/ miércoles 5 de junio de 2019

Son los números

Dice Luis Rubio, comentarista de Uno TV: “México necesita soluciones, no confrontaciones”, éstas, precisa, se originan por el tiempo entre la toma de decisiones del Gobierno y el lapso en que la población las visibiliza.

Continúa: “Las demandas de la sociedad son normales, porque quiere soluciones inmediatas a sus problemas particulares que, de no darse, se traducen en tensiones permanentes, a lo que contribuyen… las redes sociales”.

Sin embargo, agrega, para el caso de México “tanta confrontación está generando una falta de soluciones adecuadas... que influyen sobre el futuro y la economía del país”.

Y sí, el debate, la confrontación, deberían haber cesado o al menos haberse atenuado después del 2 de julio de 2018, cuando López Obrador obtuvo un alto grado de legitimidad para aplicar su llamada “Cuarta Transformación de México”.

Lo debatible es que algunas de las promesas de campaña empezaron a cumplirse al margen del orden constitucional, como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, admitida mediante una consulta no acreditada y a propuesta de AMLO en calidad de presidente electo.

En cuanto a las conferencias mañaneras, mientras al periodista Jorge Ramos le parecen “maravillosas”; para otros, generan ruido y dan de qué hablar, no logran posicionar la agenda.

Ante la falta de resultados, sirven para estigmatizar a periodistas con el calificativo de prensa “fifí”, o cualquier voz crítica… lo cual cancela la pluralidad del debate público.

No obstante, la realidad se impone. Pablo Hiriart (El Financiero 03-06-2019) aporta algunos datos:

Empresarios y políticos ofrecieron su respaldo al presidente López Obrador ante la embestida de Donald Trump.

Que AMLO deje de dividir con improperios a la mitad de la población todas las mañanas. La economía vive el peor momento desde 2009 y la inseguridad es la mayor de la historia. De acuerdo con el Inegi la economía crece a 0.1%.

Tiraron la economía. Demolieron la confianza de los inversionistas.

Cancelaron las obras del aeropuerto, financiado en un 70% por el sector privado, y harán otro en Santa Lucía, que saldrá 66% más cara que terminar Texcoco.

Congelaron la reforma energética. Destruyeron el programa de Zonas Económicas Especiales, en los estados más pobres del sur.

En el sistema de salud pública hay retención de presupuesto para hospitales, desabasto de medicinas, insumos y recorte de personal de confianza.

Bajaron el sueldo a médicos pasantes.

Todo eso hay que corregirlo. Sería en beneficio del país ahora que se necesita buen juicio y pasos hacia adelante, no hacia atrás.

Dice Luis Rubio, comentarista de Uno TV: “México necesita soluciones, no confrontaciones”, éstas, precisa, se originan por el tiempo entre la toma de decisiones del Gobierno y el lapso en que la población las visibiliza.

Continúa: “Las demandas de la sociedad son normales, porque quiere soluciones inmediatas a sus problemas particulares que, de no darse, se traducen en tensiones permanentes, a lo que contribuyen… las redes sociales”.

Sin embargo, agrega, para el caso de México “tanta confrontación está generando una falta de soluciones adecuadas... que influyen sobre el futuro y la economía del país”.

Y sí, el debate, la confrontación, deberían haber cesado o al menos haberse atenuado después del 2 de julio de 2018, cuando López Obrador obtuvo un alto grado de legitimidad para aplicar su llamada “Cuarta Transformación de México”.

Lo debatible es que algunas de las promesas de campaña empezaron a cumplirse al margen del orden constitucional, como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, admitida mediante una consulta no acreditada y a propuesta de AMLO en calidad de presidente electo.

En cuanto a las conferencias mañaneras, mientras al periodista Jorge Ramos le parecen “maravillosas”; para otros, generan ruido y dan de qué hablar, no logran posicionar la agenda.

Ante la falta de resultados, sirven para estigmatizar a periodistas con el calificativo de prensa “fifí”, o cualquier voz crítica… lo cual cancela la pluralidad del debate público.

No obstante, la realidad se impone. Pablo Hiriart (El Financiero 03-06-2019) aporta algunos datos:

Empresarios y políticos ofrecieron su respaldo al presidente López Obrador ante la embestida de Donald Trump.

Que AMLO deje de dividir con improperios a la mitad de la población todas las mañanas. La economía vive el peor momento desde 2009 y la inseguridad es la mayor de la historia. De acuerdo con el Inegi la economía crece a 0.1%.

Tiraron la economía. Demolieron la confianza de los inversionistas.

Cancelaron las obras del aeropuerto, financiado en un 70% por el sector privado, y harán otro en Santa Lucía, que saldrá 66% más cara que terminar Texcoco.

Congelaron la reforma energética. Destruyeron el programa de Zonas Económicas Especiales, en los estados más pobres del sur.

En el sistema de salud pública hay retención de presupuesto para hospitales, desabasto de medicinas, insumos y recorte de personal de confianza.

Bajaron el sueldo a médicos pasantes.

Todo eso hay que corregirlo. Sería en beneficio del país ahora que se necesita buen juicio y pasos hacia adelante, no hacia atrás.

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