Tinta sin cera | Niños felices hoy, adultos con futuro mañana
El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se conmemoró el pasado 12 de junio, sin embargo, todos tenemos el compromiso de prevenir y denunciar los casos en que niñas, niños y adolescentes se vean afectados por desempeñar trabajos que pueda perjudicar su salud, educación o en su caso impedir su adecuado desarrollo mental y físico.
La regulación del trabajo infantil tiene antecedentes en las Leyes de las Indias, el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana (1856), así mismo. Lerdo de Tejada (1873) expidió una ley que prohibía el trabajo de menores de 10 años. Es en 1917 que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 123 fracciones II y III que prohibió el trabajo de menores de dieciséis años.
Actualmente este artículo establece que está prohibida la utilización del trabajo de personas menores de 15 años en su fracción II. En correspondencia con la Constitución, la Ley Federal del Trabajo (LFT) en su artículo 22 Bis insta dicha prohibición.
El trabajo infantil es considerado cuando niñas, niños y adolescentes de entre 5 a 17 años participan en una o más formas de trabajo no permitidas.
Son clasificadas como ocupación no permitida las que realizan personas de este grupo de edad en la producción de bienes y servicios destinados al mercado, o en ocupaciones de sectores económicos, lugares o actividades peligrosas. Incluye a quienes realizan quehaceres domésticos no remunerados en sus propios hogares en condiciones no adecuadas que las realizan durante horarios prolongados o en condiciones peligrosas o riesgosas.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en México 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años realizaban trabajo infantil, la ocupación no permitida en la producción económica fue de 2.1 millones; de los cuales, 1.5 millones eran niños y 0.6 millones eran niñas.
Las principales razones por las que muchas niñas y niños trabajan son para pagar su escuela o solventar sus propios gastos; porque en su hogar necesitan mayores ingresos; para aprender un oficio; entre otros. En las zonas rurales y semirurales aumenta el porcentaje de trabajo infantil de manera considerable, por ello las autoridades deben intervenir en el problema, así como situaciones de prostitución, delincuencia, pornografía, etc., donde se involucra a menores de edad.
¿Cuántas ocasiones? hemos presenciado este escenario al recorrer nuestro camino al trabajo, a la escuela o simplemente al salir a dar un paseo. Podemos observar niños pidiendo dinero a cambio de un dulce, limpiando parabrisas, haciendo malabares, trabajando en basureros, por mencionar algunos. Una de las consecuencias es que el trabajo infantil afecta en la asistencia y rendimiento de las niñas y niños en la escuela, y en el peor de los casos el abandono de sus estudios.
El desarrollo de nuestra niñez es un tema primordial ya que adquirimos a esta edad diversas habilidades motrices, físicas y emocionales que repercutirán en el adulto que seamos mañana. Es de suma importancia que demos a todas las niñas y niños un adecuado desarrollo, el cual no se vea opacado por una vida laboral anticipada.
La próxima administración del gobierno federal tiene que continuar con los programas y políticas sociales que se encuentran encaminadas en reducir la pobreza, mejorar la vivienda, salud y trabajo.
Maestro en Ciencias Penales. Director del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral en el Estado.
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