/ viernes 20 de diciembre de 2019

Seguiré confiando

“Como es nuestra confianza, es nuestra capacidad”

- William Hazlitt -

Debo serles sincero, me gusta el futbol, pero el soccer, no el americano, a éste último ni le entiendo ni pretendo entenderle, pero con el soccer sí me apasiono y me entusiasmo. Siempre que me preguntan el equipo al que le voy y cuando escuchan mi fatídica respuesta me voltean a ver con cara de pena como diciendo: “pobrecito”; y es que irle al Cruz Azul no es nada fácil, sin embargo, apoyaré a la máquina hasta que gane y a pesar de ello, pos luego. Otros están peor, le van al América y no digo nada, allá ellos.

Los aficionados al equipo celeste cada temporada reforzamos nuestra debilitada esperanza deportiva y volvemos a confiar, y es que la confianza siempre deriva de las acciones que se toman y en este caso los directivos del equipo han transferido y comprado jugadores que en la teoría se supone vienen a darle otro dinamismo al conjunto, pero en la práctica siguen quedándose en el “ya merito” o hasta un poquito peor, aumentando con ello el sufrimiento de sus seguidores y los memes en las redes sociales que se pintan solas para acabar de hacer garras al desesperado cruzazulino.

Cuando la confianza desaparece, en cualquier terreno que tratemos, el camino por volverla a conquistar es difícil y a veces imposible de encontrar; en relaciones de amistad basta un solo acto de decepción para no volver a confiar en ese ser que se hacía llamar nuestro amigo y que tarde o temprano nos permitió darnos cuenta de la triste realidad. Aquel que deja de ser tu amigo, nunca lo fue y todo, absolutamente todo, tiene que ver con la confianza.

Cuando se confía en alguien y éste nos falla nos volvemos de alguna manera más reservados a la hora de brindar nuestra confianza a otros, es normal, pero tener miedo a confiar ya cae en el terreno de la enfermedad llamada “pisantrofobia” y tiene que ver con una cadena de experiencias negativas cuyas reacciones se manifiestan en frustración, tristeza, enojo, baja autoestima y desilusión.

La mal llamada “clase política” tiene mucho tiempo en que experimenta una pérdida de confianza por parte del pueblo hacia ellos, los motivos sobran y aunque pudiera haber aquel político con buenas intenciones, la masa termina llevándoselo. Gran reto tiene el gobierno de Andrés Manuel que, a un año de su llegada, esa confianza recibida a través de las urnas pareciera que se va disipando. ¿Confiaremos en los siguientes años?, qué feo que la respuesta sea: No nos queda de otra. Ande pues.

Punto y aparte

Esta confiada columna les desea que tengan muy feliz Navidad en compañía de sus seres queridos, esperando que los Rayados de Monterrey nos den el mejor regalo. Venga.


“Como es nuestra confianza, es nuestra capacidad”

- William Hazlitt -

Debo serles sincero, me gusta el futbol, pero el soccer, no el americano, a éste último ni le entiendo ni pretendo entenderle, pero con el soccer sí me apasiono y me entusiasmo. Siempre que me preguntan el equipo al que le voy y cuando escuchan mi fatídica respuesta me voltean a ver con cara de pena como diciendo: “pobrecito”; y es que irle al Cruz Azul no es nada fácil, sin embargo, apoyaré a la máquina hasta que gane y a pesar de ello, pos luego. Otros están peor, le van al América y no digo nada, allá ellos.

Los aficionados al equipo celeste cada temporada reforzamos nuestra debilitada esperanza deportiva y volvemos a confiar, y es que la confianza siempre deriva de las acciones que se toman y en este caso los directivos del equipo han transferido y comprado jugadores que en la teoría se supone vienen a darle otro dinamismo al conjunto, pero en la práctica siguen quedándose en el “ya merito” o hasta un poquito peor, aumentando con ello el sufrimiento de sus seguidores y los memes en las redes sociales que se pintan solas para acabar de hacer garras al desesperado cruzazulino.

Cuando la confianza desaparece, en cualquier terreno que tratemos, el camino por volverla a conquistar es difícil y a veces imposible de encontrar; en relaciones de amistad basta un solo acto de decepción para no volver a confiar en ese ser que se hacía llamar nuestro amigo y que tarde o temprano nos permitió darnos cuenta de la triste realidad. Aquel que deja de ser tu amigo, nunca lo fue y todo, absolutamente todo, tiene que ver con la confianza.

Cuando se confía en alguien y éste nos falla nos volvemos de alguna manera más reservados a la hora de brindar nuestra confianza a otros, es normal, pero tener miedo a confiar ya cae en el terreno de la enfermedad llamada “pisantrofobia” y tiene que ver con una cadena de experiencias negativas cuyas reacciones se manifiestan en frustración, tristeza, enojo, baja autoestima y desilusión.

La mal llamada “clase política” tiene mucho tiempo en que experimenta una pérdida de confianza por parte del pueblo hacia ellos, los motivos sobran y aunque pudiera haber aquel político con buenas intenciones, la masa termina llevándoselo. Gran reto tiene el gobierno de Andrés Manuel que, a un año de su llegada, esa confianza recibida a través de las urnas pareciera que se va disipando. ¿Confiaremos en los siguientes años?, qué feo que la respuesta sea: No nos queda de otra. Ande pues.

Punto y aparte

Esta confiada columna les desea que tengan muy feliz Navidad en compañía de sus seres queridos, esperando que los Rayados de Monterrey nos den el mejor regalo. Venga.


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