/ viernes 13 de septiembre de 2019

Sobre los jóvenes construyendo el futuro

Aunque pareciera que la decisión de reducir en 36% el presupuesto al programa Jóvenes Construyendo el Futuro se debe a que los jóvenes no han atendido (como se esperaba) el llamado de la 4T para construir el futuro, lo cierto es que se debe a las fallas de origen de dicho programa.
No se trata pues de que los jóvenes no quieran construir el futuro; se trata de entender cómo es que los jóvenes asumen el pasado, conciben el presente e imaginan el futuro, cosa que el gobierno de la 4T no consideró al momento de implementar el citado programa.
Con evidentes deficiencias en la planeación (si es que la hubo) y en la implementación, Jóvenes Construyendo el Futuro comenzó a operar a lo largo y ancho del país y, además, sin tomar en cuenta aspectos como los que arrojó la Encuesta Global Millennials 2018, realizada en 36 países (incluyendo a México) por Deloitte, un reconocido (a nivel internacional) despacho privado especializado en servicios profesionales.
En análisis de Deloitte señala que los jóvenes de la “generación millennial” y la “generación Z” (a las que pertenecen los becarios del mencionado programa federal) están decepcionados de los negocios y no están preparados para la denominada Cuarta Revolución Industrial.
En ese sentido, el estudio también muestra que dichas generaciones se sienten incómodas acerca del futuro, y debido a un mundo cada vez más complejo. “Se sienten pesimistas sobre las perspectivas de progreso político y social, junto con otras preocupaciones sobre seguridad, igualdad social y sostenibilidad del medioambiente”.
Que no quede duda: los jóvenes quieren sí construir el futuro (su futuro). Sin embargo, con el resultado poco exitoso que ha tenido el programa federal en cuestión, queda claro que no quieren construirlo en los términos en los que la visión simplista y errónea del gobierno de la 4T ha establecido para tal fin.
Y es que si bien es cierto que -de momento- el programa ha “sacado del apuro” a un buen número de jóvenes, también es cierto que de seguir con las irregularidades (estadísticas y operativas) que se han detectado, sin tomar en cuenta la opinión de los jóvenes, sin encontrar una verdadera solución al problema del desempleo juvenil y sin actuar eficazmente en contra el fenómeno de abandono y la deserción escolar, los jóvenes mexicanos no sólo no podrán construir el futuro que la 4T visualiza para ellos, sino que ni si quiera podrán edificar un presente digno.
Finalizo en esta ocasión citando una frase atribuida al periodista, escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti: “Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos, y el mundo está como está, ¿no será que debemos prestar más atención a los jóvenes?”.


http://laecita.wordpress.com

Aunque pareciera que la decisión de reducir en 36% el presupuesto al programa Jóvenes Construyendo el Futuro se debe a que los jóvenes no han atendido (como se esperaba) el llamado de la 4T para construir el futuro, lo cierto es que se debe a las fallas de origen de dicho programa.
No se trata pues de que los jóvenes no quieran construir el futuro; se trata de entender cómo es que los jóvenes asumen el pasado, conciben el presente e imaginan el futuro, cosa que el gobierno de la 4T no consideró al momento de implementar el citado programa.
Con evidentes deficiencias en la planeación (si es que la hubo) y en la implementación, Jóvenes Construyendo el Futuro comenzó a operar a lo largo y ancho del país y, además, sin tomar en cuenta aspectos como los que arrojó la Encuesta Global Millennials 2018, realizada en 36 países (incluyendo a México) por Deloitte, un reconocido (a nivel internacional) despacho privado especializado en servicios profesionales.
En análisis de Deloitte señala que los jóvenes de la “generación millennial” y la “generación Z” (a las que pertenecen los becarios del mencionado programa federal) están decepcionados de los negocios y no están preparados para la denominada Cuarta Revolución Industrial.
En ese sentido, el estudio también muestra que dichas generaciones se sienten incómodas acerca del futuro, y debido a un mundo cada vez más complejo. “Se sienten pesimistas sobre las perspectivas de progreso político y social, junto con otras preocupaciones sobre seguridad, igualdad social y sostenibilidad del medioambiente”.
Que no quede duda: los jóvenes quieren sí construir el futuro (su futuro). Sin embargo, con el resultado poco exitoso que ha tenido el programa federal en cuestión, queda claro que no quieren construirlo en los términos en los que la visión simplista y errónea del gobierno de la 4T ha establecido para tal fin.
Y es que si bien es cierto que -de momento- el programa ha “sacado del apuro” a un buen número de jóvenes, también es cierto que de seguir con las irregularidades (estadísticas y operativas) que se han detectado, sin tomar en cuenta la opinión de los jóvenes, sin encontrar una verdadera solución al problema del desempleo juvenil y sin actuar eficazmente en contra el fenómeno de abandono y la deserción escolar, los jóvenes mexicanos no sólo no podrán construir el futuro que la 4T visualiza para ellos, sino que ni si quiera podrán edificar un presente digno.
Finalizo en esta ocasión citando una frase atribuida al periodista, escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti: “Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos, y el mundo está como está, ¿no será que debemos prestar más atención a los jóvenes?”.


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