/ lunes 27 de junio de 2022

Sangre Ancestral

Por: Marco Antonio Sáenz Valenzuela

Hace algunas semanas, nuevamente tuve la oportunidad de visitar la Sierra Tarahumara, el lugar donde reside la sangre ancestral de cada chihuahuense en el mundo.

Después de haber estado fuera de Chihuahua, aproximadamente 6 años, me doy cuenta que no se puede comparar ni el más mínimo detalle de Chihuahua, ya sea en otro estado de México, o en otro país.

Un rasgo muy marcado de los Tarahumaras, es su tranquilidad y paciencia para vender. No hay competitividad entre vendedores, son conscientes de lo importante del trabajo, pero también lo son al saber que el destino les brindará únicamente lo que llegasen a necesitar. Solamente están esperando pacientemente, si venden sus productos, pues ¡bien!, y si no los venden… ¡también!, diferente a los estados vecinos o del sur, que apenas entras a un mercadito, y parece como si te estuvieran obligando a comprar lo que venden.

Ante esta visita, quisiera hacer una breve reflexión en torno al pensamiento o cosmovisión Rarámuri, pues como bien sabemos, son los primeros pobladores de toda la región de la sierra madre occidental. Esto quiere decir que, de alguna u otra forma, tuvieron que empezar a generar respuestas a las interrogantes que les enjaulaban. Por ejemplo, ¿cómo está compuesto el cuerpo humano? ¿cuál es el sentido más profundo de la existencia de cada uno? ¿Qué hay después de la muerte? Y las respuestas fueron surgiendo gracias a lo propiamente experimentado entre los pueblos. Así como en muchas culturas, tuvo que haber un proceso, un camino que lleva tener que dar respuestas más lógicas y no tanto míticas.

Primero que nada, quiero resaltar el hecho de que, nosotros como pueblo Latinoamericano, con sangre Chihuahuense, gracias a la colonización, percibimos el mundo, no desde una cosmovisión meramente regional-chihuahuense congénita, sino desde el pensamiento griego occidental. Esto quiere decir que, lo que pensamos actualmente sobre el cuerpo, alma, mente, etc. Nos viene de una cultura diferente. Me atrevo a decir que la persona (“persona” lamentablemente concebido en términos griegos occidentales) nativa de Chihuahua, ha sido alienada gracias a la colonización.

Quisiera aclarar que no estoy desacreditando los avances tecnológicos, filosóficos, etc. que nos han llegado gracias a la colonización, pero tampoco pongo en vasija de oro lo que trajo la colonización a nuestra tierra. Y uso la palabra colonización en el sentido general de la palabra, abarcando desde una mala evangelización, que en algunos lugares ha terminado hasta hoy en día, en un sincretismo fatal y en una tergiversación de la palabra de Dios, hasta una imposición de actitudes y formas de gobierno.

\u0009El pensamiento primero de nuestros ancestros, si bien, podría pensarse que está basado en una cosmogonía, pero hoy en día sabemos que tiene un tinte racional profundo. La primacía de una explicación mitológica permanecía, no porque tuvieran la incapacidad de razonar, sino porque los mismos factores culturales/históricos les llevaron a afianzar y a cimentar bien las bases de una creencia “religiosa” en torno a su cultura. Con esto, podemos constatar que, como pueblo Chihuahuense, si tenemos una filosofía primera, un pensamiento fundamentado no en normas “mágicas” o “teológicas populares”, sino científicas.

Me conflictúa un poco conocer amigos europeos (sobre todo) y conocidos que han viajado a otros continentes, y se hable que el hombre pre-conquistado no tiene una filosofía propia. ¿Realmente no tenía una filosofía propia? ¿Realmente hoy no seguimos teniendo una filosofía propia? Es un hecho que hoy en día es más evidente, pues somos concebidos desde categorías aristotélicas-platónicas, desde categorías filosóficas europeas occidentales. Sin embargo, antes de la conquista, claro que el hombre ya tenía un razonamiento propio no fundamentado en mitos. Estoy de acuerdo en que eran hombres religiosos (en el sentido estricto de la palabra, no limitándolo a una religión actual), está bien, lo acepto. Pero no por ser hombres religiosos significa que no usaban la razón. Incluso me atrevo a afirmar que las civilizaciones aridoamericanas (de donde somos los Chihuahuenses), oasisamericanas, mesoamericanas e incas, no vieron nacer la razón (al igual que en la antigua Grecia), sino que ellos mismos la fueron construyendo, una razón-ciencia. Trataron de darle orden a los elementos que constituían su realidad, tratan de organizar los conocimientos que ya se tenían.

Los Chihuahuenses/Rarámuris de su tiempo, conocían la realidad, y por el hecho de conocerla, además de tratar de darle un sentido, trataban de transformarla. Ahora, ¿cuál fue el verdadero problema? ¿Realmente es que el hombre Chihuahuense, el hombre del nuevo continente, no tiene una filosofía propia? ¿O es que, además de una imposición religiosa… implícitamente se ha hecho una imposición antropológica occidental europea? ¿Es que la colonización vino a frenar la filosofía propia continental en desarrollo?

“Esencia” es una palabra propiamente de la filosofía europea occidental. A sabiendas que en el nuevo continente tenemos infinidad de palabras: por ejemplo, en Náhuatl “Itéquiya”, refiriéndose a las cosas que traen inscritas algo desde antes en su naturaleza. ¿Suena familiar? Claro, Aristóteles le llamaría “sustancia”, “esencia”. Platón le llamaría “idea eterna”. Y puedo seguir enumerando muchas traducciones. De igual forma, en nuestra cultura Chihuahuense, específicamente en los Tarahumaras/Rarámuris. Se tiene una palabra para describir lo que es y será “desde siempre”: “arewá”.

¿Podemos producir un pensamiento autónomo? Claro que se puede, y lo hacemos.

Aunque esto que voy a escribir está un poco sacado de onda, a mí me da mucho gusto y me pone feliz cuando a veces en reuniones con amigos o grupos de reflexión a los que soy invitado, se cita a los participantes a cierta hora, y siempre terminan llegando media hora después… ¿qué quiere decir esto? Que nuestra naturaleza, que nuestro “Arewá”, es propio, no seguimos un patrón de conquista o colonización, no es europeo ni asiático… cuadrado, obligatorio, determinado, organizado… Hasta cierto punto, lo veo así y quiero plasmarlo con una frase que se me viene en estos instantes a la mente… “el hombre del nuevo continente, el Chihuahuense, no está determinado por el tiempo”.


Por: Marco Antonio Sáenz Valenzuela

Hace algunas semanas, nuevamente tuve la oportunidad de visitar la Sierra Tarahumara, el lugar donde reside la sangre ancestral de cada chihuahuense en el mundo.

Después de haber estado fuera de Chihuahua, aproximadamente 6 años, me doy cuenta que no se puede comparar ni el más mínimo detalle de Chihuahua, ya sea en otro estado de México, o en otro país.

Un rasgo muy marcado de los Tarahumaras, es su tranquilidad y paciencia para vender. No hay competitividad entre vendedores, son conscientes de lo importante del trabajo, pero también lo son al saber que el destino les brindará únicamente lo que llegasen a necesitar. Solamente están esperando pacientemente, si venden sus productos, pues ¡bien!, y si no los venden… ¡también!, diferente a los estados vecinos o del sur, que apenas entras a un mercadito, y parece como si te estuvieran obligando a comprar lo que venden.

Ante esta visita, quisiera hacer una breve reflexión en torno al pensamiento o cosmovisión Rarámuri, pues como bien sabemos, son los primeros pobladores de toda la región de la sierra madre occidental. Esto quiere decir que, de alguna u otra forma, tuvieron que empezar a generar respuestas a las interrogantes que les enjaulaban. Por ejemplo, ¿cómo está compuesto el cuerpo humano? ¿cuál es el sentido más profundo de la existencia de cada uno? ¿Qué hay después de la muerte? Y las respuestas fueron surgiendo gracias a lo propiamente experimentado entre los pueblos. Así como en muchas culturas, tuvo que haber un proceso, un camino que lleva tener que dar respuestas más lógicas y no tanto míticas.

Primero que nada, quiero resaltar el hecho de que, nosotros como pueblo Latinoamericano, con sangre Chihuahuense, gracias a la colonización, percibimos el mundo, no desde una cosmovisión meramente regional-chihuahuense congénita, sino desde el pensamiento griego occidental. Esto quiere decir que, lo que pensamos actualmente sobre el cuerpo, alma, mente, etc. Nos viene de una cultura diferente. Me atrevo a decir que la persona (“persona” lamentablemente concebido en términos griegos occidentales) nativa de Chihuahua, ha sido alienada gracias a la colonización.

Quisiera aclarar que no estoy desacreditando los avances tecnológicos, filosóficos, etc. que nos han llegado gracias a la colonización, pero tampoco pongo en vasija de oro lo que trajo la colonización a nuestra tierra. Y uso la palabra colonización en el sentido general de la palabra, abarcando desde una mala evangelización, que en algunos lugares ha terminado hasta hoy en día, en un sincretismo fatal y en una tergiversación de la palabra de Dios, hasta una imposición de actitudes y formas de gobierno.

\u0009El pensamiento primero de nuestros ancestros, si bien, podría pensarse que está basado en una cosmogonía, pero hoy en día sabemos que tiene un tinte racional profundo. La primacía de una explicación mitológica permanecía, no porque tuvieran la incapacidad de razonar, sino porque los mismos factores culturales/históricos les llevaron a afianzar y a cimentar bien las bases de una creencia “religiosa” en torno a su cultura. Con esto, podemos constatar que, como pueblo Chihuahuense, si tenemos una filosofía primera, un pensamiento fundamentado no en normas “mágicas” o “teológicas populares”, sino científicas.

Me conflictúa un poco conocer amigos europeos (sobre todo) y conocidos que han viajado a otros continentes, y se hable que el hombre pre-conquistado no tiene una filosofía propia. ¿Realmente no tenía una filosofía propia? ¿Realmente hoy no seguimos teniendo una filosofía propia? Es un hecho que hoy en día es más evidente, pues somos concebidos desde categorías aristotélicas-platónicas, desde categorías filosóficas europeas occidentales. Sin embargo, antes de la conquista, claro que el hombre ya tenía un razonamiento propio no fundamentado en mitos. Estoy de acuerdo en que eran hombres religiosos (en el sentido estricto de la palabra, no limitándolo a una religión actual), está bien, lo acepto. Pero no por ser hombres religiosos significa que no usaban la razón. Incluso me atrevo a afirmar que las civilizaciones aridoamericanas (de donde somos los Chihuahuenses), oasisamericanas, mesoamericanas e incas, no vieron nacer la razón (al igual que en la antigua Grecia), sino que ellos mismos la fueron construyendo, una razón-ciencia. Trataron de darle orden a los elementos que constituían su realidad, tratan de organizar los conocimientos que ya se tenían.

Los Chihuahuenses/Rarámuris de su tiempo, conocían la realidad, y por el hecho de conocerla, además de tratar de darle un sentido, trataban de transformarla. Ahora, ¿cuál fue el verdadero problema? ¿Realmente es que el hombre Chihuahuense, el hombre del nuevo continente, no tiene una filosofía propia? ¿O es que, además de una imposición religiosa… implícitamente se ha hecho una imposición antropológica occidental europea? ¿Es que la colonización vino a frenar la filosofía propia continental en desarrollo?

“Esencia” es una palabra propiamente de la filosofía europea occidental. A sabiendas que en el nuevo continente tenemos infinidad de palabras: por ejemplo, en Náhuatl “Itéquiya”, refiriéndose a las cosas que traen inscritas algo desde antes en su naturaleza. ¿Suena familiar? Claro, Aristóteles le llamaría “sustancia”, “esencia”. Platón le llamaría “idea eterna”. Y puedo seguir enumerando muchas traducciones. De igual forma, en nuestra cultura Chihuahuense, específicamente en los Tarahumaras/Rarámuris. Se tiene una palabra para describir lo que es y será “desde siempre”: “arewá”.

¿Podemos producir un pensamiento autónomo? Claro que se puede, y lo hacemos.

Aunque esto que voy a escribir está un poco sacado de onda, a mí me da mucho gusto y me pone feliz cuando a veces en reuniones con amigos o grupos de reflexión a los que soy invitado, se cita a los participantes a cierta hora, y siempre terminan llegando media hora después… ¿qué quiere decir esto? Que nuestra naturaleza, que nuestro “Arewá”, es propio, no seguimos un patrón de conquista o colonización, no es europeo ni asiático… cuadrado, obligatorio, determinado, organizado… Hasta cierto punto, lo veo así y quiero plasmarlo con una frase que se me viene en estos instantes a la mente… “el hombre del nuevo continente, el Chihuahuense, no está determinado por el tiempo”.


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