/ viernes 25 de enero de 2019

Tiempo al tiempo

Para cuando usted, estimado lector, esté leyendo esto, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, estará cumpliendo aproximadamente un mes y veinticinco días de haber asumido el poder, o la responsabilidad más grande que un mexicano pueda tener, sería una aberración exigirle resultados inmediatos de solución a la problemática que tiene nuestro país, no es fácil. Más bien dicho, no le será fácil resolverlos en los próximos seis años; muchos problemas son añejos y no hubo la voluntad de resolverlos a quienes en ese momento tuvieron la honrosa responsabilidad suprema de llevar las riendas de este país.

Otra cosa, el señor no es Dios, y menos tiene la varita mágica, es humano y como tal ha tenido, tiene y seguirá teniendo errores, que ojalá y no sean de relevancia negativa para la buena marcha de su gobierno, y en perjuicio de la sociedad mexicana, sobre todo en lo que corresponde a la producción, economía y educación, y el combate a la corrupción obviamente, primordialmente, él sabe y debe ser consciente, de que esta oportunidad que él con tenacidad logró hay que aprovecharla, tal vez de no ser un excelente presidente, pero sí que no le vayan a escupir la tumba cuando el Creador le recoja.

Para un servidor como ciudadano, ha tenido un inicio de altos y bajos, decisiones desafortunadas, otras no tanto, y una sí muy plausible, el descubrimiento de cómo durante desde la época de Luis Echeverría, nuestra nación había sido saqueada vil, corriente, descarada, solapada y todo lo que usted guste agregarle, por malos gobernantes, administradores, líderes sindicales, empresarios locales y foráneos, con la deshumana protección de los presidentes y directores de Pemex en turno, no se vale, algo tan preciado como nuestro petróleo, que nuestros ductos de transportación fueron convertidos en cribas, por una manada de pelafustanes, amparados en el poder, y la complicidad oficial en todos sus niveles.

Pero aún hay más, dicen que en nuestras plataformas instaladas en el mar, textualmente el Golfo de México, también, oiga usted, qué clase de autoridades teníamos y tenemos, bien por el presidente, ahora que destape la cloaca también de todos los sindicatos, y se investigue a los actuales y anteriores dirigentes, que Hacienda investigue los capitales, no sólo a nivel nacional, nooo… estatales también, hay mucha tela de dónde cortar, es por eso que les digo que no le alcanzará el tiempo, ni las cárceles para meter a tanto malandrín de cuello blanco, qué bárbaros, y así quieren que Dios les perdone, ¿pues cómo? A ver si usted averigua de qué manera, esto no debe ni puede continuar así. Debe seguir Teléfonos de México, Comisión Federal de Electricidad, ¿por qué no? y todas las descentralizadas, allí existe mucha podredumbre.

Para cuando usted, estimado lector, esté leyendo esto, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, estará cumpliendo aproximadamente un mes y veinticinco días de haber asumido el poder, o la responsabilidad más grande que un mexicano pueda tener, sería una aberración exigirle resultados inmediatos de solución a la problemática que tiene nuestro país, no es fácil. Más bien dicho, no le será fácil resolverlos en los próximos seis años; muchos problemas son añejos y no hubo la voluntad de resolverlos a quienes en ese momento tuvieron la honrosa responsabilidad suprema de llevar las riendas de este país.

Otra cosa, el señor no es Dios, y menos tiene la varita mágica, es humano y como tal ha tenido, tiene y seguirá teniendo errores, que ojalá y no sean de relevancia negativa para la buena marcha de su gobierno, y en perjuicio de la sociedad mexicana, sobre todo en lo que corresponde a la producción, economía y educación, y el combate a la corrupción obviamente, primordialmente, él sabe y debe ser consciente, de que esta oportunidad que él con tenacidad logró hay que aprovecharla, tal vez de no ser un excelente presidente, pero sí que no le vayan a escupir la tumba cuando el Creador le recoja.

Para un servidor como ciudadano, ha tenido un inicio de altos y bajos, decisiones desafortunadas, otras no tanto, y una sí muy plausible, el descubrimiento de cómo durante desde la época de Luis Echeverría, nuestra nación había sido saqueada vil, corriente, descarada, solapada y todo lo que usted guste agregarle, por malos gobernantes, administradores, líderes sindicales, empresarios locales y foráneos, con la deshumana protección de los presidentes y directores de Pemex en turno, no se vale, algo tan preciado como nuestro petróleo, que nuestros ductos de transportación fueron convertidos en cribas, por una manada de pelafustanes, amparados en el poder, y la complicidad oficial en todos sus niveles.

Pero aún hay más, dicen que en nuestras plataformas instaladas en el mar, textualmente el Golfo de México, también, oiga usted, qué clase de autoridades teníamos y tenemos, bien por el presidente, ahora que destape la cloaca también de todos los sindicatos, y se investigue a los actuales y anteriores dirigentes, que Hacienda investigue los capitales, no sólo a nivel nacional, nooo… estatales también, hay mucha tela de dónde cortar, es por eso que les digo que no le alcanzará el tiempo, ni las cárceles para meter a tanto malandrín de cuello blanco, qué bárbaros, y así quieren que Dios les perdone, ¿pues cómo? A ver si usted averigua de qué manera, esto no debe ni puede continuar así. Debe seguir Teléfonos de México, Comisión Federal de Electricidad, ¿por qué no? y todas las descentralizadas, allí existe mucha podredumbre.

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