris mater” sobre la madre del redentor. Siempre tuvo la costumbre de rezar el rosario. Diariamente recitaba los tres misterios del rosario. Sus ocupaciones papales no le impidieron el rosario diario. El atentado contra su vida, las dificultades de salud, cosas que lo obligaron a estar interno en un hospital, le dieron la oportunidad de tener tiempo para el rezo del rosario. Siempre fue un promotor del rosario. Pero lo que mayormente promovió el rezo del rosario fue su documento del 16 de octubre de 2002, llamado en español “Rosario de la Virgen María” (Rosarium Virginis Mariae). Lo publica con motivo del Año Mariano.

Doy algunas de las cosas que trata en el Documento del Rosario: “El rosario es para la contemplación; para rezar por la paz y por la familia; ayuda a comprender a Cristo por medio de María, nos ayuda a comprender el Evangelio; se centra en el crucifijo; la familia que reza unida el rosario, permanece unida; es un tesoro que hay que recuperar.” Con ese documento establece los misterios de la Luz, que se suman a los gozosos, dolorosos y gloriosos.

Un padre de familia agradece al papa Juan Pablo el haberlo motivado a rezar diariamente el rosario con su familia. Eran nueve sus hijos. Por 17 años había rezado el rosario en familia.

Juan Pablo II publicó en 1988 el que es el documento “carta magna” del laicado: “Christifideles Laici” (Los fieles laicos). Contiene toda la teología resultado del Concilio Vaticano II. El papa cierra ese documento con una larga oración a María, a la que llama Virgen Valiente y Virgen Madre. Son las palabras con las que yo quiero terminar esta colaboración editorial: “Virgen María, guíanos y sostennos… para establecer en la tierra la civilización de la verdad y del amor”.

Ojalá, lector agraciado, reces el rosario ahora que es el Mes del Rosario.


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