/ sábado 20 de julio de 2019

¿Un PAN pro LGTBI…? (1a. parte)

“El presidente del Congreso del Estado, Jesús Villarreal Macías, se disculpó ante grupos provida, porque ni él ni su bancada estudiaron el dictamen donde aprobaron el decreto con matices progénero LXVI/RFCNT/0354/2019”. En los últimos años hemos escuchado a las parejas de homosexuales y lesbianas exigir el derecho de formar legalmente familias y denominar a sus convenios de pareja matrimonio, reclamo que legisladores morenos de la 4T apoyan.

Pero la familia no es un derecho, es un hecho, un acontecimiento y un fenómeno sexual, biológico, antropológico y social, que durante miles de años ha practicado la especie humana para tener amor, sexo, seguridad emocional y decendencia, un lugar para cuidar a los enfermos y los viejos, una organización estable para defenderse y sobrevivir ante los desafíos y las amenazas de la vida.

Hace miles de años el matrimonio adquirió primero una dimensión mágica y después religiosa, en el proceso de fundar familias que funcionaron como célula básica de la sociedad, donde hombre y mujer especializaron funciones y responsabilidades, ante un entorno hostil donde el hombre tomó el control generando el modelo sociocultural del patriarcado hoy rebasado y desacreditado.

A lo largo de la historia hubo momentos antes del cristianismo, como en Roma, Atenas, Mesopotamia, etc., donde la acumulación de riqueza y seres humanos en metrópolis flexibilizó las restricciones, aceptando el homosexualismo y lesbianismo como distracción en algunas parejas casadas, romance con más jóvenes, donde al derecho y la religión romana no se les ocurrió modificar la familia o llamar matrimonio que dos hombres o dos mujeres compartieran el mismo lecho y techo.

El aprendizaje e imitación de los roles masculino y femenino, así como su influencia filogenética permitió la supervivencia de la raza humana. No fue fruto de una conspiración para crear el poder patriarcal, donde el mismo patriarcado fue un modelo de organización que emerge para que la humanidad pudiera sobrevivir.

Fue a partir del surgimiento del Estado Benefactor con Bismark en Alemania a finales del siglo XIX, para frenar las insurrecciones marxistas, que los gobiernos instituyen la seguridad social, que dará pie a la creación de hospitales, clínicas, guarderías, asilos, pensiones por jubilación, incapacidad, viudez, etc.

Momento fundacional que inicia la liberación de la mujer de la pesada y absorbente carga de administrar el hogar y cuidar a la familia, que limitaba o de plano le impedía salir a estudiar, trabajar y participar activamente en las actividades que habían ejercido los hombres por miles de años. (Continuará).


“El presidente del Congreso del Estado, Jesús Villarreal Macías, se disculpó ante grupos provida, porque ni él ni su bancada estudiaron el dictamen donde aprobaron el decreto con matices progénero LXVI/RFCNT/0354/2019”. En los últimos años hemos escuchado a las parejas de homosexuales y lesbianas exigir el derecho de formar legalmente familias y denominar a sus convenios de pareja matrimonio, reclamo que legisladores morenos de la 4T apoyan.

Pero la familia no es un derecho, es un hecho, un acontecimiento y un fenómeno sexual, biológico, antropológico y social, que durante miles de años ha practicado la especie humana para tener amor, sexo, seguridad emocional y decendencia, un lugar para cuidar a los enfermos y los viejos, una organización estable para defenderse y sobrevivir ante los desafíos y las amenazas de la vida.

Hace miles de años el matrimonio adquirió primero una dimensión mágica y después religiosa, en el proceso de fundar familias que funcionaron como célula básica de la sociedad, donde hombre y mujer especializaron funciones y responsabilidades, ante un entorno hostil donde el hombre tomó el control generando el modelo sociocultural del patriarcado hoy rebasado y desacreditado.

A lo largo de la historia hubo momentos antes del cristianismo, como en Roma, Atenas, Mesopotamia, etc., donde la acumulación de riqueza y seres humanos en metrópolis flexibilizó las restricciones, aceptando el homosexualismo y lesbianismo como distracción en algunas parejas casadas, romance con más jóvenes, donde al derecho y la religión romana no se les ocurrió modificar la familia o llamar matrimonio que dos hombres o dos mujeres compartieran el mismo lecho y techo.

El aprendizaje e imitación de los roles masculino y femenino, así como su influencia filogenética permitió la supervivencia de la raza humana. No fue fruto de una conspiración para crear el poder patriarcal, donde el mismo patriarcado fue un modelo de organización que emerge para que la humanidad pudiera sobrevivir.

Fue a partir del surgimiento del Estado Benefactor con Bismark en Alemania a finales del siglo XIX, para frenar las insurrecciones marxistas, que los gobiernos instituyen la seguridad social, que dará pie a la creación de hospitales, clínicas, guarderías, asilos, pensiones por jubilación, incapacidad, viudez, etc.

Momento fundacional que inicia la liberación de la mujer de la pesada y absorbente carga de administrar el hogar y cuidar a la familia, que limitaba o de plano le impedía salir a estudiar, trabajar y participar activamente en las actividades que habían ejercido los hombres por miles de años. (Continuará).


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