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Crisis gubernativa

  • José Francisco Rivera Medrano

Que Dios nos agarre confesados, si le sucede también al  actual gobernador Corral, porque aparte de la corrupción tan descarada del marrano de Duarte y demás compinches, marranos igual que él, con el debido respeto a tan sabrosos animalitos, unos de los factores principales que les sucedieron a tan ilustres personajes fue: la incapacidad de administrar y atarles las manos para que no le metieran las manos al cajón a los funcionarios públicos de todos los niveles, sabores y colores, y si el jefe lo hacía, ¿por qué nosotros no? Y más si había el famosísimo “moche”, que no lo dudo ni tantito. ¿Y qué pasó? Tenemos una crisis gubernativa tremenda, y lo que es “pior”, que no peor, que la sociedad ya empieza a visualizar, que dudan que la actual  Administración pueda resolverla, en lo personal sigo dando mi voto de confianza como ciudadano, sé que sí lo harán, si no imagínese a dónde vamos a dar, sólo que el titular actual deberá tener mucho temple, mano dura, inteligencia, prudencia y valor para hacerlo. No va a ser fácil, requiere de mucho apoyo de toda la sociedad y no se diga de sus funcionarios.

Las crisis gubernativas consideran el funcionamiento del subsistema de gobierno y pueden ser generadas por factores internos del aparato gubernativo o de las interacciones de éste con la sociedad,  como uno de los que acabo de mencionar, y por esto y otras cosas más la sociedad nos volteó la espalda, las crisis que se originan dentro de los aparatos gubernativos son demasiado severas si no se controlan en su momento, pero no con payasadas de que el poder es para poder (jod…, y jo…eron, eso que ni qué ) craso error, he allí los resultados, las crisis que se originan dentro de los aparatos gubernativos dependen de manera relevante de la naturaleza del mismo, los aparatos gubernativos pueden ser homogéneos o heterogéneos, compuesto de pocos o muchos partidos y formados por una sólida mayoría de diputados o por una leve mayoría, a esto agréguenle los problemas de la presencia de una oposición unitaria o fragmentada, orientada a la aceptación del sistema o a su transformación revolucionaria (exactamente lo que hicieron con Duarte: se vendieron).

Cuanto más homogénea sea la coalición gubernativa, es decir, que no esté dividida a través de los ejes laicismo-convencionalismo, ciudad-campo, industria-agricultura, y se conforme por pocos partidos y por una sólida mayoría, y cuanto más esté fragmentada la oposición y orientada a la aceptación del sistema, tanto menos probables serán las crisis gubernativas. Sin embargo estas mismas dependen también de las relaciones que la clase política instaura con la sociedad y con los tipos de respuestas que les dé a las muchas demandas que reclama; el aparato gubernativo puede, en la realidad sí tiene la voluntad de servir, dar preeminencia a aquellas respuestas que minimicen el conflicto interno respecto a las respuestas que hacen máxima la satisfacción de la sociedad, que es la jefa y manda en las urnas, ayer, hoy, mañana y siempre, y cuidado, que fue lo que no entendieron el poco hombre de Duarte y sus 40 ladrones, y se me hacen pocos.