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Alerta iglesia vs “sacerdotes piratas”

  • Paloma Sánchez
  • en Chihuahua

“Sin el trámite canónico correspondiente, es ilícito y nulo. Se está cometiendo una falta contra el sacramento y además el matrimonio, así celebrado, es inválido, la Iglesia no lo reconoce como matrimonio”, expresó el vocero de la Arquidiócesis de Chihuahua, Gustavo Enrique Sánchez Prieto sobre las celebraciones religiosas de parejas fuera de recintos consagrados.

El padre Negris declaró que el punto de referencia para la celebración del matrimonio es su parroquia y su párroco, y cuando invitan a algún sacerdote diocesano, los va a remitir a la parroquia correspondiente. Destacó que el problema es cuando celebran sacerdotes de fuera de la provincia eclesiástica, porque en más de una ocasión sucede que invitan a ‘sacerdotes piratas’.

“Hay sacerdotes piratas, que son hermanos que fueron ordenados sacerdotes y que están ordinariamente suspendidos en el oficio de su ministerio por el obispo respectivo, o definitivamente, son personas que a veces usurpan funciones”, dijo.

Señaló que cuando usurpan funciones, sí se puede aludir el delito del orden civil, pero cuando las familias por ignorancia religiosa o por presiones sociales o por comodidad personal, deciden invitar a tal o cual ‘padre’ que les va a celebrar el matrimonio y que no les pide ningún requisito, es donde el matrimonio es ilícito y nulo, y hay una sanción canónica también para el sacerdote que está cayendo en ese tipo de cosas.

Y enfatizó, “no podemos caer en simulaciones, en decir, ‘sabemos que no nos podemos casar por la Iglesia, pero vamos a tener una reunión para celebrar nuestro evento social, y va a ir un padre a darnos la bendición’. No es lícita la simulación. Para que una boda sea válida, tiene que haber delegación del párroco, y el sacerdote con las licencias ministeriales en vigor; el lugar en el que se está celebrando el matrimonio. En una celebración social, no puede haber celebración, podemos orar por quienes están iniciando esa nueva unión, pero, no puede haber una acción que asemeje de alguna forma el sacramento del matrimonio”.

Sánchez Prieto puntualizó que durante la celebración religiosa resulta que encontraron al padre en la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, o en Estados Unidos, se lo traen y viene de San Francisco y la celebración es más para despertar sospecha, que para despertar gusto.

Para finalizar, invitó a la comunidad en general y particularmente para estos salones de eventos que tienen alguna construcción semejante a una capilla, “que se abstengan de promover las celebraciones allí, porque las personas, viendo la ‘capilla’, se sienten tentadas a ver nada más al ministro, y a veces llevan ministros no católicos para la supuesta celebración del matrimonio y ahí es donde el católico tiene que hacer las cosas católicamente, no puede decir, ‘yo lo hago a mi manera, al cabo, Dios es muy grande y nos escucha siempre’. No hay que jugar ni con Dios ni con la Iglesia, y el ministro no tiene que prestarse a este tipo de manipulaciones o de negocios”.